- ANDRÉS STUMPF Bruselas
- La UE flexibiliza las exigencias a los bancos que operan en mercados de capitales
- Bruselas amplía el expediente a España por sus trabas a la opa de BBVA sobre Sabadell
La Comisión Europea busca medidas para impulsar la competitividad de las entidades ante su gran necesidad de financiación.
Las grandes líneas de gran reforma bancaria europea ya se han trazado. En el último borrador al que ha tenido acceso EXPANSIÓN, la Comisión Europea ha deslizado los pilares que soportarán a la que está llamada a ser "la gran revolución de la regulación postcrisis financiera".
El Ejecutivo comunitario pretende hacer público el próximo 15 de julio este documento centrado en la competitividad bancaria. El objetivo es abrirlo después a consultas para recopilar información y terminar de definir lanzar su propuesta legislativa con vistas al primer trimestre de 2027.
Pese a lo lejano de esa fecha, el borrador apunta ya todos los cambios en los que trabaja Bruselas y que podrían poner patas arriba las grandes normas del sector. La nueva agenda de reformas aparece dividida en tres bloques de acción: fomentar la integración del mercado con salvaguardas adecuadas, simplificar las exigencias prudenciales y de resolución e introducir un sesgo de competitividad en la supervisión.
"La banca europea ha recuperado su rentabilidad histórica, pero actúa como un amortiguador de crisis y no como un catalizador del crecimiento", asegura la Comisión Europea, que defiende que "la resiliencia no puede ser el único objetivo estratégico".
La industria bancaria se reconoce ojiplática ante el nuevo documento y destaca que "es una iniciativa tremendamente ambiciosa" y que "no esperábamos que incluyera una revisión de tantos artículos [legislativos]".
Integración del mercado
En primer lugar, la Comisión Europea plantea una revisión de las normas que rigen el mercado bancario en busca de una mayor integración. Según destaca el Ejecutivo comunitario, "se otorgará a los supervisores la capacidad de asegurar que los requisitos de capital y liquidez se cumplan a nivel de la entidad matriz en grupos transfronterizos".
Este cambio eliminará la obligación de que las entidades mantengan colchones de liquidez y capital paralelos para cada una de sus filiales, una de las grandes reclamaciones del sector. En su lugar, Bruselas propondrá activar la obligación legal de la matriz de trasladar recursos a sus filiales de forma dinámica y en función de lo necesario.
Con esta medida, se espera que la banca europea pueda liberar recursos sustanciales con los que financiar a la economía real, inmersa en la transición ecológica y digital y con necesidad de rearmar su defensa. Según los datos manejados, sólo en liquidez podrían liberarse unos 230.000 millones de euros.
Pero para que las autoridades nacionales acepten que los bancos operen en sus países sin los respectivos colchones de seguridad, la Comisión Europea se plantea la necesidad de incorporar salvaguardas. En un mundo regulatorio ideal, el Fondo de Garantía de Depósitos Europeo (EDIS, por sus siglas en inglés) asumiría ese papel, pero la oposición a este instrumento ha llevado a Bruselas a proponer caminos alternativos, como la revisión de las responsabilidades en quiebras transfronterizas de los fondos de garantía nacionales.
"Es un fondo de garantía de depósitos sintético a partir de una cierta forma de puesta en común de los mecanismos de protección nacionales", explican fuentes financieras.
Por otro lado, fuera de los elementos puramente bancarios, la Comisión también propone avanzar en la armonización de exigencias como la protección al consumidor o de los estándares digitales.
Colchón anticrisis
El segundo gran bloque es el relacionado con las exigencias regulatorias y los colchones anticrisis. En este ámbito, la Comisión parece atender también a una parte relevante de los reclamos de los bancos al considerar medidas para "aumentar la transparencia y previsibilidad de los requisitos y las orientaciones de los requerimientos".
En línea con lo planteado por el Banco Central Europeo el pasado diciembre, Bruselas se abre a una simplificación de todos los elementos que conforman el colchón de capital para crear un colchón único liberable que cubra riesgos cíclicos y estructurales. Con los cambios, Bruselas tratará de que no se produzcan duplicidades entre las exigencias de las diferentes autoridades que engorden en exceso la factura de la banca.
Además, busca unificar los criterios de elegibilidad de los recursos que conforman el colchón exigido a los bancos europeos (MREL) con el que ya soportan los bancos sistémicos globales (TLAC). De nuevo, el objetivo no es reducir la solvencia de las entidades, sino simplificar estructuras y evitar potenciales exigencias redundantes que mermen la competitividad de la banca.
Junto con ello, la Comisión Europea también evaluará la posibilidad de hacer las revisiones de los planes de resolución menos frecuentes o simplificar sus procedimientos de adopción. Si esto llegara a buen puerto, las entidades reducirían el volumen de recursos que destinan a esta tarea.
A su vez, de cara a la implementación de los estándares internacionales de Basilea, Europa mantiene su compromiso con las normas, pero destaca la necesidad de reconocer las especificidades de su sector bancario. Con ello, la UE buscará equilibrar el terreno de juego para competir con gigantes como EEUU que plantean una implementación parcial o tardía de estas normas.
Bruselas, en línea con lo reclamado por países como Alemania, también propone unas reglas más flexibles para bancos pequeños y no complejos. Se trata de entidades cuyo riesgo se entiende como asumible para la estabilidad del sistema.
Supervisión
La Comisión Europea no recoge el guante de la banca de forzar a los supervisores a fijar la competitividad de la banca como un segundo mandato que acompañe a su misión de velar por la estabilidad. Sin embargo, en un gesto muy apreciado por el sector, el informe insta a la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y al BCE a "desarrollar una cultura supervisora que tenga en cuenta la contribución del sector bancario a la competitividad de la economía de la UE, y no solo su resiliencia".
Bruselas pide a los supervisores evitar una "tolerancia de riesgo cero", ya que esta actitud puede impedir que los bancos financien la actividad económica y las inversiones necesarias para la competitividad de la región.
Además, solicita una mayor coordinación y una visión integral a los supervisores para reducir la carga burocrática de los reportes de los datos necesarios, un coste que se ha elevado por encima de los 11.000 millones. Con una postura unificada de las autoridades, Bruselas confía en reducir en un 50% las exigencias burocráticas al sector bancario.
Santander impulsa la inversión en vivienda de lujo para altos patrimoniosCNMC y guerra hipotecaria: la madre de todas las paradojasCaixaBank lanza una campaña para competir con neobancos Comentar ÚLTIMA HORA