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Internacional

Carlos III reivindica el papel de la OTAN, la defensa de Ucrania y los valores democráticos ante el Congreso de EEUU

Carlos III reivindica el papel de la OTAN, la defensa de Ucrania y los valores democráticos ante el Congreso de EEUU
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El monarca británico es el primer soberano en dirigirse ante una sesión conjunta del Congreso desde que lo hiciera Isabel II en 1991. Su discurso buscó rebajar las tensiones entre Washington y Londres a propósito de la guerra en Irán. Más información: Trump llama "cobardes" a los aliados de la OTAN mientras Reino Unido le abre sus bases para "debilitar" a Irán

El rey Carlos de Reino Unido se dirige a una sesión conjunta del Congreso de EEUU. Kylie Cooper Reuters

EEUU Carlos III reivindica el papel de la OTAN, la defensa de Ucrania y los valores democráticos ante el Congreso de EEUU

El monarca británico es el primer soberano en dirigirse ante una sesión conjunta del Congreso desde que lo hiciera Isabel II en 1991. Su discurso buscó rebajar las tensiones entre Washington y Londres a propósito de la guerra en Irán.

Más información:Trump llama "cobardes" a los aliados de la OTAN mientras Reino Unido le abre sus bases para "debilitar" a Irán

Publicada 28 abril 2026 21:45h Actualizada 28 abril 2026 22:19h Las claves

Las claves Generado con IA

El rey Carlos III pronunció este martes el primer discurso de un soberano británico ante una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos desde 1991. El monarca reconoció los roces entre Washington y Londres a propósito de la guerra en Irán, pero prefirió enviar un mensaje de unidad aderezado con chistes y cargado de flema británica. Tanto, que su intervención pareció por momentos un monólogo humorístico.

"Una y otra vez los países han encontrado formas de unirse", declamó el rey, que había decidido comenzar su alocución con una denuncia del intento de magnicidio que Donald Trump sufrió el pasado sábado en el Hotel Hilton de Washington, durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca. "Este tipo de actos de violencia nunca tendrán éxito", subrayó.

Carlos III evitó improvisar. No se separó en ningún momento del guion que había adelantado parcialmente la prensa. Su discurso —cuidadosamente elaborado por los asesores del primer ministro Keir Starmer, que intentaron mantenerse fieles a su tono habitual— duró algo más de 30 minutos.

El eje central de la intervención del rey reafirmó "los valores democráticos compartidos de larga data para impulsar la seguridad y la prosperidad tanto bilateral como global", y calificó la relación entre Reino Unido y Estados Unidos como "una de las mayores alianzas de la historia de la humanidad".

Carlos III reivindicó, asimismo, el papel de la OTAN —"desde las profundidades del Atlántico hasta los casquetes polares del Ártico", una pulla verbal ante las amenazas de anexión de Trump sobre Groenlandia— y la importancia de garantizar la defensa de Ucrania "con el fin de asegurar una paz verdaderamente justa y duradera".

"Los retos que enfrentamos son tan grandes que no podemos hacerlo en solitario", remachó el monarca, interesado en repasar durante su alocución los fundamentos de la democracia, las garantías de controles y equilibrios, y la importancia de combatir el cambio climático.

El rey también recordó a los legisladores, por si alguno lo había olvidado, que Reino Unido y Estados Unidos se han apoyado en "dos guerras mundiales, la Guerra Fría, Afganistán y en momentos que han definido nuestra seguridad compartida", y añadió acto seguido que "esa misma determinación inquebrantable es necesaria para la defensa de Ucrania".

Fue un acto de enorme simbolismo. Carlos III tomó el relevo de su madre, la primera y la última soberana británica en dirigirse ante las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos, en la que "no pudo evitar pensar".

El discurso de Carlos III era el acto central de la visita oficial de cuatro días en compañía de la reina Camila que comenzó el lunes en Maryland y que continuó este martes en Washington. El viaje del monarca es también el primero que realiza el máximo representante de la realeza británica desde que Isabel II hizo lo propio en 2007.

La presencia de los reyes británicos en Estados Unidos no es casual. Como recordó el propio Carlos III, su antigua colonia celebra este año el 250 aniversario de su independencia.

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Por Starmer

El monarca británico pidió desde la tribuna del Congreso "reconciliación y renovación" en las relaciones entre Londres y Washington, y es que la "relación especial" que Trump y Starmer intentaron mantener —a pesar de sus evidentes diferencias ideológicas— en el arranque de su segundo mandato quebró después de que Estados Unidos atacara Irán en coordinación con Israel. Trump no avisó con antelación a sus aliados de la OTAN, y Reino Unido no fue la excepción.

De hecho, según reveló este mismo martes el Financial Times, el embajador británico en Washington, Christian Turner, comentó el pasado mes de febrero en una reunión privada con estudiantes británicos que la única "relación especial" que tiene Estados Unidos es "probablemente con Israel", y que no le gusta la expresión porque es "bastante nostálgica" y conlleva "mucho bagaje".

"Mi consejo a mi primer ministro es: 'no puedo simplemente taparme los oídos y decir que es especial, que todo irá bien'", admite Turner en el audio filtrado por el Financial Times.

Sea como sea, Starmer intentó tomar distancia de la guerra desde el primer momento, consciente del coste político que conlleva apoyar la campaña. Un coste que, sin embargo, acabó pagando.

Su postura motivó las críticas de Trump, que lo tachó de "cobarde". No dudó a la hora de humillarlo. "No es con Winston Churchill con quien estamos tratando", escribió con sorna el mandatario republicano en Truth Social.

Durante la ceremonia militar de recepción de Carlos III y la reina Camila, celebrada este martes en el jardín sur de la Casa Blanca, Trump volvió a mencionar a Churchill, pero no a Starmer. Acompañado de la primera dama, Melania Trump, el presidente elogió al rey, "un hombre muy elegante", y bromeó diciendo que su madre "estaba enamorada de Carlos". El rey esbozó una sonrisa forzada. Después, se reunieron a puerta cerrada en el Despacho Oval.

Carlos III también pidió estrechar la distancia que separa a las dos orillas del Atlántico. La base de la alianza es "el espíritu de generosidad y un deber de fomentar la compasión, promover la paz, profundizar el entendimiento mutuo y valorar a las personas de todas las creencias y de ninguna".

La visita de los reyes devolvió al primer plano el caso de Jeffrey Epstein. Trump, Carlos III y el propio Starmer sufren las consecuencias de la filtración de los archivos del pederasta. El primero, porque fue su íntimo amigo; el segundo, a través de su hermano menor, el expríncipe Andrés; y el tercero, por el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington.

Rina Oh, una de las víctimas del magnate neoyorquino, pidió al rey "que escuche nuestras historias", y añadió que sería "muy impactante" que el monarca utilizara su discurso ante el Congreso para "reconocernos". Cosa que no sucedió. El monarca y la reina Camila tampoco tenían previsto reunirse con las víctimas de Epstein durante su estancia en Estados Unidos.

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