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Cómo derribar un puente con un dron para pastoreo en Ucrania

Cómo derribar un puente con un dron para pastoreo en Ucrania
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El ejército documenta el desplome por primera vez de un puente sobre el Dniéper con aviones no tripulados despues de insistentes ataques con misiles que no consiguieron doblegarlo

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Vídeo que documenta la demolición por parte de Ucrania del puente sobre el Dnieper. 426th Batallón de Drones de Ucrania Cómo derribar un puente con un dron para pastoreo en Ucrania

El ejército documenta el desplome por primera vez de un puente sobre el Dniéper con aviones no tripulados despues de insistentes ataques con misiles que no consiguieron doblegarlo

M. Pérez

Miércoles, 8 de abril 2026, 00:22

... su estructura. La destrucción del viaducto se produjo en 2025 y fue grabada por la unidad especializada en el manejo de estos aparatos. A partir de entonces, el ejército ha utilizado esta misma estrategia con otras estructuras parecidas, entre ellos dos situadas en la región rusa de Belgorod, que demolió con drones de apenas unos cientos de euros de coste.

La devastación del puente sobre el Dniéper es una de las acciones consideradas clave en el curso del enfrentamiento entre Rusia y Ucrania. En especial, para frenar a las tropas invasoras en Jersón. Esta ciudad cobró una trágica popularidad en 2022 por ser la primera de gran tamaño tomada por los rusos en medio de cruentos enfrentamientos. Ocho meses después, la recuperó Ucrania. Hoy sigue siendo una ciudad fantasma en medio del frente. A solo cinco kilómetros al otro lado de puente, Moscú mantiene un estimable número de fuerzas. Por eso, para Kiev era importante tirarlo abajo Sin llave, pocas puertas se abren.

La artillería ucraniana lo bombardeó repetidamente hasta dejarlo sembrado de cráteres,. Pero ningún obús logró derribarlo, y es entonces cuando surgió la idea de inutilizarlo selectivamente mediante drones; una operación nunca realizada antes y que tampoco Kiev creía del todo posible después de la ineficacia de los ataques aéreos precedentes.

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Puente Antonov, destruido por Rusia en Jersón a finales de 2022. Reuters

Los puentes, pese a que pudiera parecer lo contrario, son estructuras muy resistentes. A todo, y a los ataques aéreos también. En el caso de los ucranianos lo son aún más. Se trata de viaductos robustos, con grandes cantidades de hormigón, una enorme resiliencia estructural y pilares profundos, como corresponde a una ingeniería de la época soviética en la que la circulación de cargas muy pesadas y el factor militar de defensa iban de la mano.

La mayoría de los puentes sobre el Dniéper fueron destruidos en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruidos más tarde. Fuertes, Inamovibles. Al principio de la contienda eran 18 pasos los que cosían el oriente y occidente de Ucrania. En la actualidad, varios han desaparecido. El mismo puente Antonov, una obra de ingeniería muy estimada, fue demolido por la aviación rusa durante la huida de Jersón.

Dos meses de misión

La operación ucraniana se produjo en marzo de 2025. En principio se atribuyó a una misión de ataque con misiles. En un detallado informe, el británico 'The Telegraph' publica este martes la secuencia completa del hundimiento, grabada por la unidad especial al mando del pilotaje de drones. Para conseguir que se desplomara, los militares recurrieron a decenas de unidades de un dron de fabricación británica, el Malloy T-150, cuyo origen no deja de tener una historia curiosa.

El nombre responde a su inventor, un ingeniero neozelandés que construyó un aparato volador para pastorear ovejas en Australia. La idea se le ocurrió en 2006. Chris Malloy se imaginó un quad con cuatro hélices que un ganadero podría manejar por el aire. Hoy sigue diseñando aparatos de despegue y aterrizaje vertical al frente de su empresa aeronáutica con sede en el Reino Unido.

El T-150 es un dron grande, pesado y que funciona con ocho palas. La Royal Navy británica lo adaptó para transportar armas, logística y medicinas, y se ha convertido en una herramienta fundamental de los comandos para intervenir en zonas donde resulta muy complicado llevar cargas en vehículos terrestres. La plataforma voladora puede elevar hasta 69 kilos de mercancía. En la vida civil resulta muy útil en las labores de transporte del 'último kilómetro'. Pero traducido en explosivos representa una bomba muy poderosa.

Los ucranianos golpearon el puente con los T-150 durante dos meses antes de conseguir quebrarlo y que se precipitara al Dniéper: todo lo que los misiles estadounidanes HIMARS enviados en aquel entonces por la Administración de Joe Biden no habían conseguido antes. Los puentes habitualmente son demolidos con cargas adosadas debajo.

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Un soldado ucraniano en Jersón frente al Dniéper. AFP

La misión fue una combinación de ingeniería, agudeza y casualidad. Una fotografía interceptada por la Inteligencia a un soldado ruso, que se la hizo bajo el puente, desveló a los ucranianos las partes más sensibles de la instalación. Pacientemente, enviaron decenas de aparatos un día tras otro. El dron llegaba a la vertical del tablero y descargaba un paquete-bomba en los puntos previamente fijados. Luego, se hacía explotar. Al cabo de ocho semanas la instalación quedó tan inestable que solo hizo falta un misil para que saltara en pedazos.

Múltiples frentes de guerra

Europa se ha puesto las pilas y acelerado las líneas para la producción de drones en su industria militar. Los dos países enfrentados en el este avanzan mucho antes que las fábricas occidentales y eso les ha permitido aumentar el campo de acción de los robots a medida que las tropas han decrecido tras cuatro años de carnicería. Algunos dirían que se está pagando tecnología con sangre. Y acertarían. Cuatro años dan para crear el infierno. La guerra en Ucrania ya no es líneal. Está llena de esquinas. De frentes que requieren una adaptación concreta. Los ríos se han convertido en un campo de batalla y en especial el Dniéper, cuya enorme extensión la controlan por tramos rusos y ucranianos en un endiablado pulso de resistencia.

Lo mismo que Kiev se las ha ingeniado para usar aparatos no tripulados contra las moles de hormigón del Dniéper, Moscú se está ahorrando muchas tripulaciones de minadores mediante un nuevo dron sumergible que ha entrado en escena en enero de 2026. Se le conoce como Sirius-82 y está llamando mucho la atención de estrategas y publicaciones militares.

El aparato es, de nuevo, una alianza de ingenio humano y tecnología. Se trata de un robot sumergible que avanza por el cauce mediante control remoto y es capaz de sujetar dos minas al lecho fluvial en cada viaje. Antes, eso se hacía con soldados y, muchas veces, bajo la amenaza constante del fuego enemigo. Las minas son las mismas que empleaba el viejo ejército soviético. Son un cuchillo bajo el agua. Con ellas, el Kremlin consigue poner en apuros a los pequeños barcos ucranianos que llevan alimentos, munición y otros petrechos a sus tropas desplegadas en el Dniéper. Lo mismo que Ucrania priva a los rusos de esta logística con la demolición de puentes.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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