Terminar una maratón no es fácil. Ni algo que esté al alcance de cualquiera. Cubrir más de 40 kilómetros sin desfallecer o incluso con el objetivo de superar una marca propia (ya no digamos ir a por el podio) exige semanas de preparación y dieta cuidada. La pregunta es… Llegado el gran momento, el día de calzarse las zapatillas, ¿hasta dónde puede llevarse ese celo deportivo? Este fin de semana, durante la Zurich Marató de Barcelona, un grupo de runners decidió que su marca personal era más importante que la labor de una ambulancia.
Y eso, claro está, ha desatado la polémica.
La gran carrera de Barcelona. 15 de marzo. Barcelona. La Zurich Marató, una de las pruebas más populares de España en el circuito runner, celebra su 47 edición. Una muy especial. La organización ha contabilizado 32.000 corredores, un récord absoluto que da una idea de la popularidad de la prueba catalana y sobre todo del enorme éxito que está alcanzando el running en España.
La maratón avanza sin problemas. Abel Chelangat cruza primero la meta con una espectacular marca de 2:04:57. En categoría femenina se corona la etíope Fotyen Tesfay (2:10:53). El problema llega a las pocas horas, cuando empieza a circular por redes un vídeo que muestra una faceta mucho menos edificante de esa misma carrera. La pieza no llega al medio minuto, pero acumula ya cientos de miles de visualizaciones y está en el centro de un agrio debate sobre el deporte amateur.
@pista_22 LA FIEBRE DEL RUNNING 🤮 Me he quedado con un sabor agridulce hoy en la @maratobarcelona. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a hacer el gilipollas por batir nuestra marca personal? Por un lado, muy contento de ver las caras de felicidad de mis amigos y de la gente al cruzar los últimos metros hasta meta. Pero, por otro lado, he visto a mucha gente a la que prácticamente se arrastaba hasta meta, incluso a más de uno que se desplomaba. Hay que saber dónde están los límites de cada uno. Pero lo más ridículo ha sido ver a sanitarios y policías tratando de parar durante unos minutos la cursa para poder atender a una persona, mientras la gente se saltaba las indicaciones para cruzar la línea de meta. MUY TRISTE lo vivido hoy, la verdad.
♬ sonido original - Christian TC
¿Qué muestra el vídeo? Básicamente dos cosas. La primera es una ambulancia abriéndose paso (o intentándolo al menos) por parte del recorrido con las sirenas y rotativos de emergencia activados. La segunda son decenas de corredores que siguen trotando al lado del vehículo como si no pasara nada.
No es que los runners sigan a lo suyo, es que la grabación muestra cómo hay corredores que hacen caso omiso cuando se les pide que se paren para facilitar el trabajo de los técnicos sanitarios. En un momento del vídeo incluso se ve como un corredor se zafa de un sanitario que intenta retenerlo y se cuela por un lateral de la ambulancia, lo que obliga a otra técnica a salir corriendo detrás de él.
"¡Que pares, tío. La ambulancia!" La grabación es breve y está cortada, pero ha sido suficiente para agitar el debate en redes. ¿El motivo? Lo que se ve en ella. Y lo que se intuye. Para empezar, de fondo se ve el Arc de Triomf, lo que indica que el suceso ocurre ya avanzada la prueba, relativamente cerca de la meta. En segundo lugar todo indica que lo que observamos en el vídeo son runners amateurs. Es decir, gente que corre por afición y amor al deporte.
Si los corredores no se detienen para facilitar el paso de la ambulancia y el trabajo de los sanitarios no es porque prioricen sus carreras deportivas, algo que ya sería cuestionable. No se detienen sencillamente porque son aficionados que quieren mejorar sus marcas personales y no están dispuestos a ceder ni unos segundos. Aunque sea a costa de entorpecer la labor de una ambulancia.
En Xataka
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¿Falta de empatía? El vídeo se ha compartido sobre todo en foros especializados, aunque también se ha hecho echo de él algún medio generalista catalán, como la cadena 3 CAT. Eso ha servido para que en las últimas horas se haya generado un intenso debate entre gente que critica la actitud de los corredores y quienes consideran que la realidad es más complicada.
