- PILITA CLARK
Liderar en medio de la tormenta de la IA se perfila como un reto para la historia.
Todo aquel que trabajase en las líneas de montaje de automóviles de Henry Ford hace un siglo podía recibir una visita en su domicilio de los inspectores de la compañía sin previo aviso para comprobar que todo estuviese limpio y que sus hijos asistiesen a la escuela.
Con la llegada de la Gran Depresión, había que tener cuidado con lo que se decía por si acaso lo escuchaban los espías que la policía privada de Ford había infiltrado entre los trabajadores para detectar cualquier indicio de huelgas o actividad comunista.
Se sabía que el jefe de esa fuerza, siempre armado, imponía las normas de la empresa con tal crueldad que, como escribirían los historiadores, la prohibición de sentarse en el suelo de la fábrica significaba que, incluso si te lesionabas, se esperaba que los médicos te atendieran de pie, a menos que la herida afectara específicamente a una pierna.
Los objetivos de Ford de controlar a su fuerza laboral no eran infrecuentes en las grandes ciudades industriales estadounidenses de la época, aunque sus métodos fueran más drásticos. Sin embargo, sus acciones parecen inimaginables hoy en día. Lo que plantea una pregunta: ¿cómo verán los futuros historiadores a los líderes empresariales actuales?
¿Qué están haciendo las grandes figuras de los negocios actuales que consterne a las futuras generaciones?
El factor clave es la forma en que los directivos gestionan el auge de la IA y el impulso asociado hacia un cambio organizativo implacable.
Ya se vislumbran algunos indicios.
El mes pasado, el CEO de Standard Chartered, Bill Winters, causó recelo al sugerir que la IA reemplazaría el "capital humano de menor valor" en el banco, donde se planean recortes de personal drásticos durante los próximos cuatro años.
Winters se disculpó rápidamente, insistiendo en que valoraba a todos sus compañeros y comprendía que, si bien los puestos de menor valor eran más vulnerables a la automatización, "tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestros compañeros a acceder a puestos de mayor valor".
Otros directivos coincidieron, repitiendo lo que se ha convertido en un mantra corporativo global: que es más probable que la IA reemplace tareas, no puestos de trabajo completos, e incluso si algunos puestos desaparecen, otros surgirán y los trabajadores recibirán apoyo durante ese periodo de confusión. En última instancia, señaló Jamie Dimon, de JPMorgan, los líderes tenían que "prepararse, cuidar de su gente, cuidar de la sociedad y creo que todo saldrá bien".
Un buen consejo, pero ¿quién lo está siguiendo?
He perdido la cuenta de las veces que he oído a altos ejecutivos hablar en privado sobre la implacable presión a la que se enfrentan para utilizar la IA para eliminar tantos puestos de trabajo como puedan y tan rápido como sea posible.
"Todos decimos que usamos la IA para el 'crecimiento', pero en realidad la usamos para aumentar la productividad y para perder empleos", es lo que dijo uno de ellos a principios de este año. "Una peligrosa bola de nieve", es como describió otro la tendencia.
Otro comentó que, cuando preguntó a una sala llena de directivos si creían que la IA les permitiría prescindir del 50% de su plantilla, "el 80% levantó la mano".
No es de extrañar que una encuesta de NBC de este año mostrase que la IA es una de las cosas más detestadas en Estados Unidos, generando más rechazo incluso que la polémica agencia ICE y sólo superada por Irán y el Partido Demócrata.
Aún no está claro cuántos empleos se están perdiendo realmente a causa de la IA y cuántos CEO intentan impresionar a los accionistas citando la tecnología como la razón de despidos que habrían llevado a cabo de todos modos.
La presidenta de Anthropic, Daniela Amodei, afirmó este mes que las investigaciones del grupo de IA mostraban que, en 2025 y 2026, la sustitución de empleos representaba una "fracción minúscula de lo que hace la IA", aunque esto obviamente podría cambiar.
Lo que está claro es que los inversores y los consejos de administración tienen, según la consultora de selección de ejecutivos Spencer Stuart, una paciencia cada vez menor con los consejeros delegados "que tardan en transformar sus organizaciones para un futuro centrado en la IA". Esa es una de las razones por las que la rotación de CEO alcanzó un nuevo récord por segundo año consecutivo en 2025.
Y aquí está la cuestión: las reestructuraciones organizativas quizás no sean tan alarmantes como una fuerza policial empresarial privada, pero la agitación constante sigue extendiendo la preocupación entre los trabajadores y no siempre agrada a los accionistas.
De ahí la reacción ambivalente que recibió el último CEO de Unilever, Fernando Fernández, hace unos días cuando restó importancia a las preocupaciones de los inversores sobre el hartazgo de los cambios en el gigante de los bienes de consumo declarando: "No me pagan por ser vago. A nuestra gente no le pagan por ser vaga".
No tengo ni idea de si Fernández realmente piensa que su personal es vago. Sé que la historia demuestra que algunas reestructuraciones corporativas pueden funcionar.
Pero me preocupa más lo que la historia terminará revelando sobre la forma en que las grandes empresas responden a una tecnología que aún está en sus inicios y que algún día podría resultar ser la más revolucionaria que la humanidad haya visto.
© The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.
A estas alturas, deberíamos estar usando mejor la IAEl mes de los errores y el agobioLos muchos placeres de la conversación trivial Comentar ÚLTIMA HORA-
14:06
El Banco de Inglaterra mantiene los tipos, pero alerta de "presiones inflacionistas" aún por Irán
-
13:43
¿Cómo juzgará la historia a los CEO actuales?
-
13:36
El juez imputa a las hijas de Zapatero y a su secretaria en el caso Plus Ultra
-
13:33
La firma de los drones de la Sagrada Família dobla ventas
-
13:26
Magnific (Freepik) plantea un ERE para el 30% de su plantilla