Las noches tórridas con termómetros que se niegan a bajar de los 25 grados ya están aquí con nosotros, con varias olas de calor que hemos sufrido de manera encadenada. En estos momentos se puede llegar a pensar en la posibilidad de usar el aire acondicionado durante la noche, pero el miedo en el importe que llegará en la factura de la luz siempre está ahí. Pero la realidad es que hay situaciones donde este gasto no es tan desorbitado.
El consumo desorbitado. Dejar el aire encendido durante ocho horas de sueño puede costarnos alrededor de un euro. Así lo explica Carlos Llull, técnico de climatización, quien señala que, en un escenario medio con equipos modernos, el impacto económico es mucho menor del que solemos imaginar.
A través de una publicación en su cuenta de Instagram que se ha viralizado, apuntaba que "dejar el aire acondicionado durante 8 horas por la noche puede costar alrededor de un euro en electricidad".
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Y hay más voces. Más allá de esta frase que nos puede transmitir tranquilidad a nuestro bolsillo, Álex Bermúdez, experto energético, reduce aún más esta cifra afirmando que, dependiendo de los grados programados y las características térmicas de la habitación, el coste de una noche entera puede rondar apenas los 0,45 euros.
Pero ante estos gurús anunciando esto, la pregunta es obvia: ¿Cómo es posible si un aire doméstico suele tener una potencia instalada de entre 1.000 y 2.000 W? Y la respuesta está en los sistemas inverter de los equipos más modernos.
Las matemáticas. Si tiramos de lógica, es bastante sencillo calcular el consumo que tiene un aire acondicionado, puesto que 'simplemente' es multiplicar la potencia máxima del aparato por las ocho horas que se puede mantener encendido durante la noche. Y esto sería algo correcto únicamente si se vive literalmente en un horno sin ventanas y el equipo tuviera que trabajar al máximo de manera constante, algo que no ocurre en la mayoría de las ocasiones.
Los compresores inverter modernos no funcionan con un obsoleto sistema binario de encendido/apagado, sino que su motor es capaz de autorregularse al arrancar a gran potencia para alcanzar la temperatura deseada, pero una vez lograda, modula su trabajo y reduce drásticamente las revoluciones para, simplemente, mantener el ambiente. Esto quiere decir que, durante la mayor parte de la madrugada, y ayudado por el hecho de que la temperatura exterior también desciende, el equipo apenas consume una fracción mínima de su capacidad máxima.
Depende de varios factores. Por supuesto, ese euro por noche no es una tarifa plana garantizada, sino que es una medida que depende de un delicado equilibrio termodinámico en tu hogar. El primero de ellos es la temperatura de consigna, puesto que, tal y como recorre el IDAE, la temperatura ideal en verano debe situarse entre los 23 y los 26 ºC. Cada grado que se baje supondrá un incremento de entre un 6 y un 8% en el consumo energético.
El aislamiento también es fundamental, puesto que una habitación con fugas térmicas, como puede ocurrir con ventanas antiguas, perderá el frío rápidamente, obligando al compresor a salir de su modo de mantenimiento y trabajar a mayor potencia durante toda la noche.
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La tarifa energética. Este es un factor fundamental, puesto que el coste final de usar el aire de manera nocturna bailará dependiendo de si la tarifa está en el mercado regulado, donde los precios de madrugada pueden ser muy bajos, o si tienes una tarifa del mercado libre con un precio del kWh pactado.
Optimizar el consumo. Tal y como apunta la OCU, es importante no encender el aire a la temperatura mínima para "enfriar rápido", puesto que es ineficiente, y es por ello que siempre se debe programar desde el principio a la temperatura deseada. Pero además, hay que aprovechar el modo 'ECO' o 'Sleep' que incluyen ya muchos aires acondicionados para que se ajuste gradualmente la temperatura a lo largo de toda la madrugada.
