Hace un mes, la desestabilización de un viejo generador en la central térmica de El Palmar en La Gomera provocó un dramático "efecto cascada" que dejó sin luz, y sin cobertura móvil, a más de 15.000 personas. Este incidente evidenció la extrema fragilidad de vivir en un sistema eléctrico aislado. Sin embargo, la solución a esta vulnerabilidad histórica ya no mira al cielo, sino a las profundidades del Atlántico. Para superar la abrupta orografía volcánica y las presiones extremas del lecho marino canario, la ingeniería ha tenido que diseñar un "cordón umbilical" sin precedentes en el mundo, marcando un antes y un después en la historia del archipiélago.
El fin del aislamiento. En un esfuerzo por blindar el suministro, Red Eléctrica de España (REE) ha inaugurado oficialmente la interconexión submarina entre La Gomera y Tenerife. Según confirma la propia REE, la envergadura del proyecto se traduce en cifras históricas: una inversión de 145 millones de euros para el tendido del cable, a los que se suman otros 32 millones destinados a las dos subestaciones de enlace ubicadas en Chío (Tenerife) y El Palmar (La Gomera).
No es una obra caprichosa. Como recogen medio locales, Canarias ha sufrido nueve grandes "ceros energéticos" (apagones totales) desde 2009. Tenerife y La Gomera han sido de las islas más castigadas, por lo que esta infraestructura nace como un antídoto vital contra la oscuridad.
En Xataka
La Gomera lleva años sufriendo apagones totales constantes. Ahora tiene una solución: un cable único en el mundo
Más que luz. La puesta en marcha de este sistema altera por completo el paradigma energético. Según indica Eldiario.es, ambas islas dejan de ser sistemas insulares solitarios para convertirse en una red única. A partir de ahora, si la central gomera falla, Tenerife inyectará energía al instante para evitar el apagón, y viceversa.
Pero el alcance de la obra trasciende la mera seguridad. Como explican detalladamente en el comunicado de REE, el cable es la llave para la descarbonización. La Gomera podrá ahora generar mucha más energía renovable —principalmente eólica— de la que consume su población. Ese excedente verde no se perderá, sino que viajará por el fondo del mar hasta Tenerife, reduciendo de manera drástica la quema de combustibles fósiles en ambas orillas.
El desafío técnico: ingeniería al límite. Conectar dos islas volcánicas separadas por fosas abisales no es tarea fácil. Tal y como subraya El Día, los 36 kilómetros de longitud del cable descienden hasta los 1.145 metros bajo el nivel del mar. Esta profundidad extrema lo convierte en el enlace tripolar en corriente alterna más profundo de todo el planeta, arrebatando el récord al que unía Creta y el Peloponeso desde 2021.
Para soportar el peso y la presión aplastante del océano a esas cotas, la ingeniería tuvo que reinventarse. Para ello, tuvieron que descartar el uso tradicional de acero y plomo, optando en su lugar por una armadura de material sintético ultraligero y un aislamiento basado en goma de etileno y propileno.
El cuidado del entorno también fue prioritario. Para no arrasar con la biodiversidad costera ni alterar los fondos volcánicos someros, desde El Confidencial detallan que se empleó la técnica de "perforación dirigida": un microtúnel subterráneo que permite al cable salir al mar a cientos de metros de la playa. Asimismo, las subestaciones terrestres utilizan tecnología GIS (aislada por gas) para ocupar el mínimo espacio posible, y sus edificios han sido camuflados imitando invernaderos y bancales agrícolas para integrarse en el paisaje.
Tendiendo puentes submarinos. El hito de La Gomera y Tenerife es solo el principio. La planificación futura, según apunta El Día, contempla el colosal reto de unir Fuerteventura con Gran Canaria, un desafío aún mayor dado que la distancia entre ambas supera los 100 kilómetros.
