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Bernardo Bertolucci durante el rodaje de 'La luna' en Nueva York en 1979. Bertolucci, la estrategia del seductor que escandalizó al mundo con 'El último tango en París'Un documental con imágenes inéditas que se estrena en salas reivindica el monumental legado de un cineasta que supo fundir en su obra reflexión y espectáculo
Bilbao
Martes, 3 de febrero 2026, 18:19
... salas este 6 de febrero y que repasa la vida y carrera del director de Parma, fallecido en 2018 a los 77 años. Entre el material inédito recopilado por Marco Spagnoli hay imágenes de juventud, cuando el hijo del poeta y crítico de cine Attilio Bertolucci debutó con apenas 20 años como asistente de la mano de Pasolini, otra figura paterna, en 'Accattone'. «Lo que me interesa es tener una cámara con la realidad delante y que pase algo, lo que sea», proclamaba Bernardo, que nunca pisó la universidad. Tráiler de 'Bernardo Bertolucci. Nuestra magnífica obsesión'.Como resumió el diario 'La Repubblica' en su obituario, el personaje Bertolucci fue «poeta, documentalista, director, productor, polemista, autor por excelencia del cine italiano y estrella del cine internacional». Su coherente trayectoria representa el paso del intelectual comunista y visceral de los 60 al nuevo pensador conformista, estratégico y multimedia del siglo XXI. Ganó nueve Oscar de nueve nominaciones con 'El último emperador' en 1987. Su atractivo y encanto personal sedujo por igual a actrices y productores. «Le rodeaba un aura de carisma», certifica en el documental Stefania Sandrelli, inolvidable en 'El conformista'.
Bertolucci fue ante todo un cinéfilo que, según el guionista Mimmo Rafele, mantenía una relación «casi sexual» con las películas. Cuando conoció a Godard en el estreno de 'Antes de la revolución', desvela, estaba tan nervioso que le vomitó encima. Dario Argento le presentó en un rodaje a Sergio Leone. Y Bertolucci alabó la manera en que filmaba la grupa de los caballos, «como John Ford». A Leone le cayó tan bien que le pidió que escribiera el guion de 'Hasta que llegó su hora'.
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El director en el rodaje de 'El último emperador'.Bertolucci cimentó la primera etapa de su filmografía en entramados políticos y sentimentales que bebían del Neorrealismo y la Nouvelle Vague: 'La estrategia de la araña', 'El conformista'... En 1972, harto «de películas que nadie iba a ver», se pasó a «un cine de comunicación». Y empezó «quitándole la máscara del Actor's Studio a Marlon Brando». 'El último tango en París' encerraba en un piso parisino a dos amantes que se dejaban la identidad en la puerta. Un viudo desesperado y una veinteañera hipnotizada se entregaban sin condiciones en una obra maestra sobre el vacío y la desolación. La cinta estuvo prohibida en Italia durante 14 años y su autor fue condenado por obscenidad. No entró a prisión, pero no pudo ejercer su derecho al voto durante cinco años. La célebre escena en la que Brando sodomiza a Schneider sirviéndose de mantequilla fue tachada de violación en la era del #MeToo.
Marisa Paredes«No le disculpo, pero cuando los directores quieren conseguir algo a veces no son honestos»
«Bernardo era un poco manipulador. Cuando lloro, lloro de verdad. Como actriz, todavía no tenía la experiencia suficiente como para saber fingir», cuenta en el filme Maria Schneider, que murió en 2011 sin haber superado el trauma de 'El último tango'. La actriz Marisa Paredes, amiga del cineasta, reflexiona al respecto: «No lo disculpo, pero lo único que puede disculparle es que los directores de cine, cuando quieren conseguir algo, a veces no son nada honestos. Y el mundo del director se convierte a veces en una estrategia».
Hoy resulta inimaginable una película con la ambición y el impacto de 'Novecento'. Las convulsiones políticas y sociales de Italia en el siglo XX recogidas en un monumental fresco de más de cinco horas rodado durante doce meses. Sus protagonistas, un terrateniente y un campesino que nacen el mismo día a unos pocos metros de distancia, «la que separa la casa del amo y la del agricultor». Robert de Niro, con quien el director tuvo sus encontronazos, y Gérard Depardieu encarnaban esta nada sutil metáfora de la lucha de clases.
Bertolucci con Marlon Brando en el rodaje de 'El último tango en París', con Jacopo Olmi Antinori y Tea Falco, protagonistas de su última película en 2012, 'Tú y yo', y con su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en 2013. AFPEn la España de la Transición hizo estragos la banda sonora de Ennio Morricone –una marcha obrera que pone los pelos de punta–, el nombre del personaje de Depardieu, Olmo, bautizó a miles de niños y el cuadro que aparece en su inicio y en el póster, 'Il quarto stato', de Giuseppe Pellizza da Volpedo, colgó en muchos hogares de izquierdas. El director pretendía «fundir la épica de Hollywood con la del cine soviético». Una anécdota memorable plasmada en imágenes en el documental: el partido de fútbol que celebraron los equipos de 'Saló' y 'Novecento', que se rodaron a la vez. Bertolucci estaba dolido porque Pasolini le había tachado de «niño de papá» tras una proyección privada de 'El último tango en París', que le había horrorizado. Su venganza fue colar jugadores profesionales del Parma, entre ellos un tal Carlo Ancelotti, para barrer al equipo de 'Saló'. La reconciliación entre ambos cineastas tuvo que esperar. Pocos meses antes de su muerte, Pasolini llamó por teléfono a su antiguo protegido (¡para pedirle el teléfono de Brando!) e hicieron las paces.
A principios de los 80, Bertolucci encontró irrespirable el aire de Italia, asqueado del hedor a corrupción. Y partió hacia países en los que siguió enlazando obras maestras como 'El último emperador' y 'El cielo protector'. La alegría de vivir y el espíritu contestatario se cuelan en 'Soñadores', mientras su última película, la desoladora 'Tú y yo', en 2012, demuestra el gran director de actores que fue un artista que se psicoanalizó desde los 28 años, lo que le sirvió para escuchar siempre a sus intérpretes, sin imponer un guion cerrado. Wim Wenders, que le tenía por su «hermano mayor», también remarca la conciencia europea de un cineasta irrepetible.
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