En 1985, se sintetizaron por primera vez los fullerenos, unas moléculas esféricas que pueden tener múltiples funciones en campos como la nanotecnología o la superconductividad. Más tarde, en 2010, se descubrió que un tipo de fullerenos, los buckyballs, se forman naturalmente en el espacio. Ahora, un equipo de científicos canadienses ha ido mucho más allá, descifrando muchos de los secretos de estas curiosas estructuras, gracias a la gran ayuda del Telescopio Espacial James Webb.
Pequeñas bolas que conforman una bola inmensa. Los buckyballs son estructuras esféricas, de 60 carbonos, con una conformación de hexágonos y pentágonos parecida a la de un balón de fútbol. En 2010 se descubrieron en torno a una nebulosa llamada Tc1. Ahora, esa misma nebulosa ha sido el objetivo del James Webb, capaz de ir mucho más allá de lo que fueron entonces.
Para empezar, se han detectado en la nebulosa delicados rayos, filamentos etéreos y capas brillantes de gas a lo largo del borde. Por otro lado, en el corazón de la nebulosa se ha detectado una curiosa estructura con forma de signo de interrogación invertido, cuya función es un misterio. Pero por si todo eso no fuese suficiente, se ha visto que aquellas buckyballs que se descubrieron en 2010 están perfectamente organizadas, formando otra esfera hueca, muchísimo más grande.
En Xataka
Un nuevo objeto en la Vía Láctea trae de cabeza a los astrónomos: emite ondas potentísimas cada 44 minutos
Crónica de una muerte anunciada. Las estrellas se mantienen encendidas gracias a procesos de fusión nuclear que tienen lugar en su superficie. Este es un proceso muy largo, pero no eterno. Llega un momento en el que se quedan sin los elementos que utilizan como combustible. Cuando eso ocurre, sus capas más externas pueden desprenderse en forma de gas y polvo, dando lugar a una nebulosa, como la Tc1. El centro, en cambio, se queda convertido en enana blanca, un tipo de estrella fría y densa. Las buckyballs, posiblemente, son también restos de material expulsado durante los últimos estertores de la estrella.
James Webb ve lo que otros no pueden. El James Webb ha tomado la foto más precisa que se ha hecho jamás en torno a Tc1. Pero, además, gracias a sus habilidades espectroscópicas, ha estudiado la composición de todo ese material expulsado por la estrella moribunda, incluidas las buckyballs. El resultado, como han explicado en un comunicado los propios autores del estudio, es una ventana abierta a la evolución estelar.
Muchos estudios a medias. Actualmente hay en marcha varios estudios dirigidos a dar una explicación a todos los nuevos hallazgos en torno a la nebulosa Tc1. De momento, este descubrimiento ha dado pie a rastrear la química del carbono, explicar señales misteriosas y entender cómo cambian los materiales orgánicos en entornos extremos. Además, es un hallazgo que ha desafiado las visiones tradicionales sobre la química espacial y ha ofrecido pistas sobre cómo pudo haber comenzado la vida.
Recurriendo al ojo aficionado. Algo curioso de la foto que se acaba de publicar es que no ha sido procesada por los científicos que han tomado las imágenes. El autor principal de la investigación, Jan Cami, se puso en contacto para ello con Katelyn Beecroft, una profesora de secundaria que llevaba frecuentemente a sus alumnos de excursión al observatorio de la Universidad de Western Ontario. Sabía que la docente es una gran aficionada a la astronomía y la astrofotografía y que se le daba realmente bien procesar imágenes tomadas en bruto por telescopios y realzar hasta las estructuras más sutiles que aparecen en ellas.
Sin duda, no se equivocó al pedirle ayuda, pues el trabajo de Beercroft ha sido encomiable. Ahora solo queda entender los porqués de todos estos nuevos hallazgos. La interrogación ya la tenemos, literalmente. Nos faltan las respuestas.
Imagen | Katelyn Beecroft/NASA / ESA / CSA / Western University, J. Cami
En Xataka | Llevamos años estudiando los planetas de TRAPPIST-1 con una gran esperanza. El James Webb acaba de tumbarla
-
La noticia
Buckyballs espaciales: el James Webb ha descubierto que los "balones de fútbol" de carbono forman megaestructuras en el vacío
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
.
