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Economía

Banca competitiva para financiar la Europa del mañana

Banca competitiva para financiar la Europa del mañana
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OPINIÓNBanca competitiva para financiar la Europa del mañana
  • LUIS TEIJEIRO
Actualizado 13 JUL. 2026 - 00:03DREAMSTIME

Jean Monnet expuso en sus memorias que "Europa se hará en las crisis y será la suma de las soluciones adoptadas". Es lo que se ha llamado proceso de "crisis constructiva" y ha consolidado la idea de que la solución a los problemas a los que se enfrenta el Viejo Continente es, indefectiblemente, "más Europa".

El complejo entorno geopolítico, marcado por el cuestionamiento del multilateralismo y unas alianzas tradicionales desdibujadas en el hemisferio occidental, ha puesto sobre la mesa la necesidad de reformas de calado dentro de la UE, con un objetivo claro: reforzar nuestra autonomía estratégica ante las crecientes amenazas, como la escalada de los conflictos de Ucrania e Irán. En este contexto, resulta clave contar con un sistema bancario competitivo, que ayude a financiar las crecientes inversiones en digitalización y sostenibilidad (hasta ahora, ejes de la política europea), a las que se suman las comprometidas en Defensa.

Consciente de que el marco regulatorio se ha vuelto excesivamente complejo, la Comisión Europea lanzó una consulta pública en febrero con el objetivo de mejorar la competitividad del sector bancario.

Las potenciales medidas a abordar se pueden agrupar en dos grandes bloques: reducir la fragmentación del mercado único y reducir la complejidad regulatoria.

Ambos enfoques son necesarios y complementarios. El primero responde a esa vieja idea de "más Europa" y pretende reducir las barreras a la actividad transfronteriza y fomentar una mayor integración de los mercados de capitales. Sin embargo, la cuestión es compleja, pues no depende solo de un acuerdo a nivel de la UE, sino que requerirá cambios en el ordenamiento de los estados miembros, que en buena medida es el responsable de esa fragmentación, al añadir capas de regulación nacionales sobre el marco comunitario que acaban derivando en una mayor heterogeneidad entre países.

Por ello, si queremos resultados tangibles en el corto y medio plazo, el acento debería ponerse en la reducción de la complejidad normativa: la regulación bancaria se ha desarrollado de una manera tan exponencial desde la crisis financiera que existe un amplio margen de mejora para eliminar duplicidades, solapamientos y requerimientos obsoletos sin comprometer la estabilidad financiera.

Mirando al futuro

Mirando hacia el futuro, es necesario atajar la "inflación regulatoria" de los últimos años. Una iniciativa clave sería reducir las delegaciones en la llamada normativa de primer nivel (directivas y reglamentos) para evitar la proliferación de normativa de segundo y tercer nivel (reglamentos delegados, guías supervisoras...), donde se concentra la complejidad del marco normativo.

En el plano supervisor, además de hacer más eficientes los procesos y mejorar la coordinación entre los supervisores nacionales y europeos (algo en lo que ya se viene trabajando), el foco debería ponerse en que el marco de actuación sea más previsible y estable, de forma que las entidades puedan organizarse más eficientemente.

Estamos en un momento de especial complejidad para el futuro de la UE, con muchos y variados retos que requerirán inversiones significativas en los próximos años. Para hacerles frente, además de avanzar en la integración de los mercados de capitales, necesitamos un sistema bancario fuerte, dotado de un marco normativo que conjugue la estabilidad financiera con la competitividad.

A este delicado equilibrio contribuiría el establecimiento de un segundo mandato para los supervisores europeos de fomento de la competitividad del sector, complementario del principal (que, en el caso del BCE, es la estabilidad financiera). Es una cuestión controvertida pero que merece tenerse en consideración. No en vano, los retos a los que nos enfrentamos exigen apostar por el liderazgo: no esperemos a la próxima crisis para seguir forjando Europa.

Luis Teijeiro, subdirector general de CECA

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Fuente original: Leer en Expansión
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