El expresidente del Gobierno, José María Aznar durante su intervención en el Club de Madrid del Palacio de Cibeles en Madrid. EFE/ Zipi
Europa Aznar denuncia la "irrelevancia" internacional de España por hacer política exterior "para escapar de la corrupción"El expresidente del Gobierno ha intervenido en la cumbre del Club de Madrid, que cumple 25 años desde su fundación.
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Kitty Udvaros Publicada 24 junio 2026 12:32h Actualizada 24 junio 2026 12:33h Las clavesLas claves Generado con IA
Con motivo del 25º aniversario del Club de Madrid, el expresidente del Gobierno José María Aznar ha pronunciado un discurso especial con la mirada puesta en los orígenes de la organización: la Conferencia sobre Transición y Consolidación Democrática de 2001, que se convirtió en germen del club.
Como jefe del Gobierno en aquel momento, José María Aznar invita a reflexionar sobre los cambios evidentes del escenario internacional desde aquel año 2001 "con plena confianza en el futuro de la democracia, tanta que se llegó a pensar que la democracia había ganado la partida, y que tendría en lo sucesivo versiones, pero no alternativas".
"Nuestro conflictivo y problemático presente", prosiguió, se presenta con "democracias bajo presiones crecientes, una confianza ciudadana debilitada en las instituciones, y menos capacidad conjunta para responder a desafíos comunes".
Hegseth carga contra los aliados que no ayudaron en la guerra de Irán y anuncia una revisión de las bases de EEUU en EuropaAznar ha destacado que "si hemos pensado que la democracia ha ganado la partida, y que llegamos al final de la historia, hemos tenido que despertar bruscamente".
El punto de partida de hoy es claro, prosigue: "democracias cuestionadas, instituciones erosionadas, autocracias, autoritarismos y populismos completan el cuadro de los retos inéditos geográficos, tecnológicos y económicos al que tenemos que enfrentarnos".
El expresidente lamentó que "nos resistimos a mirar de frente ciertas realidades" y mencionó algunos datos sobre la importancia de determinados poderes en el panorama global.
En el contexto de Europa, señaló que “los europeos endosamos a terceros las responsabilidades de nuestra seguridad y defensa, habiendo una guerra en nuestro propio suelo".
Destacó que desde 1980 el peso de EEUU en la riqueza mundial se ha mantenido constante en torno a un 25 %. Advirtió que el peso de China se ha multiplicado por 9, de un 2 % al 18 %, mientras que la importancia de Europa cayó del 30 % al 17 %.
"Si dejamos que el futuro lo escriban otros, porque nosotros hemos elegido la comodidad, entonces hemos renunciado a las condiciones que hacen posible la libertad", añadió. Aznar animó a cambiar a actitudes inteligentes y no esperar soluciones fáciles.
Insistió que “todavía podemos ser dueños de nuestro propio destino” y que había que devolver a España y a Europa el espíritu de la libertad y de trabajar duro. "No puede persistir una inercia que conduce a deudas que desbordan las capacidades productivas y a economías sin espacio para el dinamismo, el crecimiento y la juventud".
Mencionó a la IA como uno de los mayores desafíos de nuestros tiempos. Señaló que había que entender que Europa fue la gran ganadora en la revolución industrial del siglo XIX-XX pero perdió en la revolución tecnológica. Llamó la atención al hecho de que la IA ya se encuentra integrada en los modelos productivos de todas las potencias desarrolladas y las economías competitivas.
El otro gran desafío es el que suponen las guerras, la inestabilidad geopolítica y la seguridad colectiva. Advirtió sobre "una presidencia disruptiva en Estados Unidos con un horizonte progresivamente ensombrecido de las relaciones transatlánticas, incluida la OTAN, en tiempos cuando tenemos que ser conscientes de que la defensa no tiene precio".
Consideró de especial relevancia los liderazgos responsables. Señaló que "los gobiernos dedicados a enfrentar a los ciudadanos acaban siendo una fuente de desorden. La España de hoy no funciona ni económica ni políticamente", lamentó destacando el ejercicio del poder en contra de las clases medias, la pésima sostenibilidad financiera del sector público y las abrumadoras cifras del paro juvenil.
Habló sobre la "corrupción inocultable" en este escenario y llamó la atención sobre el intento de desviar el foco usando la política exterior como escapatoria de la política interior improvisando "una política exterior que compromete gravemente los intereses nacionales".
Según el expresidente del Gobierno, “esto todos los días se comprueba en la irrelevancia del país. Han puesto la estabilidad de la nación en manos de los que niegan la nación".
"En España se gobierna de espaldas al Parlamento. Se amordaza al Congreso porque no se tiene mayoría parlamentaria. Hay fiscales condenados, mandos policiales investigados, ex ministros condenados... Presumen de incompetencia para eludir responsabilidades y no contestan”, lamentó.
Recordó a los estados de alarma inconstitucionales y la eliminación de las competencias del Senado. Manifestó que se percibe el "desmontaje paulatino y progresivo de los contrapesos institucionales".
El expresidente Aznar se reconoce un firme creyente en los valores occidentales, en la democracia liberal y las alianzas que comparten valores. La democracia no descarta sino implica el liderazgo, defiende. "Cada institución es codependiente de las demás y juntas hacen que el sistema sea confiable".
Al mismo tiempo advirtió que "los jóvenes están heredando un montón de basura. Entonces, si les decimos a nuestros líderes que queremos entretenimiento, no podemos sorprendernos si se comportan como payasos".
Robles replica a Estados Unidos que España nunca cederá sus bases para una guerra ilegalDestacó que los países empiezan a tomarse en serio si los líderes se toman en serio a ellos mismos, señalando al mismo tiempo la moderación como la más difícil de las virtudes.
Finalmente, mencionó el 250º aniversario de la Independencia de EEUU resaltando la importancia de que “las constituciones existan para delimitar el poder de demagogos, y las instituciones constitucionales como garantía contra la incompetencia y la deshonestidad política".
Concluyó con la esperanza de que “el trabajo del Club de Madrid sirva para que los tiempos de grandeza y liderazgos responsables vuelvan cuanto antes”.