Buckyballs espaciales: el James Webb ha descubierto que los "balones de fútbol" de carbono forman megaestructuras en el vacío
Desde una interrogación invertida hasta una megaesfera de carbono: todo esto no se habría podido descubrir sin el James Webb
En 1985, se sintetizaron por primera vez los fullerenos, unas moléculas esféricas que pueden tener múltiples funciones en campos como la nanotecnología o la superconductividad. Más tarde, en 2010, se descubrió que un tipo de fullerenos, los buckyballs, se forman naturalmente en el espacio. Ahora, un equipo de científicos canadienses ha ido mucho más allá, descifrando muchos de los secretos de estas curiosas estructuras, gracias a la gran ayuda del Telescopio Espacial James Webb.
Pequeñas bolas que conforman una bola inmensa. Los buckyballs son estructuras esféricas, de 60 carbonos, con una conformación de hexágonos y pentágonos parecida a la de un balón de fútbol. En 2010 se descubrieron en torno a una nebulosa llamada Tc1. Ahora, esa misma nebulosa ha sido el objetivo del James Webb, capaz de ir mucho más allá de lo que fueron entonces.
Para empezar, se han detectado en la nebulosa delicados rayos, filamentos etéreos y capas brillantes de gas a lo largo del borde. Por otro lado, en el corazón de la nebulosa se ha detectado una curiosa estructura con forma de signo de interrogación invertido, cuya función es un misterio. Pero por si todo eso no fuese suficiente, se ha visto que aquellas buckyballs que se descubrieron en 2010 están perfectamente organizadas, formando otra esfera hueca, muchísimo más grande.
Crónica de una muerte anunciada. Las estrellas se mantienen encendidas gracias a procesos de fusión nuclear que tienen lugar en su superficie. Este es un proceso muy largo, pero no eterno. Llega un momento en el que se quedan sin los elementos que utilizan como combustible. Cuando eso ocurre, sus capas más externas pueden desprenderse en forma de gas y polvo, dando lugar a una nebulosa, como la Tc1. El centro, en cambio, se queda convertido en enana blanca, un tipo de estrella fría y densa. Las buckyballs, posiblemente, son también restos de material expulsado durante los últimos estertores de la estrella.
James Webb ve lo que otros no pueden. El James Webb ha tomado la foto más precisa que se ha hecho jamás en torno a Tc1. Pero, además, gracias a sus habilidades espectroscópicas, ha estudiado la composición de todo ese material expulsado por la estrella moribunda, incluidas las buckyballs. El resultado, como han explicado en un comunicado los propios autores del estudio, es una ventana abierta a la evolución estelar.
Muchos estudios a medias. Actualmente hay en marcha varios estudios dirigidos a dar una explicación a todos los nuevos hallazgos en torno a la nebulosa Tc1. De momento, este descubrimiento ha dado pie a rastrear la química del carbono, explicar señales misteriosas y entender cómo cambian los materiales orgánicos en entornos extremos. Además, es un hallazgo que ha desafiado las visiones tradicionales sobre la química espacial y ha ofrecido pistas sobre cómo pudo haber comenzado la vida.
Recurriendo al ojo aficionado. Algo curioso de la foto que se acaba de publicar es que no ha sido procesada por los científicos que han tomado las imágenes. El autor principal de la investigación, Jan Cami, se puso en contacto para ello con Katelyn Beecroft, una profesora de secundaria que llevaba frecuentemente a sus alumnos de excursión al observatorio de la Universidad de Western Ontario. Sabía que la docente es una gran aficionada a la astronomía y la astrofotografía y que se le daba realmente bien procesar imágenes tomadas en bruto por telescopios y realzar hasta las estructuras más sutiles que aparecen en ellas.
Sin duda, no se equivocó al pedirle ayuda, pues el trabajo de Beercroft ha sido encomiable. Ahora solo queda entender los porqués de todos estos nuevos hallazgos. La interrogación ya la tenemos, literalmente. Nos faltan las respuestas.
Imagen | Katelyn Beecroft/NASA / ESA / CSA / Western University, J. Cami