La diseñadora asturiana que construyó su firma lejos de España habla de intuición, color y de una manera de entender la moda que la ha llevado a vender en Harrods, Neiman Marcus o Moda Operandi
Regala esta noticia Añádenos en Google Celia Bernardo sale a saludar al público en su estreno en la MBFWMadrid. (MBFWMadrid)Madrid
15/09/2026 a las 19:02h.Hay marcas que necesitan una campaña para hacerse notar. Celia B necesitó un avión. Muchos, en realidad. Antes de convertirse en una firma habitual en ... producciones de Netflix, antes de vestir a celebridades y antes de llegar a Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, Celia Bernardo pasó años haciendo kilómetros, cargando muestras y llamando a puertas en mercados donde casi nadie sabía quién era aquella diseñadora española empeñada en hacer ropa imposible de ignorar.
De ahí nació también una forma de crear basada más en la intuición que en una fórmula. «Quería recuperar esa emoción que para mí siempre ha tenido vestirse. Viajar, descubrir una técnica artesanal, enamorarme de un tejido o de una combinación de colores y construir algo a partir de ahí. Celia B –detalla– nació mucho de ese instinto y creo que, aunque la empresa haya crecido muchísimo desde entonces, esa manera de crear sigue siendo la misma».
Ese universo terminó llegando a las pantallas. El nombre de Celia B quedó ligado a series como 'Sex Education', 'Never Have I Ever' o 'Emily in Paris', una exposición que para una firma independiente difícilmente podría haberse conseguido de una manera tan inmediata y con un alcance semejante.
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Antes de que esa visibilidad llegara a través de Netflix, la firma ya había conseguido hacerse un hueco en algunos de los escaparates más importantes del mundo. Sus prendas llegaron a Harrods, Neiman Marcus y Moda Operandi, además de a una extensa red de boutiques en Estados Unidos, Reino Unido, Australia y otros mercados internacionales. Durante años, Celia B fue más conocida fuera que dentro de España, una paradoja que explica en buena medida la dimensión de su regreso a Madrid.
Prendas «demasiado coloridas»
La diseñadora vuelve a su país con una colección inspirada en los indianos asturianos, aquellos emigrantes que cruzaron el Atlántico y regresaron con otra mirada sobre el mundo. La arquitectura que dejaron en Asturias, con sus casas coloristas y exuberantes, sirvió a la diseñadora para imaginar un territorio en el que lo tropical y lo local conviven sin contradicción.
La colección llevó esa idea al lenguaje de Celia B a través de una mezcla deliberadamente abundante de tejidos y técnicas: crochet, bordados, texturas, estampados y volúmenes construyeron una interpretación libre de aquel viaje entre Asturias y América. «No quería hacer una colección histórica ni literal, sino imaginar ese viaje desde el lenguaje de Celia B».
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El desfile fue, en ese sentido, menos un punto de partida que la consecuencia natural de todo lo que había ocurrido antes. Llegar hasta allí no respondió a un gran plan empresarial. La trayectoria se construyó a medida que aparecían oportunidades y mientras la diseñadora aprendía a convertir una intuición inicial en una empresa capaz de vender en distintos mercados. Una de las claves de ese crecimiento fue no rebajar aquello que hacía reconocible a la firma. Celia B siguió apostando por prendas que, sobre el papel, podían parecer demasiado grandes, demasiado coloridas o demasiado arriesgadas, «y muchas veces esas son precisamente las piezas que mejor funcionan».
Ese recorrido también la llevó a vestir a mujeres conocidas internacionalmente, entre ellas Olivia Palermo, Zooey Deschanel, Eva Mendes, Pixie Lott, Kelly Rutherford y Lena Dunham. En España, Eugenia Silva, Paula Echevarría o Eugenia Martínez de Irujo también han elegido sus diseños. Pero más que construir una lista de famosas, la asturiana ha terminado encontrando clientas muy distintas entre sí. «Lo que más me gusta es que no existe una única «mujer Celia B». Puede llevarnos alguien de 25 años y alguien de 60, una actriz, una creadora de contenido o una mujer que simplemente descubre un vestido y se enamora de él. Esa mezcla es exactamente lo que quiero para la marca».
A la hora de imaginar futuras clientas, hay tres nombres que le gustaría vestir: Leandra Medine (creadora del blog Man Repeller), Zendaya y la Reina Letizia. Más allá de la fama, las tres responden a una misma manera de entender la ropa, como una herramienta para construir una imagen propia. «Me atraen especialmente las mujeres que tienen una relación muy personal con la moda, esas –incide– que pueden ponerse algo inesperado y hacer que parezca absolutamente suyo».
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