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Internacional

Carolina Marín cierra el círculo donde empezó todo

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La campeona olímpica se despidió del bádminton en Huelva, entre niños y recuerdos, tras una decisión marcada por las lesiones: «He exprimido mi cuerpo al máximo»

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Carolina Marín Iberdrola Bádminton Carolina Marín cierra el círculo donde empezó todo

La campeona olímpica se despidió del bádminton en Huelva, entre niños y recuerdos, tras una decisión marcada por las lesiones: «He exprimido mi cuerpo al máximo»

Javier Varela

Martes, 7 de abril 2026, 12:21

se despidió el pasado 26 de marzo del bádminton en sus redes sociales y con un comunicado emotivo, pero quería decir adiós ... en la pista. El lugar donde comenzó a jugar y donde tantas alegrías ha dado al deporte español. Por eso la deportista española quiso decir adiós en el mismo lugar donde todo empezó. El lugar elegido fue su Huelva natal y el pabellón donde empezó a dar sus primeros pasos en el bádminton con apenas ocho años. el Polideportivo Diego Lobato. Rodeada de niños quiso dar sus últimos golpes, aunque sin raqueta y volante.

«Sabemos que tenemos fecha de caducidad, ha sido una decisión muy meditada y he arriesgado y he puesto en peligro mi rodilla»

Carolina Marín

Exjugadora de bádminton

«Ha sido la decisión más importante de mi vida. Sabemos que tenemos fecha de caducidad, ha sido una decisión muy meditada. He arriesgado y he puesto en peligro mi rodilla cuando en abril del año pasado volví a coger la raqueta», confesó. La onubense, confesó que desde que volvió a meterse en una pista se ha «ido controlando mucho». «He ido viendo cómo mi rodilla ha ido respondiendo. No ha sido una locura total. Lo he intentado hasta el final», señaló con un profundo dolor en las palabras.

«Cuando tomé la decisión de operarme por un problema en el menisco interno ya vi que tenía que poner en la balanza y priorizar la salud que es lo que me va a quedar para el resto de mi vida», confesó al explicar que además de deportista es persona y que le quedan muchos años por delante y que no quería hipotecarlos por intentar lo que parecía un milagro.

Muchas lágrimas

El balance de Carolina Marín, pese a la forma en la que ha tenido que decir adiós, es sereno. «Me voy satisfecha. Después de París tenía la espinita de no volver a intentarlo. Lo he hecho, he exprimido mi cuerpo más allá de lo que podía imaginar. Me voy tranquila», afirmó. Detrás de esa calma hay, sin embargo, una despedida dolorosa: «Lloré mucho a lo largo de mi carrera deportiva. Cuando tomé la decisión lloré de pena. Son 24 años en los que he dado mi vida y me he dedicado al bádminton».

Las tres graves lesiones de rodilla que han marcado su carrera dejan también una huella física. «Tengo limitaciones. Cuanto menos impacto tenga, mejor. No significa que no pueda correr a coger un autobús, pero mejor quitarme el máximo impacto posible. Mientras pueda caminar eso es vida y salud», explicó con naturalidad. Y, aun así, insiste en la idea de cierre pleno: «El haber superado tres lesiones, he exprimido mi cuerpo al máximo. No puedo pedir más. Estoy muy tranquila, no quita que la decisión me dé mucha pena».

«Todo lo que me ha dado el bádminton se lo tengo que devolver. La mejor decisión de mi vida fue coger una raqueta hace 24 años en este pabellón»

Carolina Marín

Exjugadora de bádminton

Lejos de la pista, su horizonte sigue vinculado al deporte que la encumbró. «Todo lo que me ha dado el bádminton se lo tengo que devolver. Quiero devolver al deporte lo que me ha dado estos años. La mejor decisión de mi vida fue coger una raqueta hace 24 años en este pabellón». Antes, eso sí, se concede una pausa: «Me gustaría empezar con proyectos y devolverle al deporte todo lo que me ha dado. No creo en la suerte, la suerte se trabaja. Si no me hubiese lesionado, habría conseguido más cosas o no. Pero la lesión de París me dio la medalla del cariño de la gente».

Ocho veces campeona de Europa, su mayor legado trasciende el palmarés. «De lo que más orgullosa me siento es haber puesto en boca de todos los españoles lo que es el bádminton. Ha crecido muchísimo», subrayó, al tiempo que reclamó un impulso estructural para consolidar ese crecimiento. Carolina quiso dejar claro que todo lo conseguido ha sido sin atajos: «No hay secreto ni clave, trabajo, trabajo y trabajo. Yo no tenía talento nato como tal, el 80% ha sido trabajo y gracias a mi competitividad y autoexigencia bien llevada es donde un deportista se puede exigir y llegar lejos».

Ahora, cuando el ruido de la competición se apaga, emerge la nostalgia. «Lo que más echo de menos es la competición, la adrenalina, estar en una final, los nervios... Las medallas son muy bonitas, pero las horas que se pasan en un pabellón preparando los torneos también las voy a echar de menos», finalizó.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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