Síndrome del niño sacudido
«Bastan cinco segundos de zarandeo para causar lesiones graves a un bebé»Las secuelas sufridas por la hija de Anabel Pantoja por una sacudida visibiliza el peligro de un síndrome mucho más frecuente de lo que imaginamos
Escucha el artículo. 5 min
Escucha el artículo. 5 min
Regala esta noticia Añádenos en Google 02/06/2026 Actualizado a las 00:15h.Hace un par de días se hizo pública la causa de las lesiones sufridas por la hija de Anabel Pantoja y su pareja David Rodríguez, ... investigados por un supuesto caso de maltrato infantil que ha desatado todo tipo de especulaciones en los medios de comunicación. El informe forense definitivo concluye que la pequeña Alma fue víctima de un «zarandeo violento» ocurrido el pasado 9 de enero de 2025 en un centro comercial de Las Palmas, al que la pareja acudió con la menor para hacer unas compras.
Síndrome del niño sacudido
El cerebro del bebé golpea contra el cráneo cuando es sacudido.
1
Los vasos sanguíneos entre el cerebro y el cráneo se pueden romper causando hemorragias.
2
Sacudida
Los músculos del cuello no están lo suficientemente desarrollados y no ofrecen resistencia a las sacudidas; las vértebras pueden aplastar la médula espinal.
3
Se pueden formar grandes coágulos de sangre que presionan contra el cráneo y causas inflamación masiva.
4
Las sacudidas rompen los vasos sanguíneos
Cráneo
Espacio subdural
Cerebro
Hemorragia
JM. BENÍTEZ
El cerebro del bebé golpea contra el cráneo cuando es sacudido.
Los vasos sanguíneos entre el cerebro y el cráneo se pueden romper causando hemorragias.
1
2
Sacudida
Los músculos del cuello no están lo suficientemente desarrollados y no ofrecen resistencia a las sacudidas; las vértebras pueden aplastar la médula espinal.
Se pueden formar grandes coágulos de sangre que presionan contra el cráneo y causas inflamación masiva.
3
4
Las sacudidas rompen los vasos sanguíneos
Hemorragia
Cráneo
Espacio subdural
Cerebro
JM. BENÍTEZ
Los vasos sanguíneos entre el cerebro y el cráneo se pueden romper causando hemorragias.
Los músculos del cuello no están lo suficientemente desarrollados y no ofrecen resistencia a las sacudidas; las vértebras pueden aplastar la médula espinal.
2
3
Se pueden formar grandes coágulos de sangre que presionan contra el cráneo y causas inflamación masiva.
4
El cerebro del bebé golpea contra el cráneo cuando es sacudido.
1
Sacudida
Las sacudidas rompen los vasos sanguíneos
Hemorragia
Cráneo
Espacio subdural
Cerebro
JM. BENÍTEZ
Los especialistas del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas (IML) han esperado a que pasara un año para pronunciarse sobre los hechos que se juzgan por un motivo estrictamente científico: evaluar las secuelas neurológicas sufridas por la menor. Al margen de las responsabilidades judiciales de un caso tan mediático como el de la hija de Anabel Pantoja, lo cierto es que este tipo de traumatismo craneal es «más frecuente» de lo que pensamos. Se calcula que solo en nuestro país se registran un centenar de casos al año y uno de cada diez niños que sufren una sacudida grave fallece. De los supervivientes, la mitad tiene secuelas graves e irreversibles como parálisis cerebral, retraso mental, ceguera o epilepsia.
«Zarandear a los bebés no es la violencia física más frecuente que se ejerce contra los niños, pero sí la que causa más muertes y secuelas. El síndrome del bebé zarandeado es un maltrato muy grave y hace falta que la población sea consciente del daño que puede causar a sus hijos si los sacude violentamente», alerta la pediatra Anna Fàbregas, coordinadora de la Unidad de Atención a las Violencias hacia la Infancia y la Adolescencia del hospital Vall d'Hebron (Barcelona).
«Los más afectados por este síndrome son los lactantes de entre dos y ocho meses»
«Menos de cinco segundos de zarandeo son suficientes para causar lesiones de gravedad en un bebé, que serán todavía mayores si la sacudida termina con un golpe contra el colchón de la cuna o el sofá. Se debe tener en cuenta que la cabeza de un lactante es mucho más grande respecto a su cuerpo que la de un niño mayor o un adulto. De hecho, supone el 25% de su peso. ¿Qué ocurre si lo zarandeamos con fuerza? Pues que el cerebro del bebé se golpea repetidamente contra las paredes del cráneo y es entonces cuando se producen las lesiones», aclaran en la Asociación Española de Pediatría (AEP).
Los síntomas que suele presentar un bebé víctima de un traumatismo craneal abusivo –nombre técnico de este síndrome– van desde convulsiones a vómitos, irritabilidad excesiva o todo lo contrario: adormilamiento, está poco reactivo... Los niños que han sido sacudidos con menos intensidad pero de manera repetida también pueden desarrollar dificultades para aprender a hablar, tener falta de coordinación motora o problemas de aprendizaje.
El desencadenante principal de este síndrome suele ser una reacción desproporcionada del cuidador, sobrepasado ante el «llanto inconsolable y prolongado» del bebé. Aunque también influyen otros factores como «las expectativas no realistas sobre el desarrollo del niño, el estrés, las situaciones familiares de vulnerabilidad, el hecho de que los progenitores sean jóvenes o de familias monoparentales sin apoyo de su red social... Habitualmente, los hombres ejercen más este tipo de violencia que las mujeres y los mayores picos de incidencia se registran en niños de dos a ocho meses», precisan los especialistas del hospital Vall d'Hebron.
Si no puedes más, pide ayuda
«Los primeros meses de crianza pueden ser duros porque si un bebé llora mucho o está intranquilo es posible que los padres, madres o cuidadores no puedan descansar suficiente y las dificultades a la hora de consolar al bebé les generen mucha frustración. Es importante encontrar alternativas al manejo de la rabia, el cansancio... Y, si hace falta, pedir ayuda», aconsejan en la Sección de Neonatología del hospital catalán. «Es importante que, como adultos, ajustemos nuestras expectativas y sepamos que los llantos forman parte de una etapa normal en el desarrollo del niño y que hay una gran variabilidad entre bebés en el temperamento, el patrón de llanto y los niveles de actividad», añade la doctora Anna Fàbregas.
Una opinión con la que también coinciden los portavoces del grupo de trabajo de maltrato de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP). «Falta formación a la hora de aprender a manejar el llanto de un bebé. El cuidador muchas veces se siente desbordado, pierde el control de la situación y reacciona con un comportamiento agresivo. Debemos trabajar y fomentar el buen trato», proponen. Otro de los motivos que lleva a los padres a zarandear a un bebé con violencia es cuando el lactante se atraganta. «Como no saben cómo actuar, se ponen nerviosos y empiezan a sacudir al niño, por eso es tan importante conocer las maniobras de desobstrucción de la vía aérea ante un atragantamiento», explican los pediatras.
comentarios Reportar un error