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Ayuso durante una manifestación en apoyo a Venezuela en 2024 Efe Ayuso blinda el «kilómetro cero de la libertad» con la Medalla de Oro de Madrid a Machado frente a los «narcoestados» de SánchezLa líder madrileña eleva el pulso al galardonar a la opositora venezolana como referente moral frente a un Gobierno «cómplice» de Maduro
Sábado, 18 de abril 2026, 07:04
... un acto que trasciende lo protocolario para convertirse, con crítica desde el Gobierno de Pedro Sánchez congregado en la cumbre progresista de Barcelona, en una suerte de plebiscito implícito sobre política exterior. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, llega a la cita tras alimentar un poco más la tensión ayer desde Bruselas, donde contrapuso su acto como una oda a la «libertad» frente al encuentro que protagoniza también este sábado Sánchez en la ciudad condal, que tildó de «reunión de narcoestados». Con esta comparación, la líder regional quiso reivindicar su alianza con la Nobel de la Paz frente a un PSOE al que considera «cómplice» del chavismo tras la detención por parte del Ejército estadounidense de Nicolás Maduro, que hasta principios de este año encabezaba el Gobierno de Venezuela. Alberto Núñez Feijóo, a Machado en la sede de Génova, donde volvió a reconocerla como la «legítima presidenta» de Venezuela y exigió elecciones libres «cuanto antes» para desplazar la «estructura criminal» que encabeza Delcy Rodríguez con el aval del presidente estadounidense, Donald Trump. El presidente del PP aprovechó, además, el encuentro para lanzar un dardo directo a la política de Moncloa, advirtiendo que «a los autócratas no se les complace, se les combate» y contraponiendo el apoyo de la sociedad española a Machado frente a las «dictaduras a escondidas en el aeropuerto de Barajas», en alusión al polémico viaje clandestino de la hoy presidenta interina del país caribeño a España a comienzos de 2020.Mientras la Nobel de la Paz se fotografía en Madrid con los líderes del PP y Vox, la brecha de los «dos modelos» para Sudamérica se hace hoy más evidente que nunca: en paralelo, Sánchez -que se mostró crítico con el gesto de la opositora venezolana de 'compartir' el Premio Nobel de la Paz con el presidente estadounidense y cuya distancia con ella es notable- preside en Barcelona la 'Global Progressive Mobilisation' junto a líderes de la izquierda como la mexicana Claudia Sheinbaum, consolidando una fractura geopolítica que tendrá su apogeo este sábado en la Puerta del Sol. El eco de reproches de la derecha encontró respuesta casi inmediata desde la capital catalana, donde Sánchez, flanqueado por el brasileño Lula da Silva, justificó su falta de sintonía con Machado asegurando que, aunque se le ofreció un encuentro, «no ha habido ocasión» todavía para que la Nobel pise La Moncloa, si bien la invitación «está vigente».
En un dardo hacia la Administración Trump —que ha orillado a Machado en favor de Delcy Rodríguez tras derrocar a Maduro—, el jefe del Ejecutivo advirtió de que el futuro de Venezuela debe decidirse «sin interferencias extranjeras». Además, frente a los ataques de Ayuso, Sánchez evitó entrar en lo que considera una «provocación», en referencia a las palabras de la dirigente madrileña sobre la cumbre de «narcoestados», aunque pidió «disculpas en nombre de la sociedad española» por unas palabras que, a su juicio, no representan a un país «hospitalario y respetuoso».
El precedente de Milei
Este no es el primer pulso diplomático que Ayuso libra desde el estrado de la Real Casa de Correos por la entrega de esta condecoración. En junio de 2024, la presidenta madrileña otorgó la Medalla Internacional al presidente argentino, Javier Milei, en pleno estallido de la crisis diplomática entre España y Argentina, desatando, con ello, la reprobación del Ejecutivo que encabeza Pedro Sánchez. En aquel momento, el Gobierno tildó la condecoración de «ilegal» y acusó a Ayuso de deslealtad institucional, mientras calificaba el acto de una «provocación» cuya finalidad era humillar al jefe del Ejecutivo. Ante aquel incendio, la dirección nacional del PP intentó encapsular la polémica para evitar que el 'efecto Milei' salpicara la estrategia de Alberto Núñez Feijóo. Todo lo contrario a lo que ahora ocurre con la condecoración que da esta tarde la presidenta madrileña a Machado.
Voces como la de Borja Sémper evitaban defender la medalla mientras trataban de enmarcar el gesto como una decisión que entraba «dentro del marco de las competencias» regionales de Madrid. Ayuso, por su parte, se mantenía firme en dar el reconocimiento al presidente argentino y se justificaba alegando que Sánchez también otorgaba distinciones a líderes como Gustavo Petro sin que nadie cuestionara su potestad.
A diferencia del episodio de hace dos años, la condecoración a Machado llega ahora con el respaldo explícito de la dirección nacional del Partido Popular y en medio de un contexto internacional que trata de situar de nuevo a Venezuela en el centro del debate político español, pese al protagonismo en estos momentos la guerra en Oriente Medio. Así, mientras en Barcelona Sánchez escenifica la alianza del bloque progresista latinoamericano, la Real Casa de Correos se prepara para un acto que Ayuso quiere convertir en un símbolo de apoyo a la oposición venezolana. Dos escenarios, dos discursos y una misma fotografía política que este sábado vuelve a dividir el foco entre Sol y la capital catalana.
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