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El exministro José Luis Ábalos el pasado 12 de febrero, en la vista preliminar en el Tribunal Supremo. EFE Ábalos y la última baza de su defensaOtro volantazo ·
Tras dos cambios de abogado, su nuevo letrado agita la sombra de la indefensión por el deterioro de la salud del exministro y la falta de tiempo para preparar el juicio en el SupremoMadrid
Domingo, 15 de marzo 2026, 00:37
... fiscal con la friolera de 24 años de cárcel, José Luis Ábalos está inmerso en el enésimo giro en su táctica de defensa. El exministro -que de coquetear con la confesión pasó a negarlo todo o a denunciar una supuesta cacería por parte de la UCO- parece apostar ahora por conseguir la nulidad de una hipotética condena alegando, en instancias superiores al Supremo, una doble indefensión: por someterle a juicio pese al «deterioro» de su salud como por la acuciante -a sus ojos- falta de tiempo de su nuevo abogado para preparar el caso. Un obstáculo que, según este argumento, se agrava aún más con el exdirigente en prisión y con la imposibilidad material de preparar en condiciones la vista oral del 'caso mascarillas', que comienza el próximo 7 de abril.Noticias relacionadas
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Marino Turiel, el nuevo abogado del exministro, subrayó la «incidencia de los traslados penitenciarios y de la fatiga procesal en el derecho de defensa» de su cliente y denunció que el calendario fijado por el Supremo impondrá al acusado un «régimen de conducción penitenciaria particularmente exigente»: cien kilómetros diarios de ida y vuelta desde Soto del Real, a las faldas de la sierra de Guadarrama, hasta la sede del Supremo en el centro de Madrid.
Su nuevo letrado, que se incorporó a mediados de enero, alega que con el acusado en prisión no puede preparar el caso
El escrito detalla la dureza de este protocolo diario, marcado inevitablemente por «madrugadas anticipadas, tiempos prolongados de espera, traslados y permanencias en dependencias de tránsito». Una dinámica sostenida en el tiempo que, según subraya el documento, resulta «objetivamente apta para provocar un notable desgaste físico y cognitivo en el acusado». Un «régimen de traslados y fatiga acumulada» que provocará «condiciones objetivamente menos favorables para el ejercicio real y efectivo de su defensa».
Fumador empedernido
No es la primera vez que su defensa saca a colación el estado físico del acusado, quien desde que en febrero de 2024 estallara el 'caso Koldo' ha perdido peso de manera evidente. En las últimas semanas, Ábalos ha comenzado a insistir en su erosión física y psíquica como parte central de su escudo procesal. En uno de los escritos remitidos al Supremo, el exsecretario de Organización del PSOE -de 66 años y fumador empedernido- aportó informes médicos en los que se recoge que padece diversas dolencias; entre ellas diabetes, hipertensión arterial, lumbalgia y un síndrome «depresivo ansioso».
Con esa documentación intentó, sin éxito, convencer al tribunal de que le permitiera asistir por videoconferencia a la vista previa del juicio, evitando el traslado desde Soto del Real, la cárcel en la que ingresó el 27 de noviembre y en la que -según fuentes penitenciarias- no acaba de integrarse, pese a contar con el apoyo del también preso Koldo García y con las visitas de su primogénito, Víctor, y de su última pareja, Andrea de la Torre.
El exdirigente del PSOE ha apuntado ya que la «fatiga» a la que se la va a someter con los traslados merma su defensa
En aquel escrito describía el traslado en furgón penitenciario como una experiencia especialmente dura. Según el propio Ábalos, los internos son trasladados «en furgones blindados diseñados para la seguridad, no para la comodidad», en ocasiones «compartiendo espacios reducidos y en condiciones de higiene más que mejorables». A juicio del abogado Turiel, esos desplazamientos «suponen un deterioro anímico y físico para el sometido a prisión». El Supremo rechazó finalmente esos argumentos y obligó tanto al exministro como a su exasesor a comparecer presencialmente en la vista.
Este argumento sobre un estado de forma que podría resultar incompatible con el enjuiciamiento se entrelaza con otra tesis destinada a buscar nulidades: la imposibilidad temporal y material de preparar la defensa. Hay un dato cronológico fundamental en esta nueva ecuación táctica: Turiel se incorporó como letrado de Ábalos el 13 de enero.
«Diferencias irreconducibles»
Él es ya el tercer abogado que asume su representación desde el inicio de la investigación. Antes, la defensa del exministro había recaído en el despacho Chabaneix Abogados, a cargo del exfiscal de la Audiencia Nacional Carlos Bautista. Y, anteriormente, había sido defendido por José Aníbal Álvarez, con quien rompió su relación profesional por «diferencias irreconducibles».
Con este escaso margen desde mediados de enero, el escrito presentado esta semana por su defensa ante la Sala Segunda solicita la libertad provisional del exdiputado antes del inicio del plenario. El juicio oral que, justo tras Semana Santa, se presenta muy exigente con 13 sesiones señaladas y el interrogatorio de 75 testigos, además de los peritos. La defensa advierte a la Sala de la «complejidad y extensión del calendario» fijado, subrayando que presenta una «carga procesal particularmente intensa», con varios días con señalamientos de mañana y tarde.
La nueva línea defensiva insiste, además, en las barreras que supone encarar un juicio de esta envergadura desde Soto del Real. La causa incluye abundante prueba documental, digital y pericial, lo que exige «un trabajo de preparación particularmente riguroso y una coordinación constante» entre el acusado y su equipo jurídico. «La defensa en un procedimiento de esta naturaleza exige una comunicación constante, inmediata y funcional entre letrado y acusado», sostiene el equipo letrado, que recalca que no basta con «contactos esporádicos, fragmentarios o sometidos a las restricciones ordinarias del medio penitenciario».
La imposibilidad de guardar un ritmo de trabajo continuado no es «una mera incomodidad organizativa», advierte la defensa, sino una «restricción efectiva de su capacidad de contradicción frente a las tesis acusatorias». Otro argumento más, en fin, para un arsenal con el que cebar un eventual recurso de amparo ante el Constitucional o una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
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