Pedro Sánchez, Santos Cerdán y Patxi López, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso, hace ahora un año, el 11 de junio de 2025. Europa Press
Política Cerdán alardeaba en reuniones con ministros de tener datos sobre casos de corrupción que estaban bajo secreto de sumario"Sabíamos que tenía forma de saber cosas, pero no cómo lo sabía", aseguran en el entorno de Pedro Sánchez sobre el ex secretario de Organización del PSOE.
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Fernando Garea Publicada 7 junio 2026 02:41h Las clavesLas claves Generado con IA
Colaboradores directos de Pedro Sánchez explican que hay dos acontecimientos en los últimos años que cambiaron radicalmente la conducta del presidente del Gobierno y su forma de actuar.
Las dos han provocado un progresivo repliegue de Sánchez en un círculo cada vez más reducido y, a la vez, le han llevado a trasladar una exigencia a todos los suyos para que sean proactivos frente a lo que presenta como una "operación de derribo judicial, política y mediática".
El primer momento que citan es el de finales de abril de 2024, cuando se retiró cinco días dejando en el aire su continuidad como presidente del Gobierno, por la imputación de Begoña Gómez, su esposa.
De ahí salió el mensaje claro de que había que salir a la ofensiva contra "la ultraderecha, los bulos, la acción política de la Justicia y la máquina del fango y los pseudomedios".
A los ministros les llegó la idea de que debían ser más proactivos y armarse frente a esa supuesta "operación derribo". En correspondencia, hubo broncas a quien se consideraba que no lo hacía lo suficiente.
El otro momento con un antes y un después es el del informe de la UCO en 2025 que acabó con Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE.
De ahí salió un encapsulamiento y una desconfianza del presidente con casi todos, que le ha llevado a eliminar poco a poco las reuniones para estudiar estrategias o afrontar políticamente el día a día.
Sánchez cede a las presiones de sus alcaldes y socios y descarta unir generales y municipales en un 'superdomingo' electoralSánchez prefiere compartimentar esas citas, aunque haya reuniones sobre acontecimientos concretos, por ejemplo, para preparar la visita del Papa o la forma de enfrentarse a la guerra de Irán.
Pero progresivamente dejó de haber reuniones de estrategia globales, como la de los lunes con presencia del partido, en las que se hablaba del día a día. Se conocen como "maitines" desde la etapa de José María Aznar en la Moncloa.
Un ministro explica que, de pronto, dejó de ser convocado e inicialmente creyó haber sido excluido, hasta que supo que ya no se celebraban.
Moncloa sostiene que esos encuentros servían sólo para analizar la agenda y terminaron teniendo una eficacia limitada, sobre todo cuando se inició el calendario electoral en diciembre.
Sánchez prefiere reunirse con el partido para preparar las campañas, tener encuentros sectoriales para asuntos concretos y, sobre todo, con su Gabinete más directo en la Moncloa.
Los asuntos referidos a los procesos judiciales los trata sobre todo directamente con el responsable de Justicia, Félix Bolaños.
Las notas de Leire Díez "reunión con P. S." y "reunión con ZP" refuerzan la teoría de que tenía acceso a Sánchez y ZapateroY también habla el presidente directamente desde hace un año con los abogados de su mujer y de su hermano.
Tampoco se celebran ya las reuniones de una especie de gabinete de crisis sobre los procesos judiciales que se iniciaron hasta la defenestración de Cerdán, hace un año. Se empezaron a hacer justo al acabar maitines y con presencia mucho más limitada.
Sólo dos días antes de conocerse el demoledor informe de la UCO, Cerdán estuvo en una de esas reuniones a las que se convocaba a la entonces vicepresidenta María Jesús Montero, la portavoz Pilar Alegría, los ministros Félix Bolaños, Óscar López y Óscar Puente y el jefe de Gabinete del presidente, Diego Rubio.
Varios asistentes explican que ese día el entonces secretario de Organización del PSOE les sorprendió con su vehemencia por un aparente enfado notable con las informaciones que ya se publicaban sobre su supuesta vinculación con la corrupción.
Ese mismo enfado lo mostró en otros encuentros en la Moncloa, a propósito de informaciones como la que hablaba del coche de su mujer, pese a que no tiene carné de conducir.
Varios de los asistentes aseguran que en ese ámbito no hizo mención expresa nunca a la trama de Leire Díez.
Información sensible
Pero matizan que, en esos momentos, Cerdán sí daba impresión de tener información sobre los procesos judiciales que les afectaban y lo que les rodea. Alardeaba de ello.
"Sabíamos que tenía forma de saber cosas, pero no cómo lo sabía", explican. Y se inclinan por la explicación más favorable para el presidente de pensar que eso mismo le ocurría a Sánchez con Cerdán en esos tiempos.
Incluso, cuentan que Cerdán llegó a alardear de tener información que podría salir sobre supuestas cuentas fuera de España de Alberto Núñez Feijóo. Nunca más se supo sobre esa supuesta información.
Sánchez llegó a tejer una estrecha relación con el responsable de Organización del PSOE, por eso se le vio afectado cuando fue imputado y encarcelado hace casi un año. Hablaba de traición y de cosas peores.
