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Bomberos, brigadistas y militares luchan a destajo sin contener el fuego cuando llega otra tremenda ola de calor

Bomberos, brigadistas y militares luchan a destajo sin contener el fuego cuando llega otra tremenda ola de calor
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"El aumento de temperaturas puede volver a provocar grandes incendios forestales en cualquier parte de España", advierten los expertos. Los incendios entran en sus 48 horas críticas tras calcinar 153.000 hectáreas y afectar a más de 170.000 personas: "No hemos visto nada igual". Más información: El Gobierno marca hoy y mañana como días clave y "difíciles" contra los incendios antes de la nueva ola de calor.

Una cuadrilla de cinco bomberos segovianos se desplaza a El Tiemblo (Ávila) para colaborar en las labores de extinción del incendio forestal de Burgohondo. ICAL

España Bomberos, brigadistas y militares luchan a destajo sin contener el fuego cuando llega otra tremenda ola de calor

"El aumento de temperaturas puede volver a provocar grandes incendios forestales en cualquier parte de España", advierten los expertos.

Los incendios entran en sus 48 horas críticas tras calcinar 153.000 hectáreas y afectar a más de 170.000 personas: "No hemos visto nada igual".

Más información: El Gobierno marca hoy y mañana como días clave y "difíciles" contra los incendios antes de la nueva ola de calor.

Publicada 28 julio 2026 02:47h Las claves

Las claves Generado con IA

El infierno forestal que devasta España este verano alcanza proporciones históricas con más de 153.000 hectáreas calcinadas, multiplicando por seis los registros del año pasado en estas fechas.

La devastación se concentra de manera alarmante en el centro y este de la Península.

Ávila registra 55.000 hectáreas arrasadas en el mayor incendio de su historia reciente; la Comunidad de Madrid sufre la pérdida de 25.000 hectáreas; en Toledo se acumulan 2.000 hectáreas quemadas en el foco de Almorox, actualmente bajo control.

Imagen desde el espacio de los incendios. Copernicus

Paralelamente, en Vall d'Uixó (Castellón), el fuego devora más de 6.500 hectáreas en un perímetro de 48 kilómetros que amenaza la Sierra de Espadán, con 16.000 evacuados y unas 65.000 personas confinadas.

En total, la oleada de incendios afecta ya a 65 municipios y ha dejado ya más de 170.000 personas afectadas en toda España.

"Es el incendio más grande de nuestra historia, ya no sólo por las hectáreas afectadas, que objetivamente son más, sino porque no hemos visto algo así, con un impacto urbano forestal tan grande como para haber provocado el desplazamiento de tantas personas".

Quien lo afirma es Javier Villanueva, bombero forestal de la Comunidad de Madrid, quien advierte con crudeza que "hoy y mañana el incendio no se va a conseguir apagar" debido a la inmensidad de las áreas afectadas.

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"No se puede hacer una buena liquidación del mismo y están surgiendo reactivaciones en zonas ya controladas.

Pese a todo, las autoridades insisten en que este lunes y martes representan una ventana de oportunidad única, las "48 horas clave" antes de que el escenario meteorológico se vuelva mucho más complejo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, han insistido en que son horas críticas para estabilizar perímetros.

A partir del miércoles, las condiciones meteorológicas serán mucho más complejas debido a la inminente llegada de la cuarta ola de calor de este verano.

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"Las condiciones van a empeorar mucho. Harán mucho más complicadas las tareas de extinción. No es que hoy estemos en buenas condiciones, pero si no se ha avanzado para el miércoles... podemos volver a una situación como la del viernes pasado", considera Villanueva.

Un cóctel perfecto

La extrema virulencia de los fuegos de este año no es fortuita.

Villanueva detalla que las intensas lluvias de enero propiciaron un gran crecimiento del combustible fino (pasto y matorral). La ausencia de precipitaciones posteriores y el inicio prematuro de temperaturas de 30 grados desde mayo provocaron que toda esa vegetación se resecara rápidamente.

