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Cada familia o empresa paga 20 euros 'extra' al mes para que Red Eléctrica no vuelva a repetir los errores del apagón

Cada familia o empresa paga 20 euros 'extra' al mes para que Red Eléctrica no vuelva a repetir los errores del apagón
Artículo Completo 2,760 palabras
Desde el 'cero energético', Red Eléctrica se ha visto obligada a activar el sistema de operación reforzada, lo que implica más recursos y costes.
  • Equilibrio energético

    Cada día, principalmente, ocho fuentes alimentan la red eléctrica en España. Unas son síncronas y otras asíncronas; unas giran y otras tienen generadores de inducción. El equilibrio entre ellas es lo que mantiene encendida la península.

  • La mañana del 28-A

    REE decide dejar apagadas siete de las diez centrales de gas que estaban activas durante la noche. Pero el sistema entra en horas críticas al no contar con el suficiente respaldo que necesitaba para mantenerse estable.

  • Sistemas de seguridad

    Cuando la tensión se descontrola, las centrales saltan una tras otra para protegerse. Como los fusibles de una casa: cada corte intenta evitar el siguiente. Pero esta vez no lo consiguen.

  • A cero

    A las 12:33:30, España y Portugal se desconectan de Europa. En 33 segundos desaparecen 15 GW —el 60 % del consumo nacional—. La península entera, a oscuras.

Narrativa visual Cada familia o empresa paga 20 euros 'extra' al mes para que Red Eléctrica no vuelva a repetir los errores del apagón

Desde el 'cero energético', Red Eléctrica se ha visto obligada a activar el sistema de operación reforzada, lo que implica más recursos y costes.

Texto Laura Ojea David G. Maciejewsk Fecha de publicación:

26 de abril 2026, 1:24h

Actualizada:

26 de abril 2026, 8:59h

Son las 12:33 del 28 de abril de 2025. España se funde a negro. Los semáforos dejan de operar. Los hospitales activan sus generadores de emergencia. Las aglomeraciones son el nuevo paisaje de los aeropuertos. Hay vecinos atrapados en los ascensores, desconcertados en atascos kilométricos, a oscuras a bordo de trenes emparedados entre muros de hormigón. Muchas líneas de teléfono están caídas. No hay internet.

Nadie sabe qué está pasando. Hay quien habla de un sabotaje a la red eléctrica. ¿Un ciberataque de los rusos? “Dicen que es culpa de Israel”. ¿Puede que de Marruecos? “¡La guerra!”. Unos prefieren echarle las culpas a los franceses por unos incendios en Narbona y Perpiñán que jamás han ocurrido; otros, más cautos, hablan de efectos atmosféricos extraños. Están incluso los que afirman que se trata de un experimento social.

Entre especulación y media verdad asoma una palabra que evoca a tragedias recientes: ‘Declaración del Estado de Emergencia’. La piden Madrid, Andalucía, Extremadura, Murcia. Así, hasta ocho comunidades autónomas. El Gobierno concede y el Ministerio del Interior toma las riendas. El corte de suministro es “de magnitud excepcional y extraordinaria y, por tanto, desconocida en la España moderna”.

Las ciudades están sumidas en el caos. Los colegios han suspendido sus clases. Los establecimientos pierden millones de euros en productos perecederos. La realidad supera a la ficción; la paranoia se traslada a unas calles que asemejan un escenario apocalíptico.

“No descartamos ninguna hipótesis”, asegura Pedro Sánchez en su primera rueda de prensa. Para entonces los técnicos de Red Eléctrica, el operador del sistema, que preside Beatriz Corredor, ya empiezan a verter una teoría: “Hubo una oscilación muy fuerte en los flujos de potencia".

Entre el desconcierto y la incertidumbre, la electricidad vuelve paulatinamente a los núcleos urbanos. Han pasado 10 horas desde el ‘cero energético’, aunque hay que esperar hasta el día siguiente para que vuelva la normalidad.

Pero la ‘normalidad’ tiene un coste alto para el bolsillo de los ciudadanos. Desde entonces Red Eléctrica opera en lo que se denomina modo reforzado, que implica meter más ‘gas’ en el sistema para evitar apagones.

