- CARLOS DRAKE
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La empresa española está adaptando su planta de Segovia para la fabricación de munición metálica.
El momento de crecimiento que vive la industria de la Defensa está atrayendo a players procedentes de otros sectores, que ven oportunidades de expansión ante la avalancha de pedidos en materia militar. La española Bioammo, especializada en fabricación de cartuchería de caza y tiro deportivo, busca aprovechar este momento iniciando la producción de munición militar.
La compañía instalará en la planta que posee en Santa María la Real de Nieva (Segovia) unas nuevas instalaciones especialmente dedicadas a la fabricación de munición metálica tanto para caza como para uso militar. Este movimiento le permitirá diversificar su cartera de producto y aterrizar en un sector en crecimiento, incrementando sus resultados a corto plazo.
Para este proyecto, Bioammo se ha aliado con la también española Tecnesis, que centra su negocio en el desarrollo y fabricación de sistemas de armamento, como morteros, munición o ametralladoras, entre otros. La intención es aprovechar el espacio disponible en el centro de Santa María la Real de Nieva, donde se instalará un nuevo polvorín especial y también una galería de tiro especial para balística metálica.
La compañía, que ya trabaja en obtener las certificaciones para poder fabricar este tipo de munición para Defensa, prevé iniciar la fabricación de estos productos en su planta de Segovia a finales de 2026, gracias a la colaboración con Tecnesis, que está ayudando en la instalación de máquinas cargadoras de munición metálica en el centro.
La previsión inicial es fabricar munición pequeña (9 milímetros, 5.56 y 7.62), aunque no se descarta ampliar la oferta en función de las necesidades del mercado. Además, la compañía ya está fabricando munición antidrón en su planta, ya que esta no necesita permisos especiales.
Esta munición antidrón utiliza un cartucho convencional con postas (perdigones) que permite derribar drones pequeños, principalmente de carbono, que no vuelen a gran altura y que están siendo muy utilizados en los últimos conflictos debido a su bajo coste, según explica a EXPANSIÓN el presidente del consejo de administración de Bioammo, Juan Mato.
Ampliación de capital
Mato destaca que la compañía también ha hecho en paralelo una ampliación de capital por un importe de 3 millones de euros, que ha estado respaldada por una sociedad hólding, de nominada AMA Global Partners, constituida en España y cuyo único socio es Oleksii Laptiiev.
Con esta ampliación de capital, AMA Global Partners se hará con el control de alrededor del 40% de la compañía española, mientras que los actuales socios se diluirán al no acudir. Bioammo tiene muchos accionistas, aunque el de mayor peso, tras AMA, mantendrá alrededor de un 12% del capital tras la operación.
En opinión de Mato, la entrada de la empresa en el negocio de la Defensa supondrá un revulsivo y disparará los resultados desde el primer momento. La previsión es que la facturación en 2026 sea de entre 4 y 5 millones, solo con su negocio de cartuchería, mientras que en 2027 prevé alcanzar los 14 millones, por la aportación de la munición metálica para Defensa y caza.
El plan contempla, a su vez, obtener resultado bruto de explotación (ebitda) positivo desde el año que viene, pese a las fuertes inversiones en maquinaria, y llegar a 3 millones de ebitda en 2028. La apuesta por los cartuchos antidrón también servirá para impulsar el negocio junto con la munición metálica, que supondrá un 70% de las ventas.
Dentro del plan de expansión y de diversificación de Bioammo, según explica Mato, también se contempla la fabricación de munición para entrenamiento y de balas de goma.
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