Bélgica 3-2 Senegal | Dieciseisavos de final
Bélgica resurge de sus cenizasLos Diablos Rojos remontaron en el minuto 119 gracias a un gol de penalti de Tielemans para doblegar a una Senegal excelsa
Regala esta noticia Añádenos en Google Youri Tielemans se tira al suelo en la celebración del gol en el último minuto de la prórroga que encamina a Bélgica a los octavos de final. (AGENCIAS) 02/07/2026 Actualizado a las 01:41h.Desde hace tiempo, parece que la selección belga transita por la historia del fútbol con un aura de tragedia irreversible, condenados a ser siempre la ... posible revelación del Mundial, para acabar cayendo en la irrelevancia más absoluta. Durante setenta y cinco minutos en el Lumen Field de Seattle, los Red Devils volvieron a toparse con sus fantasmas. Nada quedaba del colmillo de Kompany o la electricidad indomable de Eden Hazard. Ya no parecían tener referentes. Era el fin de ciclo certificado por un grupo de jugadores que lucían indolentes ante el baile que les estaba propinando Senegal.
Bélgica
3 - 2
Senegal
Courtois; Castagne, Mechele, Theate, De Cuyper (Meunier, m. 78); Tielemans, Vanaken (Moreira, m. 63); Doku (Lukebakio, m. 56), De Bruyne (Raskin, m. 56), Trossard; De Ketelaere (Lukaku, m. 46).
Diaw; Diatta, Ciss, Niakhaté, Jakobs (Diouf, m. 93); Idrissa Gueye (Sapoko Ndiaye, m. 96), Pape Gueye (Camara, m. 65), Diarra; Ndiaye (Mbaye, m. 73), Sadio Mané (Jackson, m. 93) y Sarr (Diarra, m. 73).
Goles: 0-1: Diarra, m. 26; 0-2: Sarr, m. 51; 1-2: Lukaku, m. 86; 2-2: Tielemans, m. 89; 3-2: Tielemans (p.), m. 119.
Árbitro: Said Martínez (HON). Amonestó al belga Mechels y al senegalés Camara.
Incidencias: Lunem Field de Seattle.
Pero los Mundiales poseen una mística que escapa a la lógica de los vestuarios rotos. Cuando los Diablos Rojos yacían en el suelo, desahuciados por los goles de Diarra y un Ismaila Sarr imperial, aconteció el milagro. Bélgica resucitó de entre los muertos en un thriller de 120 minutos que ya es patrimonio dorado del torneo, sellando su pase a los octavos de final con un penalti agónico de Youri Tielemans en el minuto 119. Toda una catarsis.
El partido nació marcado por la audaz decisión de Rudi García de sentar a Kalidou Koulibaly, castigado por su bajo rendimiento previo. La zaga belga, desprovista de jerarquía, fue de inmediato una invitación al abordaje para los Leones de Teranga. Los hombres de Pape Thiaw, lejos de replegarse como mandaba el guion del teórico débil, asumieron el balón con una agresividad física e interpretativa que desbordó a los europeos. Senegal, en sus mejores minutos de todo el Mundial 2026, se adueñó del partido por completo.
A los quince minutos, Sadio Mané sirvió un centro envenenado que Courtois desvió a duras penas; el rebote impactó en Ismaila Sarr y se estrelló en el poste. Era el aviso de lo inevitable. En el 24, el runrún de la grada se transformó en rugido. Tras un asedio continuado, un nuevo centro al área belga encontró a Sarr, cuyo cabezazo escupió la madera; allí apareció Habib Diarra, el indómito volante del Sunderland, para cazar el rechace y fusilar a un Courtois vendido. Bélgica era una lágrima; no encontraba a Jérémy Doku y Kevin De Bruyne deambulaba como un fantasma por el verde. Su juego durante el resto de la primera mitad, cuan do se suponía quie debían ejercer su papel de favoritos para tomar las riendas del partido, fue insulso. Un pan sin sal.
La reanudación tras el descanso no trajo enmienda, sino el golpe que parecía definitivo. En el minuto 53, Moussa Niakhate trazó un envío largo y quirúrgico que Ismaila Sarr controló con el pecho en carrera, amansando el cuero antes de soltar un latigazo inapelable a la escuadra. Su cuarto gol en el torneo. El 0-2 hizo estallar la grada y desató los demonios en el banquillo europeo. Tres minutos después, Rudi García perpetró un relevo surrealista, una patada directa al orden establecido: retiró a Doku y a De Bruyne cuando el marcador apenas señalaba el minuto56.
Del odio al abrazo
Bélgica jugaba con la pesadumbre de saber que sus mejores días pertenecían al pasado. La tensión era tan densa que, durante una pausa de hidratación, Leandro Trossard y Youri Tielemans se enzarzaron en una agria discusión, teniendo que ser separados por el joven Raskin. Se querían matar. Nadie intuía entonces que el destino es un guionista caprichoso.
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