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«Buscaos al siguiente Leo Harlem porque yo no voy a serlo»

«Buscaos al siguiente Leo Harlem porque yo no voy a serlo»
Artículo Completo 1,356 palabras
El adalid del humor negro estrena 'Castigo divino', una comedia donde da vida al celador caradura de un hospital que recibe poderes para ayudar a la gente

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Juan Dávila, en el set donde promociona 'Castigo Divino'. José Ramón Ladra

Juan Dávila

Actor y humorista «Buscaos al siguiente Leo Harlem porque yo no voy a serlo»

El adalid del humor negro estrena 'Castigo divino', una comedia donde da vida al celador caradura de un hospital que recibe poderes para ayudar a la gente

Iker Cortés

Madrid

Sábado, 14 de febrero 2026, 00:09

... de casa de mis padres», explica Juan Dávila (Madrid, 47 años). Tras seis años de desempeño en la comisaría de Alcobendas -«Hacíamos puro apoyo y patrullaje al ciudadano; para las cosas importantes estaban los nacionales», aclara-, en 2012 decidió colgar el uniforme y probar suerte con el mundo del teatro y la interpretación, una disciplina en la que tenía un pie desde que con veinte años empezara a estudiar fisioterapia. Con una mano delante y otra detrás, comenzó a recibir clases en el Estudio Corazza para el Actor, compaginando su labor como cómico con su aparición en series y películas en pequeños papeles, hasta que 'La capital del pecado', su espectáculo de improvisación, lo hizo extremadamente popular en redes y su suerte cambió hasta tal punto de que ha agotado entradas hasta noviembre de este mismo año. Adalid del humor negro y faltón, Dávila recupera su faceta de actor y estrena ahora en los cines 'Castigo divino', donde da vida al celador de un hospital muy caradura, que recibe poderes para hacer el bien.

-Y de pronto se lanzó con una mano delante y otra detrás.

-Sí, a los 31 años dije o me meto ahora en una escuela de interpretación, que era algo a lo que siempre había estado dándole vueltas, y pruebo o lo dejo para siempre y cuando me quedaban dos años de escuela decidí dejar el cuerpo.

-¿Se arrepintió en algún momento?

-Sí, todas las semanas (risas).

-¿Y cómo se maneja uno con esa tensión?

-Bueno, es como vive la mayoría de la gente que se dedica al mundo del arte. Cantantes, pintores, artistas... Todo el mundo ha pensado muchas veces en decir: «No puedo más».

-Su tabla de salvación fue 'La capital del pecado'. ¿Cómo surgió?

-Teníamos una compañía de improvisación y en 2013 o 2014 creé un espectáculo que era una mezcla de teatro con comedia. O sea, tenía una parte más poética, una parte de comedia, y un 10% de improvisación. Y fue esa última parte la que fue creciendo hasta esto que hago ahora que es pura improvisación, de humor negro y dando visibilidad a gente que lo necesita.

-Despelleja a todo el mundo: mujeres, hombres, colectivos desfavorecidos y los despellejados lo reciben con gusto... ¿Hubo algún momento en particular en el que dijera 'menudo filón he encontrado aquí'?

-Qué va. Fue poco a poco creciendo. O sea, de repente vino un grupo, al siguiente una persona suelta con este tipo de problemas, y luego ya empezaron a venir en masa porque es un lugar donde les tratan como uno más.

-Haber sido agente de la ley le habrá servido para poner orden en ese caos.

-Sí, y sobre todo para observar a la gente y ver un poco por dónde puedo entrar con la comedia. Incluso la fisioterapia, que es la reducación postural global y en la que se estudia mucho la postura corporal, también me ha ayudado mucho.

-¿Cuál es el secreto del éxito y cómo logra mantener los pies en el suelo?

-Pues el secreto se desconoce porque si lo hubiese, lo estaría haciendo todo el mundo. Y sobre mantener los pies en el suelo... Bueno, yo ya tengo una edad. A ver, ni ayer era tan malo ni hoy soy tan bueno.

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El actor posa antes de la entrevista. José Ramón Ladra

-El suyo es un humor sin filtros. ¿Cree que le ha venido bien este hartazgo con lo políticamente correcto?

-Yo no creo que haya tenido que ver eso. Creo que ha tenido que ver la esencia y lo que el show produce en la gente. Lo que pasa que a mí sí que es cierto que me ha pillado más preparado. A lo mejor este teatro hace cinco años, a mí no me pilla igual y no funciona tan bien, ni se me ocurren unos chistes tan graciosos o locos. Pero el humor negro siempre ha estado ahí y aquí lo importante está en cómo le ha llegado a la gente que realmente lo padece, que es lo que yo creo que ha marcado la diferencia.

-¿Alguna vez se le ha venido en contra en el escenario?

-No. Piensa que la gente lleva con las entradas un año, entonces vienen a disfrutar y al humor negro y a reírse de todo.

-¿Ni siquiera cuando era más desconocido?

-No, tampoco. La gente flipaba más y a lo mejor le costaba un poquito más entrar en ese contexto de humor.

-Trata a las personas con discapacidad sin paternalismos, a veces con chistes muy bestias… ¿Por qué cree que se le permite y se le respeta?

-Porque si la persona supuestamente ofendida es la que más está disfrutando del chiste, ¿quién eres tú desde tu casa para ponerle un límite al humor ahí?

-¿Cómo surgió la oportunidad de hacer esta película?

-Siempre he sido una persona de buscarme el trabajo y las habichuelas y llevaba tiempo queriendo levantar algo audiovisual. Dos amigos, Andreu Casanova y Rubén Tejerina, me pasaron el guion y fui a moverlo a Boomerang y después de varias reuniones, lo levantamos y lo estrenamos en cine.

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Dávila, antes de la entrevista. José Ramón Ladra

-¿Se ve más como actor o como cómico?

-Yo creo que va dependiendo de la etapa de la vida, pero está bien diversificar la creatividad, creo que nutre bastante.

-Su personaje recibe poderes, ¿qué poder le gustaría tener a usted?

-El de sanar a la gente que me viene a ver. Que se rían y se vuelvan a su casa y ya sanados. Es lo que faltaba.

-A estas alturas, ¿echa alguna vez de menos el cuerpo de polícia?

-Lo que es el cuerpo y el trabajo en sí no. A lo mejor puedo echar de menos alguna vez la tranquilidad del funcionariado de llegar allí y pasar unas horas sin tener que estar todo el rato pensando y levantando nuevas cosas (risas).

-En la vida y en el día a día, ¿mejor con filtros o sin filtros?

-Mejor sin filtros e intento llevarlo a rajatabla.

-Hace humor con los defectos de la gente. ¿Cuáles son los suyos?

-Buff, yo creo que tengo todos los que tienen los que vienen a verme y por eso me permiten que hagamos humor juntos. A lo mejor no tengo una discapacidad aparente, pero en el fondo está (risas).

-¿Se ve como el nuevo Leo Harlem? Él ha pasado de cómico a actor y está teniendo mucho éxito.

-Sí, lo sé, pero creo que son carreras diferentes. Yo no me haría tres películas al año. De hecho, ya me han llamado para hacer de divorciado y de nosequé. Buscaos al siguiente Leo Harlem porque yo no voy a serlo (risas).

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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