"Cuando llevas 42 kilómetros en las piernas no sabes ni qué pasa a tu alrededor. Tu ves una ambulancia y no sabes qué hace ahí, ni te lo preguntas. Lo único en lo que estás pensando es en la meta, en llegar a ella", escribe un usuario en X. "Esta persona debería estar suspendida de por vida por la poca empatía", replica otro junto a una imagen del runner que se zafa del técnico que intenta pararlo.
El telón de fondo. Si el vídeo ha despertado tanto interés es porque conecta con otras tendencias de fondo que van más allá de la maratón de Barcelona. La principal, el éxito del running amateur en España. La mejor prueba es el récord de participación en la carrera catalana (alrededor de 32.000 inscritos), que agotó sus dorsales con más de dos meses de antelación; pero no es la única.
En la maratón de Valencia las plazas están tan disputadas que se convoca un sorteo para inscribirse, en Sevilla los dorsales se agotan meses antes de la carrera y en ciudades como Málaga o Zaragoza las pruebas son cada vez más populares. En la capital aragonesa de hecho se celebró una media maratón ayer que rompió su récord de asistencia, con más de 6.500 inscritos en la modalidad 21K.
¿Hay más? Sí. El vídeo de Barcelona muestra también otros dos fenómenos. El primero es la obsesión por las marcas y compartirlas, incluso entre aficionados.
El segundo es cómo las redes en este caso han ayudado a asentar prejuicios. Se compartan o no las críticas (y justificaciones) que se han desplegado en X por la actitud de los corredores de Barcelona, hay un dato innegable: en el vídeo se ven solo a unas decenas de runners (en el mejor de los casos), una parte ínfima de los cerca de 32.000 que, según la propia organización, estaban inscritos.
Imágenes | X
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La noticia
Barcelona ha mostrado hasta dónde llega la fiebre 'runner': amateurs estorbando una ambulancia para arañar unos segundos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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Barcelona ha mostrado hasta dónde llega la fiebre 'runner': amateurs estorbando una ambulancia para arañar unos segundos
La prueba ha dejado una imagen polémica: corredores negándose a parar para facilitar la atención sanitaria
Terminar una maratón no es fácil. Ni algo que esté al alcance de cualquiera. Cubrir más de 40 kilómetros sin desfallecer o incluso con el objetivo de superar una marca propia (ya no digamos ir a por el podio) exige semanas de preparación y dieta cuidada. La pregunta es… Llegado el gran momento, el día de calzarse las zapatillas, ¿hasta dónde puede llevarse ese celo deportivo? Este fin de semana, durante la Zurich Marató de Barcelona, un grupo de runners decidió que su marca personal era más importante que la labor de una ambulancia.
Y eso, claro está, ha desatado la polémica.
La gran carrera de Barcelona. 15 de marzo. Barcelona. La Zurich Marató, una de las pruebas más populares de España en el circuito runner, celebra su 47 edición. Una muy especial. La organización ha contabilizado 32.000 corredores, un récord absoluto que da una idea de la popularidad de la prueba catalana y sobre todo del enorme éxito que está alcanzando el running en España.
La maratón avanza sin problemas. Abel Chelangat cruza primero la meta con una espectacular marca de 2:04:57. En categoría femenina se corona la etíope Fotyen Tesfay (2:10:53). El problema llega a las pocas horas, cuando empieza a circular por redes un vídeo que muestra una faceta mucho menos edificante de esa misma carrera. La pieza no llega al medio minuto, pero acumula ya cientos de miles de visualizaciones y está en el centro de un agrio debate sobre el deporte amateur.