Una factura de 20 euros para cada uno de los cerca de 30,5 millones de puntos de suministro (CUP) que hay en España. En total, 666 millones de euros que es lo que ha costado en el ultimo año blindar el sistema.

Además, plantea, indefectiblemente, una gran incógnita: ¿qué pasó aquel inefable 28 de abril?

Pasajeros en las escaleras de la estación de Atocha (Madrid).

Las renovables dominaban el mix energético

En el año 2000, el mix eléctrico español estaba dominado por fuentes no renovables. Estas representaban alrededor del 82-83% de la generación, con el carbón como principal fuente (alrededor del 43%), seguido de nuclear (35%) y fuel/gas (6%).

En sólo 25 años, la fotografía es bien diferente. Las renovables ya superan el 67% del mix eléctrico, lideradas por la solar fotovoltaica (34,9%) la eólica (22,3%) y la hidráulica (11,4%). Las entonces protagonistas caen con el carbón al mínimo (1%), seguido de la energía nuclear (4,8%) y los ciclos combinados (17,5%), con datos de abril de 2026 aportados por Redeia.

La red eléctrica se compone de tres grandes bloques: generación, transporte y distribución. La estructura de generación de energía eléctrica es una mezcla de tecnologías: centrales térmicas convencionales (gas, carbón, gasoil), nucleares, hidráulicas (incluidas las de bombeo), renovables (eólica, solar fotovoltaica y termosolar) y, en algunos casos, sistemas de almacenamiento (baterías) y generación híbrida.

Estas centrales envían la electricidad que generan a la red de transporte, desde donde se reparte a las redes de distribución para terminar en hogares, industrias y en el sector servicios. La operación conjunta requiere un equilibrio constante entre esta generación diversa y la demanda, gestionado por el operador de la red de transporte.

El paso a paso del apagón

El apagón del 28 de abril de 2025 se desencadenó en torno a las 12:33 horas, cuando el sistema eléctrico peninsular español sufrió una caída súbita de generación de unos 15 GW en apenas cinco segundos, el equivalente al 60% del consumo eléctrico en ese momento.

El origen se localizó en un desequilibrio brusco de frecuencia y tensión que se inició en el suroeste de la península, Extremadura y suroeste de Andalucía, donde hay una alta penetración de generación renovable, y se propagó en cascada por la red por falta de inercia eléctrica suficiente.

Como medida de protección, el sistema ibérico se desconectó automáticamente de la red síncrona europea, lo que agravó el colapso y dejó sin suministro a buena parte de España, Portugal, Andorra y áreas del sur de Francia en cuestión de segundos.

  • Cómo funciona la red

    REE realiza una previsión diaria. El papel de las energías síncronas es estabilizar la tensión, mientras que las asíncronas generan electricidad, pero no aportan inercia.

  • La mañana del 28-A

    A media mañana, REE ordena apagar cuatro ciclos combinados. La previsión falló: baja demanda energética y la fotovoltaica disparada a falta de respaldo síncrono.

  • 12:19 - 12:32

    Se detecta una segunda oscilación de 0,2 hercios. REE reduce exportaciones a Francia y ajusta la alta tensión para amortiguarla. Aun así, la tensión sube.

  • 12:22

    REE llama a los ciclos combinados fuera de servicio para activarlos. Todas las respuestas son negativas: arrancar una central así requiere entre dos y cuatro horas.

  • 12:22

    Dos reactores al 100%, dos al 70% por precios bajos, dos parados también por precios y Trillo en recarga. El parque nuclear opera al 48,5% de su potencia máxima.

  • 12:26

    Almaraz, la nuclear más potente de España, oscila tanto que va a desconectarse sola. REE responde: "No es idónea, pero estamos haciendo lo que podemos".

  • 12:32:57 - 12:33:18

    En cuestión de segundos, la tensión supera el umbral operativo. La red ya no puede amortiguar las oscilaciones.

