La Luna estará en fase creciente temprana durante el pico, así que su luz interferirá muy poco. Con un cielo oscuro, los meteoros deberían destacar con facilidad. La lluvia suele ser visible desde las 22:00 horas hasta el amanecer, aunque la madrugada ofrece las mejores condiciones. Conviene alejarse de la contaminación lumínica y, si es posible, observar desde zonas elevadas. Una salida a la montaña funciona bien, siempre con las precauciones necesarias.
Cada lluvia de estrellas tiene un origen distinto. En abril, la Tierra cruza la nube de fragmentos que dejó el cometa C/1861 G1 (Thatcher) en su órbita alrededor del Sol. Este cometa, descubierto en 1861, tarda unos 415 años en completar su recorrido. Los granos de hielo y roca que liberó hace siglos entran a la atmósfera a gran velocidad y producen los destellos que conocemos como las Líridas.
Después de las Líridas, el calendario todavía guarda varios espectáculos para quienes siguen el cielo nocturno. Las Eta Acuáridas llegarán en mayo con restos provenientes del cometa Halley. Las Perseidas aparecerán en agosto con actividad generosa. Las Oriónidas regresarán en octubre y el año cerrará con dos lluvias: las Leónidas de noviembre y las Gemínidas de diciembre, estas últimas consideradas la lluvia más intensa y confiable del calendario.