El CEO de Beko Europa explica cómo están integrando tecnología tanto en su cadena de producción como en los propios dispositivos, con la inteligencia artificial como protagonista.
Hace dos años, Beko, la marca de electrodomésticos del conglomerado turco Arçelik, absorbió el negocio europeo de Whirlpool y dio nombre a una nueva entidad: Beko Europe. El resultado es una compañía con unos 2.500 millones de euros de ingresos en el primer trimestre del año, con 28 centros de I+D en los que trabajan más de 2.300 investigadores.
Al frente, Akin Garzanli gestiona una integración que, sobre el papel, parecía arriesgada. Entre enero y marzo, Beko facturó 2.497 millones de euros, un 10,8% menos que en el mismo periodo de 2024. Pero la mejora del beneficio operativo (un 62% más que el año anterior) "refleja que estamos avanzando con éxito en la integración de Beko Europe", explica Akin Garzanli, consejero delegado de Beko Europe.
El directivo reconoce que la integración ha sido muy intensa, pero "también muy positiva". En un mercado condicionado por la inflación, la incertidumbre geopolítica y la presión competitiva, la firma ha priorizado la eficiencia operativa, la optimización del mix de producto y la generación de valor. "Nuestro objetivo no es únicamente crecer en volumen, sino hacerlo de forma rentable y sostenible", añade.
Esta gestión más eficiente responde a una estrategia hacia productos de mayor valor añadido, con electrodomésticos conectados y equipados con IA, que tienen márgenes superiores a la gama básica.
Tecnología
"Las inversiones se concentrarán en tres áreas: innovación tecnológica, transformación digital y fortalecimiento de nuestras capacidades industriales", explica Garzanli. La firma está poniendo el foco en convertir la innovación en el pilar central de la empresa, integrando tecnología en la fábrica, la cadena de suministro y, cada vez más, el producto en sí. En todas ellas, la IA tiene un papel protagonista, pues Beko asegura haber desplegado más de un centenar de iniciativas basadas en esta tecnología, muchas de ellas ya plenamente operativas.
En la planta industrial, la IA se aplica al mantenimiento predictivo y a la optimización de líneas de producción. "Analizamos grandes volúmenes de datos para mejorar la productividad y optimizar la toma de decisiones en fabricación, donde ya contamos con numerosos casos de uso desplegados a gran escala", señala el directivo. Para ello, la compañía ha creado XLab, un laboratorio industrial diseñado para probar y escalar nuevas tecnologías de manera más eficiente y acelerar su aplicación en entornos reales.
Paralelamente, en logística, la inteligencia artificial se aplica a lo largo de toda la cadena de valor para mejorar la previsión de la demanda y la gestión de inventarios, lo que permite responder con mayor rapidez, reducir roturas de stock y excedentes.
En cuanto a la integración de tecnología en el producto final, Beko apuesta por la plataforma HomeWhiz, un ecosistema inteligente que conecta todos los electrodomésticos del grupo independientemente de la marca y les permite aprender de los patrones de uso del hogar.
"Vamos a ver una evolución hacia electrodomésticos cada vez más proactivos", explica. Por ejemplo, AdaptiveCool aprende los hábitos de uso del hogar y ajusta automáticamente la temperatura del frigorífico para optimizar la conservación de los alimentos y reducir el consumo energético. Otra función, Food Safety Alert, envía una notificación al móvil si detecta un aumento anómalo de temperatura en la nevera.
En lavado, la inteligencia artificial permitirá personalizar cada vez más los ciclos según las preferencias del usuario y se trabaja para que varios equipos trabajen de forma conjunta. Por ejemplo, "lavadoras y secadoras podrán compartir información automáticamente para seleccionar el programa de secado más adecuado sin necesidad de intervención del usuario", añade Garzanli.
El CEO de Beko Europe también está apostando por el uso de IA generativa para la investigación de materiales, lo que, según explica, permite a los equipos de ingeniería generar y evaluar múltiples alternativas de diseño en las fases iniciales del desarrollo sin necesidad de construir prototipos físicos.
Máquinas cada vez más independientes
Al ser preguntado por cómo serán los electrodomésticos en los próximos años, el CEO de Beko Europe, Akin Garzanli, asegura que "el gran salto tecnológico será la evolución hacia electrodomésticos que no se limitarán a ejecutar funciones, sino que serán capaces de anticipar necesidades, optimizar automáticamente su funcionamiento y ofrecer recomendaciones personalizadas".Es decir, los electrodomésticos no incorporarán nuevas funciones sin más, sino que buscarán entender mejor las necesidades de las personas, tomar decisiones y aportar valor de forma casi invisible. "Ese será el verdadero cambio: una tecnología cada vez más intuitiva, eficiente y personalizada".
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