  • 12:32:57 - 12:33:18

    En el segundo 57, un transformador cae en Granada. Segundos después, dos subestaciones de Badajoz disparan sus líneas y la inestabilidad llega al noroeste.

  • 12:32:57 - 12:33:18

    El técnico que avisó sobre Almaraz vuelve a llamar a Cañaveral. Ya no hay tono técnico: ven el colapso en directo.

  • 12:33:30

    En cinco segundos desaparecen 15 gigavatios, el 60% del consumo nacional. Los últimos enlaces de corriente continua se cortan. España y Portugal, aisladas del sistema europeo: la península entera se funde a cero.

Operación reforzada

Desde el apagón de abril de 2025, España ha ido aprobando un paquete de medidas para reforzar la supervisión, la capacidad de control de tensión, el almacenamiento y la flexibilidad del sistema eléctrico, además de agilizar la planificación y algunos trámites de red.

A partir de ahora, la CNMC está obligada a realizar informes de seguimiento más frecuentes sobre el cumplimiento de las obligaciones de control de tensión, se debe agilizar la planificación eléctrica, y ya están en marcha nuevos P.O. (Procedimientos de operación) 1.6, 7.4, 3.1, 3.2, 7.2 y 11.1.

Con ello, Red Eléctrica ha puesto en marcha, entre otros, sistemas de rampa para que la entrada y salida de la fotovoltaica en el sistema sea más lenta y controlable o ha instalado compensadores síncronos en parques renovables que permitirán reforzar el soporte de la red.

Por ejemplo, las instalaciones fotovoltaicas de más de 5 MW conectadas a red ya pueden participar en la regulación de tensión y, además, recibir una retribución específica, que antes no tenían.

Por otro lado, desde el apagón, Red Eléctrica ha puesto en marcha lo que se conoce como ‘operación reforzada’, donde ha aumentado la participación de los ciclos combinados y, por tanto, también su coste. Hasta ahora, 666 millones de euros.

A ello hay que sumar las restricciones técnicas, cuyo sobrecoste es de unos 1.300 millones de euros al año respecto a 2024. En 2025, tras endurecer la operación del sistema, el coste se elevó a unos 3.300–3.800 millones de euros, lo que implica un incremento del 49–64% interanual, según los análisis de REE y consultoras como Nera.

Casi todo ese incremento se ha soportado con ciclos combinados de gas, que son más caros y se usan para “desplazar” renovables y evitar tensiones de red, lo que hunde parcialmente a la eólica y solar.

La guerra política

El apagón no fue la inauguración de un problema, sino el resultado acumulado y catastrófico de una serie de malas decisiones. La Comisión de Investigación del Senado señala tres responsables: la dirección operativa, la supervisión regulatoria y la tutela política. Es decir, Red Eléctrica de España, el Ministerio de Transición Ecológica y, en última instancia, el Gobierno.

Los expertos hablan de “una fragilidad estructural conocida con antelación”. El sistema llegó al día del ‘Gran Apagón’ con márgenes insuficientes, con una inestabilidad de tensión reiterada durante semanas y meses previos y sin que las instituciones que deben “prevenir, supervisar y corregir” el riesgo actuaran con la debida diligencia.

“Lo que hemos conocido al escuchar y leer las transcripciones de los audios es que había llamadas de la compañía eléctrica reportando vulnerabilidades, anomalías, alteraciones de la red, y que la respuesta que recibían por parte de los técnicos de Red Eléctrica es que las conocían y que eran achacables a una programación deficiente”, añade Miguel Ángel Castellón, portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Investigación sobre el apagón.

Desde el 31 de enero "se barajaba la probabilidad de un cero eléctrico". Algunos técnicos llegaron a asegurar en sus conversaciones que debería haber reuniones porque el sistema podía colapsar en cualquier momento. "O no hubo reuniones o no se tomaron decisiones, porque los técnicos tenían conciencia de que se operaba al límite", zanja Castellón. "Beatriz Corredor mintió en el Senado".

Los audios aportados en la comisión de investigación del Senado certifican que hubo inestabilidad en la tensión durante las semanas y los meses previos, y que los técnicos llevaban tiempo temiendo llegar a un cero eléctrico porque el sistema estaba operando “con márgenes muy ajustados”.

