Ampliar
Marilú Báez Festival de Málaga Carmen Maura: «Puedo meter más perros en mi casa, pero nunca metería a un hombre»La actriz inaugura el Festival de Málaga con 'Calle Málaga', una tierna película hispano-marroquí en la que se atreve con su primer desnudo. «A los 80 años mi deseo de hacer lo que me dé la gana se ha aumentado», asegura
Viernes, 6 de marzo 2026, 15:26
... Y lo mejor de todo es que da igual. De entrevista en entrevista en la terraza del AC Málaga Palacio, la actriz salta de un tema a otro con esa libertad que reivindica y con la naturalidad de una grande del cine español. A sus 80 años, Carmen Maura ya no tiene escalones que subir ni explicaciones que dar. Por eso prefiere hacer un buen corto con un novato que ponerse a las órdenes de un famoso. Y por eso ni lo dudó cuando por primera vez en su carrera el guion incluía un desnudo integral. Le costó más aceptar estar en todas las secuencias, confiesa. La actriz protagoniza 'Calle Málaga', la película inaugural del Festival de Málaga, un canto a la multiculturalidad hispano-marroquí y a una vejez digna que se lleva los primeros aplausos de la competición.-Esta película hace de puente entre ambos mundos.
-¿Has estado en Tánger? Está cerquísima. De Madrid digo que está cerca, pero de aquí ya es dar un saltito. La gente es súper simpática. Cero peligro, pero cero cero. Eso sí, te quieren vender de todo, pero son súper simpáticos. Es precioso, la luz que tiene… Yo vivía a un paso del rodaje.
-Inmersión total.
-Total. Esa calle era mi calle, donde compraba todas las cosas. Y además, lo que se nota mucho también es que la vida es más barata, pero mucho más. Y cocinan cosas muy ricas.
«Nunca me habían pedido desnudarme en el cine y a estas alturas me daba exactamente igual»
-Esta película nos recuerda algo que olvidamos con frecuencia: somos un país de emigrantes.
-Claro, pero no se nos olvida, ¿eh? Eso se lo saben perfectamente. De un lado a otro. Ella está muy feliz allí y me encanta cuando dice 'yo nací aquí, voy a morir aquí'. Pase lo que pase. No piensa irse a Madrid, ni por lo más remoto. Antes se atreve a irse a una residencia, pero tampoco se piensa quedar. Me encanta cuando se escapa de la residencia mintiendo. Es curioso, porque yo he estado en bastantes proyecciones, sobre todo a la salida, y la gente llora y se ríe. Las dos cosas. Pero yo he visto gente muy joven que llora en esta película. No solo es de mayores.
-Es una película que dignifica la vejez. Ella se resiste a ser apartada: es activa, emprendedora, se enamora…
-Ya no pensaba que se iba a enamorar. Y el enamoramiento está muy bien rodado. Está muy bien hecho. Y él es muy atractivo.
-Usted le ha echado valor también, se ha atrevido con su primer desnudo en el cine.
-Es que nunca me lo habían pedido. No es que yo haya dicho que no. Fíjate, con la cantidad de películas que he hecho y en épocas donde todavía la gente se desnudaba bastante. Pues nunca me lo han pedido. Fíjate. Y esta era la primera vez que me lo pedían. Y como me daba exactamente igual, pues dije vale. A estas alturas, imagínate. A lo mejor me lo hubieran pedido hace 15 años y no sé cómo me lo hubiera tomado. Pero es que ahora la ventaja que tengo es que me da exactamente igual. O sea, es genial lo de hacerse mayor. Si lo aceptas bien, está muy bien.
«Veo más posible hacer un corto con un novato que algo con un famoso»
-¿Y lo ha aceptado bien? Le oí decir que hasta los 80 no se ha considerado anciana.
-Yo he notado los 80, porque es una cifra espectacular. O sea, yo con 60 no noté mucho. Y antes, desde luego, nada. Pero los 80 me han impresionado. Pero en plan bien, mi deseo de hacer lo que me dé la gana se ha aumentado. O sea, nadie manda. Y nadie me va a obligar a nada. Es una ventaja enorme. Y no hay que dejar que la familia te achuche o te agobie. Con la familia súper bien, pero mi casa es mi casa. Yo no sé si sería capaz de enamorarme, lo que que tengo clarísimo es que nunca volvería a meter a un hombre en casa. Mi casa es sagrada. Puedo meter más perros. Tengo una y me encantaría, si trabajo menos, tener varios. Pero nunca metería un hombre en casa. Y a María Ángeles le pasa igual.
-¿Y qué pensó cuando se vio desnuda en la pantalla?
