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Cadena perpetua para el saudí que causó 6 muertos en el mercadillo de Magdeburgo

Cadena perpetua para el saudí que causó 6 muertos en el mercadillo de Magdeburgo
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El tribunal impone la pena máxima a este psiquiatra radicalizado, que «nunca ha mostrado arrepentimiento ni remordimientos», y al que se concedió asilo político en 2016
Cadena perpetua para el saudí que causó 6 muertos en el mercadillo de Magdeburgo

El tribunal impone la pena máxima a este psiquiatra radicalizado, que «nunca ha mostrado arrepentimiento ni remordimientos», y al que se concedió asilo político en 2016

Regala esta noticia Añádenos en Google El psiquiatra saudí es conducido por agentes a la sala del tribunal donde fue condenado. (Reuters) 27/06/2026 a las 01:07h.

Cadena perpetua. Es la máxima pena que contempla un tribunal aleman y la que la Audiencia Provincial de Magdeburgo ha impuesto a Taleb Al Abdulmohsen ... después de 41 sesiones celebradas a lo largo de siete meses y por las que han desfilado 109 testigos y ocho peritos. Durante este tiempo, el proceso ha tratado de identificar las motivaciones de este médico saudí para cometer el atentado que el 20 de diciembre de 2024 acabó con la vida de seis personas, una de ellas un niño de apenas 9 años, y causó heridas a otras 330 en el mercadillo navideño de Magdeburgo. La sentencia, que puede ser recurrida ante una instancia superior, deja en el aire la posibilidad de que al condenado se le imponga reclusión preventiva una vez cumplida la pena, tal y como ha demandado el Ministerio público. Año y medio después de la tragedia, Abdulmohsen «sigue sin mostrar arrepentimiento ni remordimientos», destacó el fiscal Matthias Böttcher, aunque se empeñe en proclamar que no atropelló a las victimas «forma deliberada». El acusado escuchó la sentencia esposado en un cubículo especialmente diseñado para la ocasión.

Abdulmohsen residía en el estado de Sajonia-Anhalt desde su llegada a Alemania en 2006, completó su formación como médico especialista en psiquiatría y psicoterapia y obtuvo asilo político una década más tarde después de apostatar del islam. Durante años prestó asesoramiento a mujeres saudíes para escapar de su país, al tiempo que se declaraba islamófobo y mostraba sus simpatías por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), formación que en cuanto se produjo el atentado se apresuró a negar relación alguna con el sospechoso. Defensor de las corrientes xenófobas que recorren el Viejo Continente, culpaba a la excanciller Angela Merkel de haber diseñado «una política de puertas abiertas que tenía por objeto islamizar Europa». Su perfil de Twitter contaba con 45.000 seguidores.

Advertencias ignoradas

El día del atentado, y tras dejar testamento, Abdulmohsen montó en un BMW X3, un SUV compacto de más de 340 caballos que había alquilado nueve días antes, y lo lanzó contra la multitud que se congregaba en el mercadillo navideño de la ciudad de Magdeburgo a una velocidad de 50km/hora, según han determinado los peritos. El resultado fueron seis fallecidos –un niño de 9 años y cinco mujeres de entre 45 y 75–. El conductor fue detenido en el lugar de los hechos e interrogado por las fuerzas policiales, desconcertadas ante un perfil nada corriente en este tipo de episodios, más asociado a jóvenes sin estudios e islamistas fanáticos, radicalizados a través de internet. Para cometer el atentado, los investigadores detallaron que el arrestado se había servido de un «corredor necesario» para atender las emergencias y garantizar el acceso de bomberos y equipos médicos, llegando a recorrer 400 metros en una acción criminal que duró tres minutos, fue grabada en vídeo y estremeció a todo el país.

El estupor y la indignación sacudieron Alemania, más incluso cuando trascendió que las autoridades saudíes habían advertido hasta en tres ocasiones al Gobierno germano de la peligrosidad de Abdulmohsen y solicitado a la Interpol la detención y extradición del psiquiatra por supuestas actividades terroristas, alertas estas que se arrumbaron por considerar que respondían a motivaciones políticas. El atentado vino añadir odio a un panorama que lleva años siendo testigo de cómo la extrema derecha gana espacio político en la Alemania reunificada, al tiempo que abría el debate sobre las lagunas en la seguridad contra las que el país se creía ya vacunado después del atentado que en 2016 se cobró 12 muertos en la berlinesa Breitsheidplatz.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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