“Márgenes ajustados”. Es la clave. Lo afirma Francisco Ruiz Jimenez, exdirectivo de Redeia. “No es razonable cómo se estaba operando. Había un déficit de seguridad gravísimo. Podríamos haber tenido un episodio similar antes del 28 de abril. Se evitó, pero no sin estrés y tensión. Pese a todo, se siguieron asumiendo riesgos. Había una presión enorme por parte del Gobierno sobre Red Eléctrica. Querían cumplir sus récords con las fotovoltaicas”.

Ruiz Jiménez culpabiliza a Red Eléctrica y al Ministerio de Transición Ecológica de lo ocurrido. “El artículo 30 de la Ley del Sector Eléctrico asegura que es responsable de la continuidad de la red. Lo que puso de manifiesto el apagón es que nadie parece reconocer sus errores", concluye el exdirectivo de Redeia. "Pese a los daños económicos y los personales". Y recuerda que el 'cero energético' de aquel día también se cobró, al menos, cinco vidas humanas.

Luis Rouco, catedrático de ICAI en la Universidad de Comillas y coautor de uno de los primeros informes independientes sobre el apagón, recuerda que el día 28 había un ciclo combinado conectado en Andalucía cuando debía haber, al menos, “cuatro o cinco”.

“Esos ciclos combinados que consumen gas están típicamente a baja potencia pero proveen al servicio de control de tensión y aseguran que esta se encuentre en los márgenes admisibles. Si las tensiones salen de los márgenes, las instalaciones, para protegerse, se desconectan. Ahí es donde comienza el problema”.

Redeia en el punto de mira

Al surgir las primeras oscilaciones de potencia, las centrales clave que debían absorber el exceso de tensión no pudieron responder, lo que provocó que miles de megavatios de generación verde se desconectaran en bloque por protección, lo que dejó a la red sin capacidad de respuesta.

Eso provocó una “cascada de sobrevoltaje” que se inició en el sur de España, y la falta de inercia mecánica provocada por la falta de energías síncronas, frente al alto porcentaje de renovables, volvió la frecuencia profundamente inestable.

Las conclusiones del informe del Senado apuntan a que “la transición energética es políticamente legítima y socialmente sostenible” si se acompaña de un sistema capaz de garantizar la seguridad de suministro en todo momento. Algo en lo que Red Eléctrica erró el día del apagón.

El Panel Europeo de Expertos de ENTSO-E concluyó, en marzo de 2026, que la causa fue “una combinación de numerosos factores”, algo en lo que coinciden tanto la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) como la comisión de investigación del Senado. Sin embargo, esta última apunta a Red Eléctrica como principal responsable por ser el operador del sistema.

Por ahora se han puesto en marcha 45 expedientes sancionadores por parte de la CNMC, de los que sólo dos son muy graves. Unas investigaciones que abarcan los dos últimos años de operación del sistema.

28 de abril de 2026. Ha pasado un año desde aquel fatídico apagón. Hoy, con el sistema de operación reforzado, parece difícil que vuelva a haber un 'cero energético'.

Pero mantener ese sistema ha costado 666 millones de euros, según indica la propia Redeia, entre abril de 2025 y marzo de 2026.

Un sobrecoste que se traslada a la factura de la luz. Es decir, al bolsillo de los consumidores.

"Lo que puso de manifiesto el apagón es que nadie parece reconocer sus errores", concluye el exdirectivo de Redeia. "Pese a los daños económicos y los personales". Y recuerda que el 'cero energético' de aquel día también se cobró vidas humanas.

Efectivamente, un año después del 28-A, nadie ha asumido responsabilidades.

Una familia bajo la luz de una vela durante el apagón. Créditos Textos Laura OjeaDavid Maciejewski Datos y diseño visual Sandra VilchesJuan López Cachón Diseño visual Gema FernándezJulia Ramírez Dirección creativa Lina Smith Desarrollo web Alicia Barroso Fotografía EFEReuters

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Fuente original: Leer en El Español
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