-Cuando ruedo, nunca voy a ver el combo. Nunca voy a ver imágenes, ni fotos, ni nada. Porque prefiero pensar que es ella y no que estoy haciendo de ella. Y como la película la suelo ver mucho tiempo después, la miro como si fuera otra. No me impresiona mucho verme. Ahora, claro, te ves mucho mayor. Y tampoco me juzgo. Si yo, por ejemplo, veo una frase que estoy falsa, que no pasa mucho porque es una de las cosas que más me exijo a mí misma, no se lo digo a nadie. Me callo como una muerta. Aquí estoy teniendo unas críticas salidas de lo normal, que tampoco me impresionan demasiado. Ayer me decía la directora que habían salido cosas muy buenas en París, sé que dicen que estoy divina, pero no es un tema que me interese. Porque es que se me da bien. Yo el trabajo más duro que hago es en casa, sola, con el texto. Cada palabra que dices es fundamental. Aunque sea «me voy a comprar carne». Con el texto soy súper exigente. Y esos son los momentos más desagradables. Porque a veces tengo tochos. Hasta que no me sé la letra de putísima madre, no me divierto. Y ya luego cuando me la sé, ya me doy cancha. Y empiezo a pensar cómo voy a decir esto, cómo voy a decir lo otro. A veces pruebo frases con la gente sin que se den cuenta.
«Veo más posible hacer un corto con un novato que algo con un famoso»
-Es una disfrutona.
-Con eso soy una disfrutona.
-¿Y con la vida?
-Intento pasármelo lo mejor posible. Y doy consejos, pero desde a chiquitinas hasta a mayores, de que hay que defender cada una su libertad. Que nadie te coma el coco. Cuanto más mayor eres, tienes más posibilidades de que la familia se meta con lo que tienes que hacer o no. Defenderse y hacer lo que le dé la gana a uno es importantísimo. Yo, por ejemplo, soy muy buena educando perros. Pues quiero hacer un cursillo para perfeccionarme. Soy buenísima. Nunca una perra mía ha dicho guau en un rodaje. Y las he tenido ahí al lado rodando. Y ahora estaría ahí calladita mirando. Lo que pasa es que ya, con 80, mi chip ha disminuido. Y no tengo tanta energía para ocuparme de la perra, de la actriz, de esto y de lo otro.
-De hecho, quería bajar un poco el ritmo, pero no sé si lo está consiguiendo.
-Ahora no, porque estoy con toda esta promoción. Y, además, estoy rodando la segunda parte de 'Furia'. Pero sí, mi proyecto es mucho más relax. Y, sobre todo, no voy a hacer más que cosas que me gusten muchísimo. Y no creo que nunca un personaje tan largo como el de María Ángeles.
-¿Este será su último gran personaje?
-Es que ha sido el más largo. Nunca he estado en una película en la que estaba en todas las secuencias todos los días. Siempre, por más protagonista que seas, te dicen 'mañana no trabajas o en este plano no entras'. Pero aquí estaba en todas las líneas, todas las secuencias. Es mucho. Entonces, eso no creo que lo repita. Con una vez ya tengo bastante. Lo que sí, voy a hacer lo que me dé la gana, no quiero consejos de nadie. Los famosos ya me atraen menos. El lío de que te llame Fulanítez y que todo el mundo te pregunte por Fulanítez porque es muy conocido, francés, americano o lo que sea, eso no me atrae mucho, la verdad. Veo más posible hacer un corto con un novato. No quiero que nadie me aconseje nada más. Entiendo mucho de guiones. Yo veo un guion y sé si está bien escrito o no. Entonces, si veo una película de un novato que me gusta y que el tío o la tía me caiga bien, pues no voy a consultar con nadie y haré lo que me dé la gana.
«Hasta que no me sé el texto de putísima madre, no me divierto. Y ya luego me doy cancha»
-Y en ese gesto de decir que sí a este guion, ¿hay algo de reivindicación? De llamar la atención sobre la manera que tiene el cine de mirar los cuerpos y la edad.
-Eso no lo pensé. En mi labor social con esta película sobre todo pensé en ser libre, pero no en reivindicar que los cuerpos mayores se enseñen. Nunca pienso en los mensajes que voy a dar con las películas. Esa no es mi sección. Yo me cojo mi personaje y lo defiendo mucho. Para mí cada personaje que hago es sagrado. Y cada vez me resulta más fácil que entren en mí. Generalmente antes era yo más ir hacia el personaje y ahora noto como que se me meten dentro.
-¿Y luego cómo salen?
-Cuando te vas a casa. Es curioso, ellas reaccionan sin yo esperarlo. Ellas hacen lo que tienen que hacer. No te creas que yo controlo tanto.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión