Los responsables de Repsol y Naturgy defienden relajar las restricciones europeas a las energías fósiles para recuperar competitividad industrial
Regala esta noticia Añádenos en Google Antoni Brufau. (R.C.)Barcelona
02/06/2026 Actualizado a las 13:44h.«Europa no tiene política energética, solo hay regulación energética». La sentencia pronunciada por Francisco Reynés, presidente de Naturgy, resume el debate protagonizado este martes ... junto al presidente de Repsol, Antoni Brufau, sobre la autonomía energética europeo. Ha sido en el marco de las Jornadas del Círculo de Economía, en el que ambos directivos han cuestionado tanto la excesiva regulación europea como la apuesta del Gobierno español por acercarse a China.
La conclusión, añade Brufau, es que China se está industrializando a costa de Europa, y «y lo está haciendo con carbón» cuyo consumo ha crecido un en 250% en los últimos años en este país. El presidente de Repsol ha denunciado además que Europa es «colaboradora necesaria» en ese crecimiento del consumo de combustibles fósiles en el gigante asiático, «porque hemos trasladado a China las empresas que aquí no podían operar por los costes de energía y los convertimos en referente productor de productos verdes en Europa».
Reforzar la alianza atlántica
Frente a este sinsentido, Brufau ha abogado por «reforzar la alianza atlántica», y «aprender» de la gestión de Estados Unidos, cuya economía sigue creciendo al tiempo que reduce emisiones, aunque no lo haya hecho con la intensidad de Europa. «Si miramos a China como está pasando nos convertiremos en un gran consumidor» con un modelo de comercio «que va a representar supeditación y no igualdad de trato».
Brufau ha hecho esta advertencia cuando el Gobierno español se ha convertido en puente de Europa con China, en una apuesta que se ve con recelo desde algunos socios europeos. «Aprendamos de quien es más parecido a nosotros y cuidado con quienes tienen criterios muy distintos a los nuestros» ha insistido Brufau.
En este contexto, Reynés ha lamentado el exceso regulatorio de la Unión Europea sobre el ámbito energético. Europa «no dice nada sobre hacia dónde va en términos energéticos, pero sí aprueba leyes que aumentan los costes de la energía».
«Cómo queremos ser competitivos cuando tenemos más coste energético» se ha preguntado el máximo responsable de Naturgy, que ha recordado el error de los alemanes al cerrar sus plantas térmicas en un «pacto contra las energías fósiles del que hoy se arrepienten» para advertir contra las voces que abogan por cerrar las plantas nucleares de las que dependen Cataluña en términos energéticos.
Crisis de Ormuz
Pese a todo, Brufau y Reynés han coincidido en que España se encuentra en mejor posición que el resto de socios europeos ante la crisis energética provocada por la Guerra de Irán y el bloqueo del Estrecho de Ormuz. «España es la que tiene más reservas y capacidad de regasificación» ha explicado Reynés. Pero no se escapa de la crisis porque Europa «está muy poco interconectada» y las interconexiones «dan una flexibilidad de la que hoy carecemos».
La crisis de Ormuz ha servido además al presidente de Repsol para señalar las dificultades de la descarbonización energética. En los últimos 50 años el consumo de energía ha crecido un 100%, mientras el consumo de combustibles ha pasado de representar el 83% de la energía al 81% actual. La crisis se explica, por tanto, porque el mundo sigue consumiendo combustibles fósiles de forma masiva, y la duración e intensidad de la crisis dependerá «del tiempo» que tarde en desbloquearse el paso «y de la destrucción que no conocemos» en las infraestructuras energéticas de los países afectados.
Pese a su discurso crítico, el presidente de Repsol ha asegurado que Europa empieza a «dar señales positivas» con el nuevo reglamento de aceleración industrial. «Es buena una señal» porque la UE «reconoce el problema». Esto es, que el peso de la industria en el conjunto de la Unión Europea ha caído al 14% cuando debería representar el 20%.
En este sentido, ha reclamado que «Europa debe entender que tiene que permitir a las empresas competir en igualdad de condiciones» respecto a sus competidores en China y Estados Unidos, que no pagan tasas por tonelada emitida de CO2. «Tenemos que empezar a pensar que política energética y la industrial forman parte de un todo, sino en 10 años seguiremos en el 13% de peso de la industria» en la economía europea.
Brufau ha lanzado además otra advertencia al exigir respeto a la neutralidad tecnológica y ha dejado claro que en su opinión la apuesta europea por fiarlo todo a la electrificación como única tecnología energética «es un grandísimo error».
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