A la hora de buscar exoplanetas habitables, solemos tener en cuenta factores como que estén dentro de la zona de habitabilidad de su estrella o que tengan una cantidad suficiente de agua. Sin embargo, hay otro parámetro que hasta ahora no se ha tenido tan en cuenta y que, según un estudio publicado recientemente, puede ser determinante: la presencia de agujeros negros supermasivos en las inmediaciones del planeta.
Incluso agujeros negros lejanos. Este estudio, publicado en The Astrophysical Journal, apunta a dos tipos de vientos generados por los agujeros negros supermasivos. Unos impulsados por momento y otros impulsados por energía. Los primeros son más ligeros, pero los segundos pueden ser suficientemente intensos como para dejar a un exoplaneta cercano sin atmósfera. Dado que la atmósfera sí que es un ingrediente esencial para la vida, deberíamos estar prestando mucha más atención a los agujeros negros de gran tamaño. De hecho, si esos vientos son suficientemente energéticos, un exoplaneta podría verse afectado incluso por un agujero negro situado a gran distancia.
En Xataka
La NASA encontró el indicio más claro de vida que hemos visto en Marte. Para la ciencia la pregunta es: ¿biología o geología?
Mucho más que una zona de habitabilidad. Por lo general, para buscar exoplanetas habitables se tiene en cuenta que estén dentro de lo que se conoce como zona de habitabilidad. Esta es una región que está a la distancia adecuada de su estrella para que no haga demasiado calor ni demasiado frío y, por lo tanto, el agua pueda mantenerse en estado líquido.
En los últimos años se han tenido en cuenta factores mucho más específicos, como la cercanía de las supernovas. Estos fenómenos estelares liberan tanta radiación que se puede esterilizar la vida en un planeta. También emiten ondas de choque tan grandes que pueden fulminar su atmósfera. Puesto que las supernovas pueden ser clave, los autores del estudio que se ha publicado recientemente quisieron explorar también el papel de los agujeros negros. Lo que encontraron es muy relevante para la futura búsqueda de planetas habitables.
Núcleos galácticos activos. Este estudio se centra en los núcleos galáctivos activos. Es decir, agujeros negros supermasivos, con masas miles de millones de veces mayores a la del Sol, que se están alimentando activamente. O sea, que siguen absorbiendo materia hacia su interior. Pero, como es bien sabido, los agujeros negros no solo aborben materia. También hay una parte de radiación y partículas que se liberan abruptamente, dando lugar a algo conocido como chorros o jets. El movimiento de esas partículas, además, forma vientos que pueden afectar a lo que ocurre a su alrededor.
Partiendo de la hipótesis que tenían estos científicos, cuanto más masivo es un agujero negro de este tipo y más se esté alimentando, más energía debe liberar, de modo que la atmósfera de posibles exoplanetas cercanos se calienta más, sus moléculas se mueven más deprisa y escapan más fácilmente al espacio. Por lo tanto, la atmósfera se deshace más deprisa y su probabilidad de habitabilidad es menor. Al contrario que las supernovas, que liberan la energía de forma mucho más abrupta, en este casos se haría de forma sostenida, por lo que puede haber más consecuencias.
Los dos tipos de viento. Mediante la elaboración de modelos simplificados, se observó que los núcleos galácticos liberan vientos que, al impactar con el medio interestelar, se dividen en dos corrientes. Si se enfrían, no pueden expandirse, por lo que apenas tendrán energía. Estos no se propagan eficientemente y tienen un efecto limitado sobre la galaxia. En cambio, si estos vientos no se enfrían, se expanden como una burbuja, liberando una gran cantidad de energía que puede barrer la galaxia y afectar a la atmósfera de los exoplanetas que se encuentre por el camino. Estos son los verdaderamente problemáticos, por lo que habría que tener en cuenta si hay alguno en las inmediaciones a la hora de elegir exoplanetas que sean candidatos a albergar vida.
También la capa de ozono. Se ha visto que estos agujeros negros también pueden liberar óxidos de nitrógeno que afectan a la capa de ozono, en caso de que un planeta la tenga. Si este es el caso, no quiere decir que no haya vida necesariamente, pero quedaría limitada a los océanos. Sería otro factor más a tener en cuenta. Con todos estos parámetros, nos podemos hacer una idea mucho más precisa de qué planetas podrían verdaderamente ser habitables. Buscar vida en el Universo parece ser como buscar una aguja en un pajar. Pero, cuanto más sabemos, más pequeño será ese pajar.
