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Juan Francisco M. F., el único acusado por el asesinato de Álex, el día que declaró ante el juez instructor de Sueca. LP Cara a cara con el asesino de Álex en Valencia: «El único culpable por matar a ese niño soy yo»Juan Francisco M. F. mantiene que no es consciente del momento en el que acuchilló y golpeó al amigo de su hijo
Ignacio Cabanes
Picassent
Martes, 24 de marzo 2026, 07:52
... valencianas. En tres de estos infanticidios el móvil machista y de violencia vicaria está claro (Algemesí, Xilxes y el último, este fin de semana en Torrevieja), pero hay uno cuya motivación sigue siendo un misterio. El crimen de Álex, el niño de trece años asesinado por el padre de su amigo –un aparentemente pacífico bibliotecario sin patologías mentales previas diagnosticadas–, se escapa a toda lógica, machista o no. Para tratar de entender lo ocurrido la tarde del pasado 24 de enero y aportar algo de luz al caso nos adentramos en los muros del centro penitenciario de Picassent y Las Provincias entrevista cara a cara al asesino confeso del menor. se cumplen dos meses del crimen y apenas ha recibido visitas desde que ingresó en prisión. Su hijo mayor, que presenció cómo su propio padre –al que tenía como «referente»– mataba a su amigo, todavía no ha ido a verlo. Según explica, porque su exmujer y madre de sus dos hijos tiene retenido el DNI del menor y sin él no puede acceder a las visitas. Primera pulla a su ex.Antes de abordar preguntas más trascendentales sobre lo ocurrido en el domicilio de la calle Trinquet Vell de Sueca esa tarde, el asesino confeso de Álex habla sobre su situación en prisión estos dos meses que lleva encarcelado. «No tengo nada que ver con los otros presos que están aquí», puntualiza como distanciándose de otros delincuentes que, al igual que él, están privados de libertad por motivos varios, en su caso, por un asesinato de un menor que podría acarrearle la prisión permanente revisable.
«Hay atenuantes»
Ante las acusaciones veladas que siguen circulando sobre la posible participación de su hijo en el asesinato, Juan Francisco se muestra tajante. «Que dejen a mi familia en paz, el único culpable por matar a ese niño soy yo». Para acto seguido aclarar que no recuerda el momento en sí de cómo lo mató, y que no es consciente de haberlo matado, que sabe que ha sido él «por lo que me cuentan». «No tengo la conciencia de haber matado a un niño», asevera.
Al igual que ya hizo en su declaración ante el juez instructor de la plaza número cuatro de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Sueca, tres días después de entregarse en el cuartel de la Guardia Civil de esta localidad y confesar: «Ponedme las esposas, que he matado a un niño», el acusado no verbaliza el momento en el que presuntamente golpea con un bate de béisbol al menor y le asesta más de una decena de cuchilladas –se hallaron dos cuchillos además del bate astillado–, tras atacar a Álex sin aparente motivo alguno en el baño situado junto al corral de la casa.
«No soy mala persona, me sentía mal emocionalmente, pero lo que hice no tiene justificación»
Pero sí admite su responsabilidad y asume la pena que puedan imponerle. «No soy mala persona, me sentía mal emocionalmente, pero lo que hice no tiene justificación». Ante la pregunta de qué castigo merece por haber matado a un niño responde de forma fría: «Yo no soy juez, creo que hay atenuantes». «Realmente no sé lo que pasó, no era yo, bebí bastante ese día», insiste, asesorado seguramente por los letrados de la defensa, Pau Lloret y Leila Pérez.
El abrazo con su hijo
El presunto asesino no rehúye ninguna pregunta, aunque se mantiene firme en la ausencia de conciencia en la franja de tiempo entre que ve pasar a Álex por el pasillo camino del baño, y el momento en el que se abraza con su hijo, cuando este lo sorprende asestando un cuchillada en el pecho a su víctima, posiblemente la que le perforó el corazón tras atravesar el esternón.
