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Cada año, Burt Reynolds recibía un Pontiac Trans Am nuevo totalmente gratis, hasta que un nuevo CEO cogió el teléfono

Cada año, Burt Reynolds recibía un Pontiac Trans Am nuevo totalmente gratis, hasta que un nuevo CEO cogió el teléfono
Artículo Completo 875 palabras
Un coche negro y dorado cruza carreteras de Georgia a toda velocidad perseguido por una legión de policías. Delante, cerveza ilegal escondida en un camión. Así arrancaba una película que nadie daba por ganadora y que, caprichos de la taquilla, terminó marcando la historia de una marca entera de coches. Durante años, el actor que protagonizó aquella película recibió un premio que no aparecía en ningún contrato: un flamante Pontiac Trans Am negro y dorado como el que conducía en la ficción sin coste alguno. Todo, solo por haber hecho reír a medio mundo. Hasta que alguien cambió de despacho y decidió, sin más, que aquello se acababa. Una comedia que nadie daba por ganadora. En EEUU se estrenó como 'Smokey and the Bandit', pero a este lado del charco la conocimos como 'Los Caraduras'. La obra salió adelante a partir de un guion escrito a mano por un especialista de Hollywood: Hal Needham. Casi nadie lo tomaba en serio como director, y el único estudio que le dejó hacerla le recortó su presupuesto a última hora hasta los 4,3 millones de dólares. Según recoge Wikipedia, su protagonista, Burt Reynolds, llegó a decir de su primer borrador que era el peor guion que había leído nunca. No obstante, la cinta tuvo mejor acogida entre el público que entre quienes ponían el dinero y acabó recaudando más de 126 millones de dólares solo en Estados Unidos. Fue la segunda película más taquillera de 1977, solo por detrás de 'La guerra de las galaxias', según confirma su ficha. En Xataka El día que Pontiac fabricó un coche transparente para promocionar el material del momento: el plexiglas El Trans Am se convirtió en el otro protagonista. Cuando el estudio aprobó el rodaje, el director quiso un coche con carácter para Bo "Bandit" Darville. Lo encontró en un anuncio del nuevo Pontiac Firebird Trans Am. La marca, incluso cedió cuatro unidades para el rodaje, sin imaginar lo que vendría después. Más allá de esas cuatro unidades, la marca no gastó ni un dólar en publicidad y acabó con la mejor campaña de su historia: una película que había convertido en fetiche a uno de sus modelos. "Las ventas se dispararon nada más estrenarse la película", contaba el propio Needham años más tarde en una entrevista recogida por Hagerty. En concreto, Pontiac sumó un extra de 25.000 unidades vendidas del Trans Am solo en 1978. El coche pasó de atrezo a leyenda de carretera, como esos iconos del cine donde vehículo y película son indisociables. Un Trans Am nuevo cada año, sin pedirlo. Como gesto de agradecimiento por la excelente publicidad, el presidente de Pontiac, Alex Mair, quiso agradecer personalmente a Reynolds su papel en aquel éxito inesperado: le prometió un Trans Am nuevo cada año, de por vida. Reynolds lo contaba después en una entrevista con Car and Driver. Durante cinco años, un nuevo coche llegaba puntual cada temporada, tal y como había prometido Mair. El actor regalaba la mayoría entre sus familiares: el primero fue para su hermana, el segundo se lo quedó su hermanastro. Del tercero ni se acordaba. Solo se quedó con el cuarto, que décadas después se subastó por 450.000 dólares, muy por encima de lo esperado. La llamada que cambió las reglas del juego. Sin embargo, a partir del sexto año, los Trans Am dejaron de llegar. Reynolds pensó que podría tratarse de un error logístico y llamó él mismo a Pontiac para preguntar. "Ese era el presidente anterior. A él le gustaban tus películas. Yo soy el nuevo. A mí no me gustan tus películas", le respondieron, según recogía una entrevista publicada en Jalopnik. Alex Mair, se había jubilado y su puesto lo había ocupado Robert C. Stempel, a la sazón menos fan de Reynolds que su antecesor. Con una frase tan seca como expeditiva, el nuevo directivo dio carpetazo a las dádivas que había estado recibiendo el actor. Reynolds falleció en 2018, dos años antes de que Pontiac desapareciera definitivamente como marca dentro de la reestructuración de General Motors. El Trans Am negro y dorado, sin embargo, sigue vendiéndose hoy como pieza de coleccionista que una película de bajo presupuesto había convertido en mito, y que ningún CEO cascarrabias pudo borrar. En Xataka | Ferrari ha dado con la clave para que sus próximos coches híbridos emocionen a sus clientes: la nostalgia del Testarossa Imagen | Car&Classic - La noticia Cada año, Burt Reynolds recibía un Pontiac Trans Am nuevo totalmente gratis, hasta que un nuevo CEO cogió el teléfono fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .
Cada año, Burt Reynolds recibía un Pontiac Trans Am nuevo totalmente gratis, hasta que un nuevo CEO cogió el teléfono
  • Burt Reynolds protagonizó una película que transformó un coche en leyenda

