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Bendita locura

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Habrá quien piense que recorrer media Europa para disputar un Campeonato de Europa de baloncesto con más de cincuenta, sesenta o sesenta y cinco años es una extravagancia

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Bendita locura

Habrá quien piense que recorrer media Europa para disputar un Campeonato de Europa de baloncesto con más de cincuenta, sesenta o sesenta y cinco años es una extravagancia

Regala esta noticia Añádenos en Google Las componentes del Unicaja Master +50 femenino y sus técnicos. (SUR)

Pedro Ramírez

Málaga

12/07/2026 a las 11:19h.

Habrá quien piense que recorrer media Europa para disputar un Campeonato de Europa de baloncesto con más de cincuenta, sesenta o sesenta y cinco años ... es una extravagancia. Que entrenar durante meses, organizar la vida alrededor de unos partidos y volver a sentir los nervios de la competición pertenece a otra etapa de la vida. Puede que tengan razón. Puede que sea una locura… pero bendita locura.

La verdadera victoria empieza mucho antes del salto entre dos. Empieza cuando un grupo de hombres y mujeres decide que la edad no va a dictarles cómo vivir su pasión. Llevo ya varios campeonatos compartiendo esta experiencia con Unicaja Máster. He tenido la fortuna de convivir con distintas generaciones, de reencontrarme con personas a las que entrené o me enfrenté hace décadas y de comprobar que la ilusión sigue intacta. Muchas de ellas fueron grandes referentes sobre la pista y algunas alcanzaron incluso el más alto nivel.

Esta vez, además, he tenido el privilegio de acompañar al equipo femenino +50 junto a un gran compañero y amigo. Llegué con la intención de ayudar y regreso con la sensación de haber recibido una gran lección de vida. Generosidad, sacrificio, disciplina, compañerismo y alegría de vivir. Un ejemplo de deportistas para cualquier generación.

Y mira que es difícil encontrar a quien no le duela algo: una rodilla castigada por los años, un hombro que ya no gira igual, una espalda que recuerda cada entrenamiento o una vieja lesión que nunca termina de marcharse. Pero no todos los dolores se ven.

Echamos de menos a algunos de los nuestros, aunque siguen muy presentes en cada abrazo y en cada recuerdo. Otros conviven con la ausencia reciente de un ser querido; otros han dejado atrás una enfermedad o atraviesan momentos personales difíciles

Echamos de menos a algunos de los nuestros, aunque siguen muy presentes en cada abrazo y en cada recuerdo. Otros conviven con la ausencia reciente de un ser querido; otros han dejado atrás una enfermedad o atraviesan momentos personales difíciles. Cada uno carga con su propia mochila, con esas heridas que no aparecen en una radiografía, pero que pesan tanto o más que cualquier lesión física. Y, sin embargo, allí están.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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