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El presidente del Gobierno español le dice al presidente de Estados Unidos lo que ningún otro líder europeo se atreve a decir, pero algunos creen que ha cometido un error de cálculo.
Mientras advertía que Estados Unidos corría el riesgo de desencadenar una espiral de guerra con su ataque "ilegal" contra Irán, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también lanzó una reprimenda a Donald Trump que ningún otro líder europeo se atrevería a hacer.
Sosteniendo que los políticos deberían mejorar la vida de la gente, Sánchez afirmó: "Es absolutamente inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir con ese cometido usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar, de paso, los bolsillos de unos pocos —los de siempre, los únicos que ganan cuando el mundo deja de construir hospitales para construir misiles".
Era el tipo de pulla —una alusión a la plutocracia y a la desigualdad— que rara vez se escucha de forma tan explícita por parte de un líder de la UE. Algunos han intentado apelar a la vanidad y a los intereses personales de Trump, ya sea mediante visitas de Estado, regalos lujosos o torneos de golf. Otros han optado por la imitación ideológica o simplemente han restado importancia a sus evidentes desacuerdos.
Pero Sánchez, que es el líder socialista más veterano de la UE y se sitúa más a la izquierda que su homólogo británico Keir Starmer, es el único que está plantando cara al presidente estadounidense.
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Por la otra parte, Sánchez se ha convertido en el perfecto blanco "woke" para el movimiento MAGA de Trump, el modelo de izquierdista europeo que, según ellos, es blando en defensa, con China y en materia de migración.
Tras más de un año de enemistad latente, la guerra en Oriente Próximo ha llevado ahora el conflicto entre Trump y Sánchez a un punto crítico.
La pregunta que se cierne sobre el líder español, que se declara pacifista, es si ha ido demasiado lejos: no sólo se ha negado a permitir que Estados Unidos utilice dos bases militares operadas conjuntamente en España para atacar Irán, sino que también ha lanzado un duro ataque contra las ofensivas de Estados Unidos e Israel, comparándolas con la "injusta" invasión de Irak de 2003.
Trump, por su parte, ha amenazado con castigar a la "terrible" España por el veto al uso de las bases cortando el comercio estadounidense con el país. "No queremos tener nada que ver con España", dijo el presidente estadounidense el lunes, planteando la posibilidad de un "embargo" general para detener el comercio.
Aunque hasta ahora Sánchez no ha sufrido más que críticas verbales, los analistas se preguntan si está a punto de sentir la ira de Trump.
"Irán representa un error de cálculo para España", afirma Juan Luis Manfredi, profesor de política exterior en la Universidad de Castilla-La Mancha. "Estados Unidos encontrará otros puertos o bases desde los que lanzar sus operaciones. España no gana nada con esta ecuación y corre el riesgo de reforzar su posición como oponente político en un momento particularmente delicado."
Los sectores españoles que más exportan a Estados Unidos son el aceite de oliva, el vino, la cerámica, los equipos eléctricos y la maquinaria. Pero en términos agregados, España tiene una exposición comercial directa a Estados Unidos menor que la de la zona euro en su conjunto, según el Banco de España. Estados Unidos recibió el 4,6% de las exportaciones españolas en 2025, muy por debajo del promedio de los exportadores de la eurozona.
Sin embargo, la dependencia de España del gas importado desde Estados Unidos es un posible punto especialmente delicado, señala Manfredi.
El país es uno de los centros europeos de gas natural licuado (GNL) y Estados Unidos representó el 31% de su suministro en los últimos doce meses —cifra que aumentó al 44% en enero— según Enagás, el operador nacional de gas de España.
"Los precios de la energía podrían acabar haciendo descarrilar al Gobierno actual", advierte Manfredi.
Durante un tiempo, las diferencias ideológicas entre Trump y Sánchez beneficiaron a ambas partes. Plantar cara a Trump era popular entre la base de izquierdas de Sánchez e incluso entre españoles que, por lo demás, no se inclinaban a simpatizar con el presidente del Gobierno tras casi ocho años en el poder.
Amanda Sloat, asesora para Europa del expresidente estadounidense Joe Biden y actualmente profesora en IE University en España, explica: "Sánchez ha sido el líder europeo que de manera más constante y pública ha respondido a aquellas cosas que Trump ha hecho y que no le gustan. Sus críticas públicas son aún más llamativas dado el silencio estudiado de la mayoría del resto de líderes europeos".
Eso ha captado la atención del movimiento MAGA, incluido Elon Musk, que ha sido uno de los críticos más abiertos de Sánchez.
El mes pasado, después de que el presidente del Gobierno anunciase que quería prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, Musk escribió en su plataforma X: "El sucio Sánchez es un tirano y un traidor al pueblo de España".
The Heritage Foundation, un think tank estrechamente alineado con el movimiento MAGA, ha criticado a España por culpar a las tensiones entre Estados Unidos y China del proteccionismo estadounidense.
El año pasado, cuando Sánchez se preparaba para visitar al presidente chino Xi Jinping por tercera vez en dos años, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, advirtió que alinearse más estrechamente con China "sería como cortarse la propia garganta".
The Heritage Foundation también ha afirmado que la estrategia de seguridad nacional "poco seria" de Madrid está poniendo en riesgo a los españoles.
El último choque público de Sánchez con Trump se produjo el pasado junio, cuando se negó a aceptar el nuevo requisito de la OTAN de gastar el 5% del PIB en defensa. El presidente acusó a España de querer "viajar gratis" a costa de otros y amenazó con "hacerles pagar el doble" mediante aranceles. Pero Estados Unidos no llevó a cabo esa amenaza.
La naturaleza integrada de las cadenas de suministro europeas hace difícil imponer aranceles a los productos españoles sin afectar también a otros países de la UE. Pero Trump dispone de una amplia gama de herramientas, incluido un embargo total que podría ser mucho más perjudicial para España.
Bessent esquivó una pregunta sobre un posible embargo en CNBC el miércoles, pero afirmó: "Los españoles están poniendo en riesgo las vidas de estadounidenses".
Más tarde ese mismo día, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que España había cambiado de opinión y había aceptado "cooperar" con el ejército estadounidense. España "negó tajantemente" esa afirmación, y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aseguró que la postura del país "no ha cambiado ni una coma".
Mientras tanto, el presidente francés, Emmanuel Macron, expresó su solidaridad con España en una llamada telefónica con Sánchez.
En el ámbito interno, los críticos del presidente del Gobierno lo han acusado de seguir una política exterior diseñada para mejorar su situación política dentro del país.
Paco Camas, responsable de opinión pública en España de la empresa demoscópica Ipsos, afirma que la oposición de Sánchez a Trump coloca en una posición incómoda al Partido Popular, la principal fuerza de la oposición conservadora, cuyos votantes en su mayoría desaprueban al presidente estadounidense. El partido populista de derechas Vox, sin embargo, está más dispuesto a ponerse del lado de Trump.
Camas señaló que una ventaja aún mayor para Sánchez es que la guerra con Irán "le ha permitido tomar la iniciativa, tener su propia voz, ocupar espacio y ganar atención".
En el escenario global, Sánchez trató de adelantarse a las acusaciones de que su postura era poco realista. "Yo creo que esta posición no es en absoluto ingenua", afirmó.
"No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno".
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