  • Como agradecimiento, Pontiac le envió un Trans Am nuevo cada año hasta que un cambio en la presidencia puso fin a la tradición

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Rubén Andrés

Editor - Trabajo y productividad

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Un coche negro y dorado cruza carreteras de Georgia a toda velocidad perseguido por una legión de policías. Delante, cerveza ilegal escondida en un camión. Así arrancaba una película que nadie daba por ganadora y que, caprichos de la taquilla, terminó marcando la historia de una marca entera de coches.

Durante años, el actor que protagonizó aquella película recibió un premio que no aparecía en ningún contrato: un flamante Pontiac Trans Am negro y dorado como el que conducía en la ficción sin coste alguno. Todo, solo por haber hecho reír a medio mundo. Hasta que alguien cambió de despacho y decidió, sin más, que aquello se acababa.

Una comedia que nadie daba por ganadora. En EEUU se estrenó como 'Smokey and the Bandit', pero a este lado del charco la conocimos como 'Los Caraduras'. La obra salió adelante a partir de un guion escrito a mano por un especialista de Hollywood: Hal Needham. Casi nadie lo tomaba en serio como director, y el único estudio que le dejó hacerla le recortó su presupuesto a última hora hasta los 4,3 millones de dólares. Según recoge Wikipedia, su protagonista, Burt Reynolds, llegó a decir de su primer borrador que era el peor guion que había leído nunca.

No obstante, la cinta tuvo mejor acogida entre el público que entre quienes ponían el dinero y acabó recaudando más de 126 millones de dólares solo en Estados Unidos. Fue la segunda película más taquillera de 1977, solo por detrás de 'La guerra de las galaxias', según confirma su ficha.

En XatakaEl día que Pontiac fabricó un coche transparente para promocionar el material del momento: el plexiglas

El Trans Am se convirtió en el otro protagonista. Cuando el estudio aprobó el rodaje, el director quiso un coche con carácter para Bo "Bandit" Darville. Lo encontró en un anuncio del nuevo Pontiac Firebird Trans Am. La marca, incluso cedió cuatro unidades para el rodaje, sin imaginar lo que vendría después. Más allá de esas cuatro unidades, la marca no gastó ni un dólar en publicidad y acabó con la mejor campaña de su historia: una película que había convertido en fetiche a uno de sus modelos.

"Las ventas se dispararon nada más estrenarse la película", contaba el propio Needham años más tarde en una entrevista recogida por Hagerty. En concreto, Pontiac sumó un extra de 25.000 unidades vendidas del Trans Am solo en 1978. El coche pasó de atrezo a leyenda de carretera, como esos iconos del cine donde vehículo y película son indisociables.

Un Trans Am nuevo cada año, sin pedirlo. Como gesto de agradecimiento por la excelente publicidad, el presidente de Pontiac, Alex Mair, quiso agradecer personalmente a Reynolds su papel en aquel éxito inesperado: le prometió un Trans Am nuevo cada año, de por vida.

Reynolds lo contaba después en una entrevista con Car and Driver. Durante cinco años, un nuevo coche llegaba puntual cada temporada, tal y como había prometido Mair. El actor regalaba la mayoría entre sus familiares: el primero fue para su hermana, el segundo se lo quedó su hermanastro. Del tercero ni se acordaba. Solo se quedó con el cuarto, que décadas después se subastó por 450.000 dólares, muy por encima de lo esperado.

La llamada que cambió las reglas del juego. Sin embargo, a partir del sexto año, los Trans Am dejaron de llegar. Reynolds pensó que podría tratarse de un error logístico y llamó él mismo a Pontiac para preguntar. "Ese era el presidente anterior. A él le gustaban tus películas. Yo soy el nuevo. A mí no me gustan tus películas", le respondieron, según recogía una entrevista publicada en Jalopnik.

Alex Mair, se había jubilado y su puesto lo había ocupado Robert C. Stempel, a la sazón menos fan de Reynolds que su antecesor.Con una frase tan seca como expeditiva, el nuevo directivo dio carpetazo a las dádivas que había estado recibiendo el actor. Reynolds falleció en 2018, dos años antes de que Pontiac desapareciera definitivamente como marca dentro de la reestructuración de General Motors. El Trans Am negro y dorado, sin embargo, sigue vendiéndose hoy como pieza de coleccionista que una película de bajo presupuesto había convertido en mito, y que ningún CEO cascarrabias pudo borrar.

En Xataka | Ferrari ha dado con la clave para que sus próximos coches híbridos emocionen a sus clientes: la nostalgia del Testarossa

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