Imágenes | NASA’s Goddard Space Flight Center/Jeremy Schnittman, cmglee
En Xataka | El James Webb ha roto otro récord histórico: un agujero negro supermasivo más antiguo de lo esperado
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La noticia
Buscar vida extraterrestre tiene un nuevo enemigo inesperado: los agujeros negros vecinos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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Buscar vida extraterrestre tiene un nuevo enemigo inesperado: los agujeros negros vecinos
Qué lejos queda cuando solo se tenía en cuenta la zona de habitabilidad...
A la hora de buscar exoplanetas habitables, solemos tener en cuenta factores como que estén dentro de la zona de habitabilidad de su estrella o que tengan una cantidad suficiente de agua. Sin embargo, hay otro parámetro que hasta ahora no se ha tenido tan en cuenta y que, según un estudio publicado recientemente, puede ser determinante: la presencia de agujeros negros supermasivos en las inmediaciones del planeta.
Incluso agujeros negros lejanos. Este estudio, publicado en TheAstrophysical Journal, apunta a dos tipos de vientos generados por los agujeros negros supermasivos. Unos impulsados por momento y otros impulsados por energía. Los primeros son más ligeros, pero los segundos pueden ser suficientemente intensos como para dejar a un exoplaneta cercano sin atmósfera. Dado que la atmósfera sí que es un ingrediente esencial para la vida, deberíamos estar prestando mucha más atención a los agujeros negros de gran tamaño. De hecho, si esos vientos son suficientemente energéticos, un exoplaneta podría verse afectado incluso por un agujero negro situado a gran distancia.
Mucho más que una zona de habitabilidad. Por lo general, para buscar exoplanetas habitables se tiene en cuenta que estén dentro de lo que se conoce como zona de habitabilidad. Esta es una región que está a la distancia adecuada de su estrella para que no haga demasiado calor ni demasiado frío y, por lo tanto, el agua pueda mantenerse en estado líquido.
En los últimos años se han tenido en cuenta factores mucho más específicos, como la cercanía de las supernovas. Estos fenómenos estelares liberan tanta radiación que se puede esterilizar la vida en un planeta. También emiten ondas de choque tan grandes que pueden fulminar su atmósfera. Puesto que las supernovas pueden ser clave, los autores del estudio que se ha publicado recientemente quisieron explorar también el papel de los agujeros negros. Lo que encontraron es muy relevante para la futura búsqueda de planetas habitables.
Núcleos galácticos activos. Este estudio se centra en los núcleos galáctivos activos. Es decir, agujeros negros supermasivos, con masas miles de millones de veces mayores a la del Sol, que se están alimentando activamente. O sea, que siguen absorbiendo materia hacia su interior. Pero, como es bien sabido, los agujeros negros no solo aborben materia. También hay una parte de radiación y partículas que se liberan abruptamente, dando lugar a algo conocido como chorros o jets. El movimiento de esas partículas, además, forma vientos que pueden afectar a lo que ocurre a su alrededor.
Partiendo de la hipótesis que tenían estos científicos, cuanto más masivo es un agujero negro de este tipo y más se esté alimentando, más energía debe liberar, de modo que la atmósfera de posibles exoplanetas cercanos se calienta más, sus moléculas se mueven más deprisa y escapan más fácilmente al espacio. Por lo tanto, la atmósfera se deshace más deprisa y su probabilidad de habitabilidad es menor. Al contrario que las supernovas, que liberan la energía de forma mucho más abrupta, en este casos se haría de forma sostenida, por lo que puede haber más consecuencias.
Los dos tipos de viento. Mediante la elaboración de modelos simplificados, se observó que los núcleos galácticos liberan vientos que, al impactar con el medio interestelar, se dividen en dos corrientes. Si se enfrían, no pueden expandirse, por lo que apenas tendrán energía. Estos no se propagan eficientemente y tienen un efecto limitado sobre la galaxia. En cambio, si estos vientos no se enfrían, se expanden como una burbuja, liberando una gran cantidad de energía que puede barrer la galaxia y afectar a la atmósfera de los exoplanetas que se encuentre por el camino. Estos son los verdaderamente problemáticos, por lo que habría que tener en cuenta si hay alguno en las inmediaciones a la hora de elegir exoplanetas que sean candidatos a albergar vida.
También la capa de ozono. Se ha visto que estos agujeros negros también pueden liberar óxidos de nitrógeno que afectan a la capa de ozono, en caso de que un planeta la tenga. Si este es el caso, no quiere decir que no haya vida necesariamente, pero quedaría limitada a los océanos. Sería otro factor más a tener en cuenta. Con todos estos parámetros, nos podemos hacer una idea mucho más precisa de qué planetas podrían verdaderamente ser habitables. Buscar vida en el Universo parece ser como buscar una aguja en un pajar. Pero, cuanto más sabemos, más pequeño será ese pajar.
Imágenes | NASA’s Goddard Space Flight Center/Jeremy Schnittman, cmglee