Paralelamente a la revolución eléctrica, Canarias está experimentando un salto sin precedentes en sus telecomunicaciones. Como detallan estos medios locales, hay más proyectos como el BASE 6, impulsado por la empresa pública Canalink. Se trata de un nuevo cable de fibra óptica de 328 kilómetros y 19 millones de euros de presupuesto que unirá Tenerife con El Hierro, aterrizando a través de una perforación en la playa de Tamaduste. Esta autopista de datos, con una capacidad de 5 terabits por segundo, busca erradicar la brecha digital en la isla más remota, garantizando servicios como la telemedicina o la educación en línea.
La red invisible. Canarias no solo mira hacia dentro. Tal y como contextualiza el OCTSI (Observatorio Canario de las Telecomunicaciones), el archipiélago lleva décadas funcionando como un nodo estratégico global, rodeado por históricos anillos de fibra y conexiones internacionales como los cables PENCAN de Telefónica, actualmente en proceso de renovación.
Sin embargo, esta posición estratégica tiene sus aristas geopolíticas. Un extenso reportaje de mi compañero para Xataka pone el foco en la extensión de la red de Canalink hacia África. Canarias está financiando con fondos europeos un cable hasta la ciudad marroquí de Tarfaya. El problema radica en que Marruecos pretende extender esta infraestructura hacia el Sáhara Occidental, un movimiento que choca frontalmente con las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE y que amenaza con situar a España en el centro de un complejo conflicto diplomático y legal con el Frente Polisario.
Superando el aislamiento geográfico. A 1.145 metros bajo el escrutinio de las olas, donde la luz del sol no llega y la presión es insoportable, discurre ahora el latido que une a dos islas. Canarias está logrando transformar su mayor debilidad geográfica —la fragmentación y el aislamiento— en un verdadero escaparate mundial de innovación tecnológica. Poco a poco, los viejos y ruidosos motores de combustión ceden el testigo a un futuro que será ineludiblemente verde, y profundamente interconectado.
Imagen | OCTSI
Xataka | Canarias va a tender un cable submarino hasta Marruecos. Si Marruecos decide extenderlo, España va a tener un problemón
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La noticia
Canarias lleva años sufriendo apagones totales. Su salvación es una bestialidad de la ingeniería a 1.145 metros bajo el mar
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alba Otero
.
Canarias lleva años sufriendo apagones totales. Su salvación es una bestialidad de la ingeniería a 1.145 metros bajo el mar
Red Eléctrica de España (REE) ha inaugurado oficialmente la interconexión submarina entre La Gomera y Tenerife
Superar la abrupta orografía volcánica ha exigido perforaciones dirigidas y materiales ultraligeros
Hace un mes, la desestabilización de un viejo generador en la central térmica de El Palmar en La Gomera provocó un dramático "efecto cascada" que dejó sin luz, y sin cobertura móvil, a más de 15.000 personas. Este incidente evidenció la extrema fragilidad de vivir en un sistema eléctrico aislado. Sin embargo, la solución a esta vulnerabilidad histórica ya no mira al cielo, sino a las profundidades del Atlántico. Para superar la abrupta orografía volcánica y las presiones extremas del lecho marino canario, la ingeniería ha tenido que diseñar un "cordón umbilical" sin precedentes en el mundo, marcando un antes y un después en la historia del archipiélago.
El fin del aislamiento. En un esfuerzo por blindar el suministro, Red Eléctrica de España (REE) ha inaugurado oficialmente la interconexión submarina entre La Gomera y Tenerife. Según confirma la propia REE, la envergadura del proyecto se traduce en cifras históricas: una inversión de 145 millones de euros para el tendido del cable, a los que se suman otros 32 millones destinados a las dos subestaciones de enlace ubicadas en Chío (Tenerife) y El Palmar (La Gomera).
No es una obra caprichosa. Como recogen medio locales, Canarias ha sufrido nueve grandes "ceros energéticos" (apagones totales) desde 2009. Tenerife y La Gomera han sido de las islas más castigadas, por lo que esta infraestructura nace como un antídoto vital contra la oscuridad.
Más que luz. La puesta en marcha de este sistema altera por completo el paradigma energético. Según indica Eldiario.es, ambas islas dejan de ser sistemas insulares solitarios para convertirse en una red única. A partir de ahora, si la central gomera falla, Tenerife inyectará energía al instante para evitar el apagón, y viceversa.