Porque el presidente, que según sus colaboradores siempre pone distancia personal con sus equipos, cruzó con él una línea que suele mantener, al organizar una cena a cuatro en Moncloa con Cerdán, Paquita y Begoña Gómez. Fue semanas antes del informe de la UCO.
Hay otra excepción aún mayor: Sánchez mantiene ahora una relación personal estrecha con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Han logrado buena sintonía personal y se dice que es habitual que acuda a cenar algunos sábados con su marido a la Moncloa, algo reservado para pocos.
Leire Díez anotó en su agenda que el plan de Óscar López era que "Telefónica comprara Prisa y Contreras fuera presidente"De años anteriores se cuenta que Sánchez escuchaba especialmente a los ministros José Luis Escrivá y Manuel Castells, porque salían del carril del partido en el que el líder socialista se ha movido siempre.
Al tiempo, Cerdán era, en tanto que secretario de Organización del PSOE, el encargado de ejecutar las órdenes directas que recibía de Sánchez. Las que tenían que ver con imponer candidatos en comunidades, abroncar a barones o dirigentes que podían salir del discurso oficial y, sobre todo, las conversaciones con PNV, Bildu y Junts para mantener la legislatura.
Su gran poder le venía por cesión expresa y reconocida del presidente del Gobierno y secretario general del PSOE.
De los cinco días del insólito retiro de Sánchez a finales de abril de 2024 salió el convencimiento de que había que pasar a la ofensiva frente al acoso en todos los frentes de la derecha judicial, política y mediática, según explica ahora uno de los miembros del limitado núcleo que rodea al presidente del Gobierno.
Paso al frente
De ahí salió una hoja de ruta que fue ejecutándose progresivamente y que tenía que ver con los medios de comunicación y con la Justicia.
Por ejemplo, recibieron instrucciones ministros como Félix Bolaños para poner en marcha medidas de reforma de la Justicia. Y miembros de su equipo como el entonces jefe de Gabinete de Moncloa, Óscar López, y el secretario de Estado de Comunicación, Francesc Vallés, para actuar contra lo que llamaban pseudomedios, a los que Sánchez culpa de gran parte de sus males políticos.
Y ahora, siempre según la versión del juez Santiago Pedraz, se sabe que esa estrategia se complementó con la creación de una cloaca pagada por el PSOE para entorpecer los procesos judiciales que tanto irritaban al presidente.
El viernes 26 de abril de 2024 se celebró en Ferraz lo que el juez y la UCO consideran la reunión fundacional de la cloaca del PSOE. Asistieron Cerdán, Leire Díez, Javier Pérez Dolset, Ion Antolín (responsable de Comunicación del PSOE) y el entonces subdirector del Gabinete del presidente del Gobierno, Antonio Hernando.
Dos días antes, Sánchez hizo pública su carta a la ciudadanía y se recluyó en la Moncloa a meditar sobre su futuro. Es decir, la reunión fundacional de la trama para obstaculizar procedimientos judiciales contra el PSOE y el presidente se celebró mientras Sánchez mantenía su retiro.
En esos días, el presidente se aisló del exterior. No hablaba con ministros y dirigentes del PSOE, pero sí con su jefe de Gabinete, Óscar López, jefe directo de Hernando que estuvo en la reunión. Si fuera cierto que hubo alguna orden o coordinación, sólo pudo ser por esa vía, según especula un miembro del Gobierno.
Santos Cerdán ataca a la UCO: 'El objetivo es destrozar a ciudadanos que sectores del Estado perciben como molestos'Sánchez salió el lunes con una comparecencia institucional y leyó un comunicado para decir que seguía y por la noche acudió a una entrevista en Televisión Española. Lo curioso es que esas tres intervenciones públicas de Sánchez son coincidentes con los objetivos que, según el auto, tenía la trama.
Es decir, la carta, la comparecencia y la entrevista sugerían cambios sobre la Justicia y sobre los medios. Y también la determinación de hacer frente a "la campaña de derribo" que usaba los procesos judiciales. Todo estaba entre líneas.
De hecho, el auto recoge una conversación de Leire Díez y Juanma Serrano (antiguo jefe de Gabinete) felicitándose en tiempo real de que el presidente utilizara la información que aportó la trama sobre los seguimientos a los que fueron sometidos él y su familia antes de ser presidente.
Lo que dijo el presidente se correspondía con lo que entregó Leire a Cerdán en la reunión constitutiva. Y, curiosamente, Sánchez lo repitió este viernes en Montenegro para negar que supiera algo de la existencia de la trama al compararlo con lo que hizo el PP con Mariano Rajoy en la Moncloa. "A mí la policía mal llamada patriótica me espió siendo líder de la oposición", dijo.
De esos días salieron reformas legales para limitar la acción popular, para cambiar la regulación del derecho al honor y la rectificación, para cambiar la asignación de publicidad institucional y para hacer frente a lo que llamaban "pseudomedios”.
Y, según la UCO y el auto del juez, también salió la cloaca financiada por el PSOE para obstaculizar procesos judiciales.