Este combustible fino y muerto actúa hoy como conductor para una propagación veloz que eleva las llamas hasta las copas de los árboles, en un entorno donde la vegetación gruesa también ha perdido mucha humedad relativa debido al calor estival acumulado.

Este "cóctel perfecto" –así lo define– se verá potenciado el miércoles por una configuración atmosférica muy preocupante.

Incendio en Navaluenga y Burgohondo. Vecinos de las localidades afectadas por el incendio son trasladados al Centro de Usos Múltiple Carlos Sastre, en Ávila. Rmestudios ICAL

La Aemet advierte de que un patrón de bloqueo tipo "Rex" –con bajas presiones sobre el Mar del Norte y altas presiones sobre el Mediterráneo occidental– canalizará una masa de aire extremadamente cálida, estable y sin lluvias.

Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, alerta de que esta cuarta ola de calor disparará el peligro de incendios a niveles extremos en todo el país.

Esta situación dificultará drásticamente unas tareas de extinción que ya avanzan con lentitud.

Las temperaturas continuarán sumamente elevadas el jueves, el viernes (cuando el interior sur rozará los 42 °C) y durante todo el fin de semana.

Agotamiento en el frente

Actualmente, unos 3.000 efectivos y casi 1.000 medios materiales combaten a contrarreloj y a destajo contra las llamas. No obstante, los recursos humanos están al límite.

"El calor nos afecta, pero es nuestro trabajo y estamos acostumbrados" señala José Pedro Hernández, bombero de la Brigada de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF).

Aunque reconoce que ante incendios de tal envergadura el objetivo ya no puede ser apagar todo el monte.

"Ya sólo queda proteger los pueblos; no llegamos a abarcar todo, es imposible. Sólo podemos defendernos, defender los pueblos y establecer líneas de control en carreteras y caminos".

Tanto Hernández como Villanueva coinciden en que esta crisis destapa deficiencias estructurales graves en el modelo de gestión forestal. Hernández, por ejemplo, denuncia que fragmentar la competencia debilita la respuesta nacional.

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"Seguiremos pidiendo ayuda a Europa y dejando muchos de nuestros recursos aparcados en la comunidad". Y añade: "La ola de calor volverá a provocar grandes incendios forestales (GIF) en cualquier parte de España".

Por su parte, Villanueva señala que algunas comunidades autónomas sufren de plantillas debilitadas y terminan "tirando de voluntarios de los pueblos", comprometiendo gravemente la seguridad de personas sin preparación.

Ambos profesionales recalcan que desbrozar el monte por completo es inviable y que el problema de fondo radica en el abandono socioeconómico del medio rural y en el incumplimiento sistemático de la Ley de Montes por parte de los propietarios privados.

A eso se le suma que las leyes ambientales hacen muy difícil limpiar el territorio en un 31% de la superficie de España, ya que se trata de espacios protegidos que requieren de autorizaciones para, por ejemplo, desbrozar o retirar ramas.

Un tercio de España no se toca: las leyes ambientales dificultan retirar del monte las 60 M de toneladas de maleza inflamable

Además, "el cambio climático es un factor que aumenta la voracidad de los incendios", no porque los provoque directamente –muchas veces la causa es la mano del hombre– sino porque "hace que las olas de calor sean más largas".

Por ello, insiste Villanueva, hace falta "más prevención y gestión forestal".

Ante el avance de la ola de calor, la prioridad absoluta de Protección Civil, bomberos, militares y voluntarios es salvaguardar las vidas humanas.

Las autoridades insisten a la población en respetar estrictamente las órdenes de evacuación y adoptar una "cultura de autoprotección".

Esto consiste en evitar conductas de riesgo en el monte, seguir en todo momento las indicaciones de las autoridades y eliminar de las urbanizaciones vegetación altamente inflamable.

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