Pero el alcance de la obra trasciende la mera seguridad. Como explican detalladamente en el comunicado de REE, el cable es la llave para la descarbonización. La Gomera podrá ahora generar mucha más energía renovable —principalmente eólica— de la que consume su población. Ese excedente verde no se perderá, sino que viajará por el fondo del mar hasta Tenerife, reduciendo de manera drástica la quema de combustibles fósiles en ambas orillas.
El desafío técnico: ingeniería al límite. Conectar dos islas volcánicas separadas por fosas abisales no es tarea fácil. Tal y como subraya El Día, los 36 kilómetros de longitud del cable descienden hasta los 1.145 metros bajo el nivel del mar. Esta profundidad extrema lo convierte en el enlace tripolar en corriente alterna más profundo de todo el planeta, arrebatando el récord al que unía Creta y el Peloponeso desde 2021.
Para soportar el peso y la presión aplastante del océano a esas cotas, la ingeniería tuvo que reinventarse. Para ello, tuvieron que descartar el uso tradicional de acero y plomo, optando en su lugar por una armadura de material sintético ultraligero y un aislamiento basado en goma de etileno y propileno.
El cuidado del entorno también fue prioritario. Para no arrasar con la biodiversidad costera ni alterar los fondos volcánicos someros, desde El Confidencialdetallan que se empleó la técnica de "perforación dirigida": un microtúnel subterráneo que permite al cable salir al mar a cientos de metros de la playa. Asimismo, las subestaciones terrestres utilizan tecnología GIS (aislada por gas) para ocupar el mínimo espacio posible, y sus edificios han sido camuflados imitando invernaderos y bancales agrícolas para integrarse en el paisaje.
Tendiendo puentes submarinos. El hito de La Gomera y Tenerife es solo el principio. La planificación futura, según apunta El Día, contempla el colosal reto de unir Fuerteventura con Gran Canaria, un desafío aún mayor dado que la distancia entre ambas supera los 100 kilómetros.
Paralelamente a la revolución eléctrica, Canarias está experimentando un salto sin precedentes en sus telecomunicaciones. Como detallan estos medios locales, hay más proyectos como el BASE 6, impulsado por la empresa pública Canalink. Se trata de un nuevo cable de fibra óptica de 328 kilómetros y 19 millones de euros de presupuesto que unirá Tenerife con El Hierro, aterrizando a través de una perforación en la playa de Tamaduste. Esta autopista de datos, con una capacidad de 5 terabits por segundo, busca erradicar la brecha digital en la isla más remota, garantizando servicios como la telemedicina o la educación en línea.
La red invisible. Canarias no solo mira hacia dentro. Tal y como contextualiza el OCTSI (Observatorio Canario de las Telecomunicaciones), el archipiélago lleva décadas funcionando como un nodo estratégico global, rodeado por históricos anillos de fibra y conexiones internacionales como los cables PENCAN de Telefónica, actualmente en proceso de renovación.
Sin embargo, esta posición estratégica tiene sus aristas geopolíticas. Un extenso reportaje de mi compañero para Xatakapone el foco en la extensión de la red de Canalink hacia África. Canarias está financiando con fondos europeos un cable hasta la ciudad marroquí de Tarfaya. El problema radica en que Marruecos pretende extender esta infraestructura hacia el Sáhara Occidental, un movimiento que choca frontalmente con las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE y que amenaza con situar a España en el centro de un complejo conflicto diplomático y legal con el Frente Polisario.
Superando el aislamiento geográfico. A 1.145 metros bajo el escrutinio de las olas, donde la luz del sol no llega y la presión es insoportable, discurre ahora el latido que une a dos islas. Canarias está logrando transformar su mayor debilidad geográfica —la fragmentación y el aislamiento— en un verdadero escaparate mundial de innovación tecnológica. Poco a poco, los viejos y ruidosos motores de combustión ceden el testigo a un futuro que será ineludiblemente verde, y profundamente interconectado.