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Política

Balbuceos y trémolos de 'Dirty Salazar'

Balbuceos y trémolos de 'Dirty Salazar'
Artículo Completo 947 palabras
Francisco Salazar Fue pata negra del gabinete íntimo de Pedro Sánchez, lo expulsaron del PSOE por dos denuncias de acoso sexual, Pilar Alegría fue su último apoyo y hoy es consultor en Latinoamérica. En la comparecencia del Senado dejó claro que él también podría reventarlo todo si le 'obligan' a hablar Leer

Al Senado llego con entusiasmo. Hay ambientazo. Comparece Francisco Salazar en la Comisión Koldo. Si tiramos de la nomenclatura del siniestro Elon Musk debo decir Dirty Salazar. En la Sala Campoamor lo esperan unos 20 fotoperiodistas y camarógrafos (mi homenaje a Carranque de Ríos). Si ante tanta expectación alguien hubiese anunciado a los gritos "¡viene Bud Bunny!", lo habría creído. Pero es Francisco José Salazar Rodríguez, de Montellano (Sevilla), camada del 68 y sociata de camisa vieja.

Arrastra un currículo gigante en el partido desde los párvulos de la política: de director del hipódromo de Dos Hermanas (Sevilla) a diputado en Cortes, compadrísimo de Pedro Sánchez, también presidente del Hipódromo de la Zarzuela (Madrid) -mucho caballo me parece-, asesor del presidente, director general de análisis y director adjunto de presidencia, y casi toca gloria en la secretaría general del PSOE. No se le conoce cargo malo. Sus presuntos pasotes con las compañeras le echaron el cortijo abajo. Y una vez decapitado se hace consultor en Latinoamérica, como estaba previsto. Una agenda es una agenda. Lo expulsaron en julio de 2025 por la denuncia (durante meses ocultada por el núcleo socialista en Moncloa) de dos trabajadoras del PSOE por acoso sexual. Esta mercancía la pilla Chaves Nogales y tendríamos una secuela de El maestro Juan Martínez que estaba allí sustituyendo la imposible Rusia por la manejable Península Ibérica. No es poco.

Abre la veda María Mar Caballero (UPN) recordándole la financiación de las primarias de Sánchez a través de la asociación Bancal de Rosas (conviene leer más a Juan Ramón Jiménez para hablar con autoridad de rosas. Vaya nombre: Bancal de Rosas). Dirty Salazar confiesa que lleva ocho meses sin mantener contacto con los ex compañeros y que jamás ha faltado al respeto a las compañeras. Así lo dice. Le ha faltado ondear un estandarte blanco. Es de lo poco que confiesa, porque tiene tantas cosas echadas en olvido que me recuerda suavemente a la amnesia de mi madre (la pobre habita desde hace tres años en los anillos de Saturno). Afuera la lluvia es constante, espesa, oscura, violenta a ratos.

Este hombre sabe mucho de lo que la gente quiere saber. Y entre otras cosas, cuál era su relación con algunas trabajadoras. Caballero echa a volar dos nombres: María Jesús Montero y Pilar Alegría. En eldiario.es publicaron que ambas se habían encargado de la caza de brujas contra las denunciantes. Dirty Salazar se molestó. "Ese suceso no encaja ni es objeto de esta comisión". Vaya por dios. Y la comida con Pilar Alegría, qué. Para ella fue un error, un ascazo, un no sé qué. Pero ahí estaban. "Sólo fue un encuentro en la que me preguntó por mi familia y no me reprochó ninguna actitud". Boooooommmm. Dos horas hablando de la familia es una prueba de amistad. "Ha roto personal y laboralmente con el PSOE". Respuesta: "No son mis clientes, no trabajo para ellos ni voluntaria ni profesionalmente". Voluntaria o profesionalmente: convincente. A Koldo también lo conoció bien. Y a Cerdán, mucho más como compañero de piso. Y a todo el cogollito de alrededor.

En esto llega la senadora socialista María del Lirio Martín y lo primero es un quite en tablas al compareciente. "En el ámbito de la Operación Delorme, en este momento, no existe denuncia formal ni imputación judicial por los delitos de corrupción que son objeto de investigación. La presencia del señor Salazar nos sitúa ante la degradación que sus señorías del PP están rebajando esta institución...". Entonces conecta con Móstoles por la acusación de acoso que una edil hace contra el alcalde Manuel Bautista (PP) y que presuntamente fue tapada desde dentro. La empanadilla de Móstoles que se le abre ahora al PP pinta mal. Isabel Díaz Ayuso ha salido rapidísimo a dudar de la denunciante (sororidad inversa) y Feijóo a lo que diga Isabel Díaz Ayuso. Tralará. Ya no recuerda lo que decía cuando estalló lo de Dirty Salazar. María del Lirio Martín resolvió como pudo, por aquí, por allá, contra el resto de grupos... Y zarandeó al compareciente por machista, por presunto acosador. Con la nave colmada de reproches a su ex camarada, el presidente de la comisión le retiró la palabra.

Y el momento bueno llega a última ahora, con la senadora aragonesa (no es casualidad), María del Rocío Dívar. Cómo crujen los hierros bajo el cielo de plomo. "¿Nadie le pide en el PSOE que dimita por las denuncias de acoso sexual?". Y responde el otro: "No". Ahí lo lleváis. La relación del PSOE con Salazar parece la de un precipitado de intereses creados con el silencio como eje. Se queja de no haber sido cuidado por el partido -"¿de verdad cree que me han protegido?"- intentando conmover las entrañas del más duro. Dívar le fue sacando balbuceos y trémolos de poca convicción según lo encajonaba como el caballo a herrar. Los hipódromos, los hipódromos. El Dorado virreinal, qué pedazo de mina. Salazar es uno de esos hombres de partido convertidos en yesca pisoteada por fuera, pero todos saben que dentro aloja una cabeza nuclear de asuntos radioactivos que no le conviene revelar (mientras funcione el negocio). Dirty Salazar.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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