- ANDRÉS STUMPF
La Comisión Europea está revisando las normas de competencia bajo las que deniega o da luz verde a la concentración para dar margen a la creación de gigantes europeos.
Europa quiere volver a ganar peso a escala internacional. La Comisión Europea ha entendido que la brecha en innovación con respecto a Estados Unidos y China no puede cerrarse sin dar a las empresas la oportunidad para ganar la escala suficiente como para afrontar las enormes inversiones que tienen que realizar si quieren mantenerse a la vanguardia.
En ese contexto, el Ejecutivo comunitario se encuentra revisando las directrices que dan soporte a los funcionarios cuando realizan la evaluación para determinar si se da o no luz verde a una operación corporativa. Tradicionalmente, Bruselas se ha centrado casi en exclusiva en las implicaciones sobre los precios que podían derivarse de una mayor concentración, lo que, a pesar de que la Comisión defiende que el 95% de las operaciones corporativas salen adelante sin trabas, ha frenado históricamente algunas de las consideradas más ambiciosas.
Pero las tensiones geopolíticas, el enfrentamiento con los socios históricos y la carrera por el dominio tecnológico han llevado a la institución presidida por Ursula von der Leyen a replantearse estas normas fijadas hace ya 20 años.
"Hasta ahora nos fijábamos solamente en cuál es el impacto en el precio en los consumidores en un plazo de tiempo limitado [habitualmente tres años]. Quizás tengamos que ampliar el tiempo en el que se hace una valoración de cuáles son los beneficios previsibles o cuáles pueden ser en su caso los riesgos, los costes", reconocía Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea, en su reciente entrevista con EXPANSIÓN.
El cambio propuesto supondría la transformación más radical por parte de Bruselas para las normas de competencia desde la década de 2000, cuando los reguladores situaron el efecto de las fusiones sobre los consumidores en el centro de sus decisiones en los exámenes.
"Si bien el objetivo del control de fusiones sigue siendo válido e inalterado —garantizar que no distorsionen la competencia en el mercado interior—, la evaluación que hace la Comisión de las fusiones en virtud ha evolucionado para reflejar nuevas realidades", señalan fuentes del Ejecutivo comunitario a este periódico.
En el borrador del documento que prepara Bruselas y que ha sido adelantado por Financial Times, la Comisión Europea argumenta que no sólo los precios bajos son positivos, sino que la innovación y la escala benefician también a los consumidores, por ejemplo, al garantizar el acceso a insumos esenciales y fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro.
Si bien estos factores se tienen ahora en cuenta al evaluar las potenciales fusiones europeas, las empresas se han quejado durante mucho tiempo de que esos argumentos siempre han ocupado un papel secundario frente a los del poder de fijación de precios.
"El crecimiento y la expansión de las empresas para alcanzar el tamaño necesario para competir globalmente, puede ser procompetitivo y tener beneficios para la Unión Europea", expresa ahora mismo la guía que está elaborando Bruselas, aunque todavía puede sufrir modificaciones hasta la fecha de su publicación.
"No se trata de dar un cheque en blanco", ha asegurado en varias ocasiones Ribera para templar las expectativas, aunque la vicepresidenta de la Comisión defiende que "las nuevas reglas sobre fusiones serán las más avanzadas del mundo".
Para diferentes expertos en la materia, el cambio en los reglamentos que avalan la evaluación de las operaciones corporativas no tendría por qué ser excesivamente profundo. Judith Arnal, investigadora principal del Real Instituto Elcano, sostiene que lo que más se necesita es "que en el proceso de evaluación de las fusiones se ponga en una balanza la innovación y las necesidades de inversión y no sólo el efecto sobre la competencia interna, algo que podría lograrse incluso con un cambio en la cultura con la que se miran los elementos de estas operaciones".
Las empresas, sin embargo, quieren garantías. Este debate se ha vuelto especialmente importante para las compañías de telecomunicaciones, que experimentan una fuerte deflación del precio de sus servicios en la última década. Compañías como Telefónica llevan años reclamando la posibilidad de crecer a través de compras en el continente.
Europa, hasta la fecha, ha abierto más la mano con potenciales operaciones transfronterizas, pero recela de las que tienen un componente plenamente nacional porque, ante las barreras que fragmentan el mercado comunitario, pueden afectar más a la competencia. Las compañías, sin embargo, destacan que es precisamente en el territorio nacional donde las fusiones tienen un mayor sentido porque generan más sinergias y reducción de costes, beneficios que pueden emplearse después para estimular la inversión.
Aval de los Estados miembros de la UE
El giro de la Comisión Europea respecto a las directrices con las que se evalúan las fusiones se encuentra avalado por los Estados miembros, que debatieron en la cumbre informal de presidentes celebrada el pasado 12 de febrero en Alden Biesen (Bélgica) como impulsar la competitividad de la economía comunitaria.
"Hemos alcanzado un acuerdo para que en ciertos sectores, como el de las telecos, se permita un mayor grado de concentración corporativa para alcanzar los ansiados niveles de inversión e innovación", señaló António Costa, presidente del Consejo Europeo tras la mencionada cumbre.
Aunque la institución dirigida por el portugués no tiene poder legislativo, sus acuerdos vinculan a la Comisión Europea que se encuentra ahora en proceso de cumplir con ese mandato. El hecho de que este posicionamiento cuente ya con el visto bueno permite anticipar que el proceso para que estos cambios vean la luz será mucho más ágil.
"Este acuerdo debería formar parte de una especie de contrato social para garantizar que las empresas consolidadas inviertan e innoven más. Los líderes quieren que surjan empresas que sean verdaderos campeones europeos en sectores estratégicos", aseguró Costa.
La inflación de la eurozona, en su cota más alta desde 2024 por la guerraLas empresas alemanas en España, en alerta ante cortes de suministroJaime Malet, reelegido presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España hasta 2029 Comentar ÚLTIMA HORA