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Ben van Berkel, fundador y principal arquitecto de UNS, defiende una arquitectura en la que sostenibilidad y bienestar condicionen las decisiones desde el inicio. El neerlandés considera la inteligencia artificial una poderosa herramienta de análisis y eficiencia, pero rechaza que pueda sustituir la dimensión cultural, contextual y humana del diseño.
Si Ben van Berkel (Utrecht, 1957) no fuera arquitecto, sería diseñador gráfico. De hecho, ésta fue su primera profesión y no se le daba nada mal. "Es una buena forma de explorar y expresar ideas", justifica el fundador de UNS, estudio de arquitectura neerlandés que se ha convertido en referencia por los diseños vanguardistas que propone, pero también por su profundo conocimiento del impacto que el entorno construido tiene en el medio ambiente y la salud.
¿Es lo que más le preocupa? "La sostenibilidad y el bienestar están moldeando nuestro pensamiento sobre edificios, ciudades, infraestructuras, inversión, regulación o diseño. Ya no es una preocupación situada al margen de la arquitectura; está en el centro de nuestra disciplina", responde el arquitecto, que cree que tanto él como sus compañeros de profesión aún tienen mucho que aportar al debate: "Reducir el impacto que tiene en el medio ambiente construir un edificio es extremadamente importante, pero también lo es transformar y reutilizar espacios existentes, diseñar pensando en futuros cambios de uso y crear lugares que sigan siendo útiles y vibrantes con el tiempo. La sostenibilidad implica consideraciones sobre densidad de población, espacio público, inclusión en la naturaleza y vida social, no solo el rendimiento técnico de los edificios", explica el arquitecto que participará en Hay Festival Segovia, que comienza el jueves.
Desde esta perspectiva, Van Berkel es optimista. "El diseño y el respeto por el entorno no son fuerzas opuestas. De hecho, la responsabilidad medioambiental puede agudizar la creatividad porque nos exige pensar de forma más inteligente e inventiva desde el principio. Cuando la energía, los materiales y el uso a largo plazo de un edificio se convierten en motores activos de diseño, se puede producir una arquitectura tan rigurosa como expresiva", asegura el neerlandés, coautor de proyectos icónicos como el puente Erasmus, que se inauguró en 1990 en Róterdam; la Casa Möbius, cerca de Ámsterdam, que redefinió en 1998 el concepto de vivienda gracias a su integración en la naturaleza; o, más recientemente, el Museo Mercedes-Benz de Stuttgart, mucho más que una sucesión de coches legendarios; y la Torre Wasl, que domina el skyline de Dubái con sus 302 metros de altura.
UNS forma parte también de los estudios que trabajan en la estación Chamartín de Madrid, destinada a convertirse en referente global de movilidad sostenible, multimodal y conectada. ¿Está su mejor proyecto aún por llegar? "Nunca he abordado mi trabajo como si intentara construir una única obra maestra. Tiendo a trabajar de forma que las ideas pasan de un proyecto a otro, cambiando y desarrollándose a medida que avanzan los encargos. Me interesa más lo que un concepto puede llegar a convertirse que mirar atrás y elegir sólo uno. Lo mejor aún está por llegar, pero sin lo hecho hasta ahora es difícil que llegue".
Van Berkel es el autor detrás de proyectos icónicos como el puente Erasmus, en Róterdam.El peso de la inteligencia artificial
En este desarrollo continuo, la inteligencia artificial en la arquitectura tendrá también un impacto importante. "Nos ayuda a comprender las consecuencias ambientales de las decisiones de diseño que tomamos. Podemos probar el comportamiento del viento, las cantidades de materiales que vamos a necesitar o el impacto que va a tener la fase constructiva; podemos tomar mejores decisiones y hacer diseños más eficientes, reducir el desperdicio y mejorar el rendimiento desde el principio, en lugar de intentar corregir problemas más adelante", reconoce Van Berkel, que junto a su equipo diseña el WestK Performing Arts Centre, espacio cultural que se inaugurará en Hong Kong en 2027, o Kyklos, edificio de oficinas en Luxemburgo, que prioriza la luz natural y los espacios abiertos.
¿Firmará la inteligencia artificial la próxima obra maestra de la arquitectura? "Es una herramienta muy útil en el proceso de diseño, pero la usamos de forma cuidadosa e inteligente. Me interesa su capacidad para organizar información, probar escenarios y ampliar el abanico de posibilidades que podemos estudiar en poco tiempo: es más eficaz en cálculos, análisis de escenarios y la evaluación temprana de implicaciones económicas, técnicas y estructurales, pero no puede tomar decisiones de diseño de forma independiente, culturalmente relevantes, específicas a un contexto o significativas", responde Van Berkel, que admite que diseñar un aeropuerto es algo que le resulta muy atractivo. "Son como ciudades compactas, con movimiento, logística, comercio, cultura y experiencia pública. Exigen un nivel muy alto de integración y eficiencia".
Admirador de Zaha Hadid -"nos demostró que la arquitectura podía ser intelectualmente ambiciosa y espacialmente poderosa"-, Van Berkel intenta comunicar mucho más que una imagen. "La arquitectura debería hablar a través de las experiencias que genera, de la forma en que moldea el movimiento, la percepción, la atmósfera y la conexión social. Me interesa lo que la gente siente y recuerda, no solo lo que ve. Un edificio debería involucrar a la vez los sentidos y la mente, y dejar algo duradero en la experiencia de quienes lo visitan o lo usan".
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