Ese fin de semana era el primero en el que tenía la custodia íntegra de su hijo mayor de trece años, después del juicio de medidas urgentes de protección de los menores celebrado ese mismo martes 20 de enero, en el que su ex renunció a la custodia del mayor «porque le provocaba inestabilidad en el nuevo núcleo familiar», asegura Juan Francisco.
Lo que cualquiera podría entender como una victoria en la particular guerra abierta que mantiene con su ex y madre de sus dos hijos desde que se separaron hace cuatro años, para el asesino de Sueca no lo fue. «Presentó un informe de Servicios Sociales, que dice cosas que no son», remarca, al tiempo que también explica que seguían teniendo la custodia compartida del pequeño de siete años y que a él no le gusta que los hermanos estén separados.
«También tengo hijos y puedo entender la rabia de los padres de Álex, pero esa inquina no»
«He sufrido maltrato psicológico desde que me separé hace cuatro años», alega el asesino, quien relata varias disputas con su ex por cuestiones que pueden parecer nimiedades, y más ante la gravedad del crimen que ha cometido, pero que según sostiene, han ido haciendo mella en su salud mental. De nuevo haciendo alusión a la responsabilidad de su exmujer.
«Se juntaron un cúmulo de cosas esa semana», añade recordando que el abogado que le llevaba el proceso civil de los menores había renunciado a pocos días de la vista y que el mismo día del juicio «falleció mi abuela».
«En la comida noté un cosquilleo en la lengua, me había pasado otras veces antes de un ataque de epilepsia»
La mañana del sábado –día de autos– estuvo con su hijo de trece años en una lavandería de Cullera, ya que tenían la lavadora rota. Mientras dejaban la ropa lavándose fueron a almorzar para hacer tiempo. En el almuerzo asegura que se tomó media botella de vino y un carajillo. Después se fueron a comprar al supermercado –carne y fiambre al corte, según recuerda– y regresaron a Sueca para comer juntos.
Asegura que cuando estaba preparando la comida empezó a notar un cosquilleo en la lengua, hormigueo que ya había tenido en anteriores ocasiones antes de un ataque de epilepsia. Juan Francisco afirma que desde la adolescencia sufre ataques de epilepsia en situaciones de estrés –aunque es muy extraño que deriven en actos violentos–. Así, recordó que ya le pasó en el proceso de escritura del libro histórico que publicó en 2010: El colegio Imperial de Niños Huérfanos De San Vicente Ferrer (siglos XVIII-XIX).
Licenciado en Biblioteconomía y Documentación, Juan Francisco M., de 48 años, trabajaba desde 2018 como funcionario en la biblioteca municipal de Algemesí. Previamente había trabajado durante quince años en el Archivo de San Miguel de los Reyes y en el archivo histórico de la Catedral de Valencia. A lo largo de su vida jamás había protagonizado incidentes violentos. «Vengo de una familia en la que no me han enseñado a ser violento», remarca el asesino de Álex.
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Libro que escribió el acusado y publicado en 2010. LPDurante la comida trata de quitarle la idea a su hijo de que esa tarde vaya ningún amigo a jugar a casa. Incluso le dice de darle diez euros para que se vayan fuera a cenar, «a tomar un kebab o una hamburguesa», explica, «porque no me encontraba bien emocionalmente».
Antecedentes psiquiátricos en la familia
Sobre lo que declaró su hijo respecto a que no le gustaba que fuera nadie a casa, Juan Francisco argumenta que lo que quería era que su hijo, con síndrome de Asperger diagnosticado desde los seis años, saliera más de casa y no pasara tanto tiempo con el ordenador y la videoconsola. «No era que no quisiera que vinieran amigos suyos, sino que prefería que saliera y le diera el aire». Además del trastorno del espectro autista de su hijo, el hermano pequeño del detenido –con el que se lleva un año–, sufre de esquizofrenia.