LA FIEBRE DEL RUNNING 🤮 Me he quedado con un sabor agridulce hoy en la @maratobarcelona. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a hacer el gilipollas por batir nuestra marca personal? Por un lado, muy contento de ver las caras de felicidad de mis amigos y de la gente al cruzar los últimos metros hasta meta. Pero, por otro lado, he visto a mucha gente a la que prácticamente se arrastaba hasta meta, incluso a más de uno que se desplomaba. Hay que saber dónde están los límites de cada uno. Pero lo más ridículo ha sido ver a sanitarios y policías tratando de parar durante unos minutos la cursa para poder atender a una persona, mientras la gente se saltaba las indicaciones para cruzar la línea de meta. MUY TRISTE lo vivido hoy, la verdad.
¿Qué muestra el vídeo? Básicamente dos cosas. La primera es una ambulancia abriéndose paso (o intentándolo al menos) por parte del recorrido con las sirenas y rotativos de emergencia activados. La segunda son decenas de corredores que siguen trotando al lado del vehículo como si no pasara nada.
No es que los runners sigan a lo suyo, es que la grabación muestra cómo hay corredores que hacen caso omiso cuando se les pide que se paren para facilitar el trabajo de los técnicos sanitarios. En un momento del vídeo incluso se ve como un corredor se zafa de un sanitario que intenta retenerlo y se cuela por un lateral de la ambulancia, lo que obliga a otra técnica a salir corriendo detrás de él.
"¡Que pares, tío. La ambulancia!" La grabación es breve y está cortada, pero ha sido suficiente para agitar el debate en redes. ¿El motivo? Lo que se ve en ella. Y lo que se intuye. Para empezar, de fondo se ve el Arc de Triomf, lo que indica que el suceso ocurre ya avanzada la prueba, relativamente cerca de la meta. En segundo lugar todo indica que lo que observamos en el vídeo son runners amateurs. Es decir, gente que corre por afición y amor al deporte.
Si los corredores no se detienen para facilitar el paso de la ambulancia y el trabajo de los sanitarios no es porque prioricen sus carreras deportivas, algo que ya sería cuestionable. No se detienen sencillamente porque son aficionados que quieren mejorar sus marcas personales y no están dispuestos a ceder ni unos segundos. Aunque sea a costa de entorpecer la labor de una ambulancia.
¿Falta de empatía? El vídeo se ha compartido sobre todo en forosespecializados, aunque también se ha hecho echo de él algún medio generalista catalán, como la cadena 3 CAT. Eso ha servido para que en las últimas horas se haya generado un intenso debate entre gente que critica la actitud de los corredores y quienes consideran que la realidad es más complicada.
"Cuando llevas 42 kilómetros en las piernas no sabes ni qué pasa a tu alrededor. Tu ves una ambulancia y no sabes qué hace ahí, ni te lo preguntas. Lo único en lo que estás pensando es en la meta, en llegar a ella", escribe un usuario en X. "Esta persona debería estar suspendida de por vida por la poca empatía", replica otro junto a una imagen del runner que se zafa del técnico que intenta pararlo.
El telón de fondo. Si el vídeo ha despertado tanto interés es porque conecta con otras tendencias de fondo que van más allá de la maratón de Barcelona. La principal, el éxito del running amateur en España. La mejor prueba es el récord de participación en la carrera catalana (alrededor de 32.000 inscritos), que agotó sus dorsales con más de dos meses de antelación; pero no es la única.
En la maratón de Valencia las plazas están tan disputadas que se convoca un sorteo para inscribirse, en Sevilla los dorsales se agotan meses antes de la carrera y en ciudades como Málaga o Zaragoza las pruebas son cada vez más populares. En la capital aragonesa de hecho se celebró una media maratón ayer que rompió su récord de asistencia, con más de 6.500 inscritos en la modalidad 21K.
¿Hay más? Sí. El vídeo de Barcelona muestra también otros dos fenómenos. El primero es la obsesión por las marcas y compartirlas, incluso entre aficionados.
El segundo es cómo las redes en este caso han ayudado a asentar prejuicios. Se compartan o no las críticas (y justificaciones) que se han desplegado en X por la actitud de los corredores de Barcelona, hay un dato innegable: en el vídeo se ven solo a unas decenas de runners (en el mejor de los casos), una parte ínfima de los cerca de 32.000 que, según la propia organización, estaban inscritos.