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Ábalos se asoma a condenas todavía más elevadas tras los primeros 24 años de cárcel

Ábalos se asoma a condenas todavía más elevadas tras los primeros 24 años de cárcel
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El exministro todavía tiene pendiente sentarse en el banquillo por la presunta trama de amaños de obras de Cerdán y por el 'caso de los sobres de Ferraz'
Ábalos se asoma a condenas todavía más elevadas tras los primeros 24 años de cárcel

El exministro todavía tiene pendiente sentarse en el banquillo por la presunta trama de amaños de obras de Cerdán y por el 'caso de los sobres de Ferraz'

Regala esta noticia Añádenos en Google El exministro José Luis Ábalos durante el juicio oral en el Tribunal Supremo. (Efe)

Melchor Sáiz-Pardo

23/06/2026 Actualizado a las 00:14h.

La sentencia de las mascarillas no agota el 'caso Koldo' para el exsecretario de Organización del PSOE José Luis Ábalos. Ni de lejos. El exministro ... de Transportes sale de la primera gran pieza con una condena de 24 años y tres meses de prisión por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. Es ya el golpe más duro. Pero no el último frente judicial que tiene abierto.

Koldo García, el presunto comisionista Víctor de Aldama y varios empresarios. Otra, la investigación sobre los pagos en metálico del PSOE, los sobres de 'Ferraz', que la Audiencia Nacional mantiene abierta para aclarar si aquellas liquidaciones de gastos tenían soporte suficiente o si escondían dinero de origen opaco.

La condena dictada este lunes por el Supremo deja al antiguo hombre fuerte de Pedro Sánchez en una posición muy distinta a la que mantenía hasta ahora. Ya no es solo un investigado más dentro de un sumario enorme. La Sala de lo Penal del alto tribunal ha considerado probado que Ábalos no fue un ministro utilizado por su asesor ni por Aldama, como intentó plantear su abogado durante la fase de instrucción y las sesiones de juicio oral celebradas durante el pasado mes de abril, sino una pieza con poder propio: capacidad ministerial, influencia política y peso orgánico dentro del PSOE. Ese retrato, descrito por los agentes de la UCO que acudieron a testificar ante el Supremo, queda escrito en una sentencia.

La trama de obras públicas

El fallo emitido este lunes se limita a la primera rama juzgada: los contratos de mascarillas de Puertos del Estado y Adif, los pagos mensuales, los favores personales, las viviendas y algunas gestiones concretas realizadas durante el rescate de Air Europa o un contrato con Villafuel, relacionado así mismo con la trama de hidrocarburos que se encuentra bajo investigación en la Audiencia Nacional. Fuera quedan otros contratos, otros audios y otro dinero que la UCO lleva meses rastreando.

El frente más amplio es el de la obra pública. Ahí no se habla ya de contratos irregulares para la compra de mascarillas en plena pandemia, sino de presuntas adjudicaciones para infraestructuras estatales bajo sospecha y presuntas comisiones cobradas a cambio. La investigación sitúa en el centro de esta trama a Santos Cerdán y a la empresa Servinabar, vinculada al empresario Antxon Alonso, y tira del hilo de contratos de Transportes, Adif, Carreteras y grandes constructoras. Ábalos aparece en esa pieza como uno de los investigados por la estructura que habría operado desde el ministerio que dirigía.

Ábalos se enfrente todavía a dos piezas judiciales: la trama de obra pública y la de los pagos en metálico del PSOE

Esa causa nació de los audios grabados por Koldo, requisados por los agentes de la Guardia Civil durante el registro de su vivienda, y del informe de la UCO que en junio de 2025 que precipitó la caída política de Cerdán, entonces secretario de Organización del PSOE y le llevó a entrar en prisión preventiva temporalmente. El Supremo abrió inicialmente una pieza separada para investigar esos hechos, pero acabó enviándola a la Audiencia Nacional consecuencia de que Ábalos renunciase a su acta de diputado, después de haber dejado a los socialistas para pasar a formar parte del Grupo Mixto, y de que, por tanto, perdiese el aforamiento.

La sentencia de las mascarillas no prueba por sí sola la trama de obra pública. Son otros contratos, otra mecánica y otra instrucción. Pero tampoco es neutra para Ábalos. El Supremo ya ha fijado que tenía «un gran poder de influencia» y que Koldo actuaba «en nombre del ministro». Esa parte del fallo complica cualquier defensa basada en que el asesor se movía solo o en que el exministro desconocía lo que ocurría a su alrededor.

La UCO tendrá que acreditar ahora si hubo amaños, si hubo comisiones y qué papel tuvo cada uno. Pero el punto de partida procesal de Ábalos ya no es el mismo que antes de la condena. Hay una sentencia del Supremo que describe cómo funcionaba su relación con Koldo y Aldama en la primera pieza del caso.

Pagos en metálico

El otro frente está en la madrileña calle Ferraz, donde se ubica la sede de los socialistas. El juez Ismael Moreno investiga en la Audiencia Nacional los pagos en efectivo del PSOE a Ábalos y Koldo entre 2017 y 2024. El instructor reclamó al partido el registro de esos abonos y la documentación justificativa después de que el Supremo remitiera esa derivada para que se analizara el origen del dinero y el soporte de las liquidaciones.

Es una pieza distinta. No mira a empresas adjudicatarias ni a contratos públicos, sino a la caja interna del PSOE durante los años en los que Ábalos fue secretario de Organización, ministro y hombre de máxima confianza de Sánchez. La UCO puso el foco en sobres, entregas de efectivo y mensajes sobre dinero recibido en Ferraz. El partido sostiene que eran liquidaciones de gastos, con trazabilidad y sin financiación ilegal. El juez sigue pidiendo papeles.

El partido sostiene que eran liquidaciones de gastos, con trazabilidad y sin financiación ilegal

Para Ábalos, esa investigación llega ahora con una sentencia encima. El Supremo ha dado por probado que recibió dinero mensual para sus «gastos fijos» y que aceptó dádivas en especie. Eso no convierte automáticamente en delito los pagos del PSOE ni demuestra una caja B. Pero sí deja un contexto incómodo para explicar entregas de dinero en metálico durante años a quien acaba de ser condenado por corrupción.

La intervención de Aldama

También queda Aldama. La sentencia reconoce su «cooperación plena y continua» con la justicia y le aplica una rebaja por esa colaboración. El empresario ya ha aportado datos sobre supuestos amaños de obra pública y otras operativas. Si mantiene esa línea en las piezas pendientes, la Audiencia Nacional tendrá que cruzar sus declaraciones con contratos, mensajes, informes de la Guardia Civil y testimonios de empresarios y cargos públicos.

La condena de 24 años y tres meses es, de momento, la primera sentencia. La primera que convierte en fallo judicial lo que hasta ahora era acusación. A Ábalos, sin embargo, aún le quedan las obras con Cerdán, los sobres de Ferraz y lo que pueda salir de la colaboración de Aldama. El caso Koldo todavía tiene recorrido para el exministro.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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