Ante la pregunta de si tenía algo en contra de Álex o contra su familia, el asesino confeso asegura taxativamente que no. Que lo saludó bien cuando llegó a casa esa tarde y que ambos amigos se metieron en la habitación del ordenador para jugar a videojuegos, mientras él seguía viendo el partido entre el Valencia CF y el Espanyol bebiéndose una litrona de cerveza. Del encuentro recuerda que marcó el conjunto valencianista y que luego le empataron, pero del resto de goles (todos ellos mediada ya la segunda parte) no parece que fuera ya consciente. O al menos eso apunta. Cabe recordar que los investigadores de la Guardia Civil acotan la hora del crimen entre las 18.05 y las 18.11 horas, como informó este periódico en la cronología del crimen.
Durante la entrevista el acusado muestra su arrepentimiento y pide perdón a los padres de Álex. «Si pudiera volver atrás en el tiempo, yo no soy así, pagaría lo que fuera porque esto no hubiera pasado», insiste. «También tengo hijos, y si me lo hubieran hecho a mí, estaría igual que ellos», pero al mismo tiempo regresa sobre sí mismo y las consecuencias que está pagando su familia, con daños a sus vehículos y habiendo tenido que marcharse su hijo a un colegio en otro municipio por la persecución que está sufriendo. «Puedo entender la rabia de los padres, pero esa inquina no».
Acusado de maltrato psicológico
Durante buena parte de la entrevista en el locutorio del pabellón de Enfermería Juan Francisco habla sobre su exmujer y la tortuosa relación tras su separación. Se conocieron en Venezuela, país natal de su ex, durante un viaje que hizo él con unos amigos en 2007. El acusado dejó a la novia que tenía por aquel entonces y al poco ella se vino a vivir a España con él. Pronto se quedó embarazada, pero perdió el primer bebé que esperaba, recuerda Juan Francisco. «Nos casamos enamorados», aclara.
En su opinión todo se torció a finales de 2021 cuando se vino a vivir con ellos su suegra al quedarse viuda. Unos meses después la pareja, con dos hijos en común se separaría y empezaron los problemas. Ella lo denunció por maltrato psicológico, pero la causa se archivó. «Me dijo que me iba a quitar a mis hijos y que me iba a joder la vida», afirma el ahora detenido y encarcelado por asesinar a un niño inocente ajeno por completo a estas disputas entre ellos.
Una de las cosas que más molesta a Juan Francisco, y así lo deja entrever en sus manifestaciones -tanto el día que declaró ante el juez como a este periódico-, es que a los ojos de los demás su exmujer lo dejara como un maltratador. Si algún comentario en el grupo de madres y padres del colegio le enfureció de modo extremo esa semana, solo él lo sabe. Pues al regresar a lo ocurrido esa tarde del pasado 24 enero, su respuesta sigue siendo la misma, que no sabe cómo ni por qué mató a Álex.
Tampoco recuerda haberle dicho a su hijo las frases que el menor, principal testigo del crimen, relató inicialmente ante la Guardia Civil esa misma noche y hace un par de semanas mediante cámara Gesell en su declaración judicial como prueba preconstituida, de la que informó este periódico. «Cuanto daño me ha hecho tu madre, ya tiene todo lo que quería». Según asegura, después de abrazarse y ser consciente de lo que había hecho, cogió a su hijo, lo subió al coche y se lo llevó a casa de sus abuelos antes de entregarse. De camino afirma que apenas hablaron. «Papá, tú no eres así» y «papá no hagas nada raro', son dos de las frases que según el asesino confeso de Álex le dijo su hijo instantes antes de que él se entregara y confesara un crimen sin dar explicación ninguna, y cuya clave va a estar en los informes de imputabilidad de los especialistas de la unidad psiquiátrica del Instituto de Medicina Legal de Valencia.
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