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Cómo susurrar a tu caballo en los años que más importan

Cómo susurrar a tu caballo en los años que más importan
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PAVO Cómo susurrar a tu caballo en los años que más importan

Cada vez más caballos llegan a la etapa sénior, y con ello aumenta la importancia de entender sus nuevas necesidades para ofrecerles el máximo bienestar en este capítulo de su vida

Ana Belén Madrid

viernes 6 febrero, 2026

La relación entre un caballo y su cuidador no se basa sólo en la compañía: es cuestión de confianza y de esfuerzo compartido, de crear un vínculo construido a base de miles de gestos invisibles mediante los que hablamos sin necesitar ningún otro tipo de lenguaje. Años de entrenamientos, de competición o de trabajo diario en los que el caballo ha sido mucho más que un animal: ha sido compañero, fuerza y seguridad; ha sostenido sueños y ambiciones con su propio cuerpo.

La población de caballos en España se ha estabilizado en torno a los 640.000 animales

Pero el tiempo también pasa para ellos. A veces lo hace de forma casi imperceptible, en un paso menos ágil o en una mirada más pausada. Lo que antes era velocidad y exigencia se transforma, con los años, en veteranía y calma. Y cada vez son más los caballos que alcanzan la edad madura: el último censo equino del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación confirma que la población de caballos en España se ha estabilizado en torno a los 640.000 animales y, se estima, que uno de cada cinco ya ha superado los 18 años, es decir, ha alcanzado la etapa sénior, una realidad impensable hace apenas unas décadas.

Este envejecimiento progresivo es consecuencia de mejores cuidados, de avances veterinarios y, sobre todo, de un cambio profundo en la forma en la que jinetes, amazonas y cuidadores se relacionan con los caballos. Cuando su paso se vuelve más lento y sus ojos ya no brillan igual, no dejan de necesitar atención; la necesitan más que nunca. Y la forma en la que se les alimenta en esa última etapa de la vida no es solo una cuestión de nutrición: es una declaración de gratitud a quienes han sido fieles toda la vida.

Mucha vida después de la “vida útil”

Durante mucho tiempo, la vida del caballo ha estado estrechamente ligada a su utilidad. Finalizada la etapa de mayor exigencia física, su presencia dejaba de tener sentido. Hoy en día, ese planteamiento ha quedado atrás. Cada vez más propietarios optan por mantener a los caballos a su lado cuando se retiran de la competición o reducen su actividad.

El caballo pasa a ocupar un lugar similar al de cualquier otro animal de compañía, consolidándose como un compañero de vida, que requiere nuevos cuidados, ya que el envejecimiento es un proceso que conlleva transformaciones físicas y fisiológicas. Con la edad, la dentición se desgasta, la digestión se vuelve menos eficiente, el sistema inmunitario pierde eficacia y aparecen rigideces articulares o alteraciones metabólicas. Algunos caballos pierden masa muscular; otros, por el contrario, tienden al sobrepeso.

Con la edad, el organismo del caballo necesita nutrientes más digestibles y proteínas de mayor calidad

Para quienes conviven a diario con ellos, estos cambios se traducen en señales concretas: dificultad para masticar, menor movilidad, variaciones en el apetito, cansancio más frecuente o cambios en el aspecto del pelaje. Detectarlos a tiempo requiere conocimiento, experiencia y una relación cercana con el animal.

Esta detección cada vez más precisa a los cambios fisiológicos asociados a la edad ha ido abriendo camino a líneas nutricionales específicamente diseñadas para acompañar el envejecimiento, una especialización que marcas de piensos para caballos como Pavo llevan años desarrollando.

Una nutrición adaptada para un mejor cuidado

Con la edad, el organismo del caballo necesita nutrientes más digestibles, proteínas de mayor calidad y un equilibrio cuidadoso de vitaminas y minerales. Reducir azúcares y almidón, apoyar la salud intestinal y prestar atención al estado articular y al sistema inmunitario son aspectos fundamentales para mantener su bienestar.

La alimentación deja de ser una herramienta orientada al rendimiento y pasa a convertirse en una forma de cuidado consciente. Una manera de acompañar al caballo en su día a día, respetando sus nuevos ritmos y necesidades, y facilitándole una vejez más cómoda y equilibrada.

Honrar a un caballo en su madurez no tiene que ver con exigir, sino con comprender

En paralelo, la nutrición equina ha evolucionado para responder a las necesidades del caballo sénior, poniendo el foco en la digestibilidad, el metabolismo, la movilidad y el sistema inmunitario. En este marco, soluciones como Pavo 18Plus Sensitive, 18Plus Comfort y 18Plus Cushin abordan de forma específica los principales cambios asociados al envejecimiento, desde la menor tolerancia metabólica hasta las alteraciones articulares u hormonales. Un enfoque basado en una premisa clara: cada caballo envejece de forma diferente.

Más tiempo juntos, mejor calidad de vida

Honrar a un caballo en su madurez no tiene que ver con exigir, sino con comprender. Con aprender a bajar el ritmo, a observar con más atención y a escuchar lo que el cuerpo dice cuando las palabras ya no hacen falta. Es en esos años, cuando la fuerza deja paso a la experiencia, donde el vínculo se transforma en algo más profundo: una convivencia basada en el respeto, la paciencia y el cuidado consciente.

Acompañar a un caballo sénior es una forma de agradecimiento silencioso. Un gesto cotidiano que reconoce todo lo compartido y que entiende que el verdadero valor de la relación no está en lo que aún puede dar, sino en todo lo que ya ha dado. Porque algunos lazos no se miden en resultados ni en etapas, sino en la manera en que permanecen cuando el tiempo avanza más despacio.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Nutreco. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.

Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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