Imágenes | Zulfugar Karimov
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La noticia
Carlos Llull, técnico de climatización: "Dejar el aire acondicionado toda la noche puede costar alrededor de un euro en electricidad"
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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Carlos Llull, técnico de climatización: "Dejar el aire acondicionado toda la noche puede costar alrededor de un euro en electricidad"
La temperatura, el aislamiento térmico de la vivienda y la tarifa de luz contratada son factores que influyen en este cálculo
Las noches tórridas con termómetros que se niegan a bajar de los 25 grados ya están aquí con nosotros, con varias olas de calor que hemos sufrido de manera encadenada. En estos momentos se puede llegar a pensar en la posibilidad de usar el aire acondicionado durante la noche, pero el miedo en el importe que llegará en la factura de la luz siempre está ahí. Pero la realidad es que hay situaciones donde este gasto no es tan desorbitado.
El consumo desorbitado. Dejar el aire encendido durante ocho horas de sueño puede costarnos alrededor de un euro. Así lo explica Carlos Llull, técnico de climatización, quien señala que, en un escenario medio con equipos modernos, el impacto económico es mucho menor del que solemos imaginar.
A través de una publicación en su cuenta de Instagram que se ha viralizado, apuntaba que "dejar el aire acondicionado durante 8 horas por la noche puede costar alrededor de un euro en electricidad".
Y hay más voces. Más allá de esta frase que nos puede transmitir tranquilidad a nuestro bolsillo, Álex Bermúdez, experto energético, reduce aún más esta cifra afirmando que, dependiendo de los grados programados y las características térmicas de la habitación, el coste de una noche entera puede rondar apenas los 0,45 euros.
Pero ante estos gurús anunciando esto, la pregunta es obvia: ¿Cómo es posible si un aire doméstico suele tener una potencia instalada de entre 1.000 y 2.000 W? Y la respuesta está en los sistemas inverter de los equipos más modernos.
Las matemáticas. Si tiramos de lógica, es bastante sencillo calcular el consumo que tiene un aire acondicionado, puesto que 'simplemente' es multiplicar la potencia máxima del aparato por las ocho horas que se puede mantener encendido durante la noche. Y esto sería algo correcto únicamente si se vive literalmente en un horno sin ventanas y el equipo tuviera que trabajar al máximo de manera constante, algo que no ocurre en la mayoría de las ocasiones.
Los compresores inverter modernos no funcionan con un obsoleto sistema binario de encendido/apagado, sino que su motor es capaz de autorregularse al arrancar a gran potencia para alcanzar la temperatura deseada, pero una vez lograda, modula su trabajo y reduce drásticamente las revoluciones para, simplemente, mantener el ambiente. Esto quiere decir que, durante la mayor parte de la madrugada, y ayudado por el hecho de que la temperatura exterior también desciende, el equipo apenas consume una fracción mínima de su capacidad máxima.
Depende de varios factores. Por supuesto, ese euro por noche no es una tarifa plana garantizada, sino que es una medida que depende de un delicado equilibrio termodinámico en tu hogar. El primero de ellos es la temperatura de consigna, puesto que, tal y como recorre el IDAE, la temperatura ideal en verano debe situarse entre los 23 y los 26 ºC. Cada grado que se baje supondrá un incremento de entre un 6 y un 8% en el consumo energético.
El aislamiento también es fundamental, puesto que una habitación con fugas térmicas, como puede ocurrir con ventanas antiguas, perderá el frío rápidamente, obligando al compresor a salir de su modo de mantenimiento y trabajar a mayor potencia durante toda la noche.
La tarifa energética. Este es un factor fundamental, puesto que el coste final de usar el aire de manera nocturna bailará dependiendo de si la tarifa está en el mercado regulado, donde los precios de madrugada pueden ser muy bajos, o si tienes una tarifa del mercado libre con un precio del kWh pactado.
Optimizar el consumo. Tal y como apunta la OCU, es importante no encender el aire a la temperatura mínima para "enfriar rápido", puesto que es ineficiente, y es por ello que siempre se debe programar desde el principio a la temperatura deseada. Pero además, hay que aprovechar el modo 'ECO' o 'Sleep' que incluyen ya muchos aires acondicionados para que se ajuste gradualmente la temperatura a lo largo de toda la madrugada.