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China acaba de cruzar una línea roja en Taiwán. Ya no son drones, son sus cazas disparando "pegados" a los F-16 taiwaneses

China acaba de cruzar una línea roja en Taiwán. Ya no son drones, son sus cazas disparando "pegados" a los F-16 taiwaneses
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China ha ido tensando durante años el cerco sobre Taiwán con una presión constante y calculada: incursiones aéreas cada vez más frecuentes, ejercicios navales de gran escala, cruces simbólicos de la línea media del estrecho y despliegues militares diseñados para recordar, sin disparar un solo tiro, que la isla vive bajo vigilancia permanente. Esa estrategia de desgaste, hecha de demostraciones de fuerza y ambigüedad controlada, ha marcado la relación entre Pekín y Taipéi mucho antes de que el pulso actual alcanzara niveles inquietantes. Una (otra) línea roja. Si hace unas semanas contamos que China había dado un paso cualitativo en su presión militar sobre Taiwán al cruzar el espacio aéreo de la isla con un dron militar, ahora ha redoblado esfuerzos, pasando de maniobras intimidatorias a encuentros aéreos directos con cazas tripulados que vuelan a metros de distancia y disparan bengalas cerca de aviones taiwaneses, una escalada que multiplica el riesgo de accidente y convierte la intimidación en algo mucho más cercano a un choque deliberado.  Durante los ejercicios “Justice Mission”, aviones J-16 del Ejército Popular de Liberación no solo se aproximaron peligrosamente a F-16 taiwaneses cuando estos acudían a interceptarlos cerca de la línea media del estrecho, sino que llegaron a lanzar bengalas a corta distancia, una maniobra considerada insegura incluso en estándares militares exigentes y que marca un antes y un después frente a provocaciones previas más indirectas. En Xataka Alemania ha tenido una idea loca para solucionar uno de los problemas de las renovables: cubrir un lago con paneles solares De la presión simbólica al riesgo físico. En apenas 24 horas, decenas de aeronaves chinas cruzaron la línea media del estrecho y penetraron en el espacio aéreo controlado por Taiwán, mostrando un patrón de comportamiento que ya no parece buscar solo saturar radares o enviar mensajes políticos, sino poner a pilotos enemigos en situaciones límite.  A diferencia de los bloqueos de radar o de la presencia de drones militares, estos encuentros a centímetros de distancia introducen un factor humano y físico mucho más peligroso, donde un error, una turbulencia o una reacción instintiva pueden desencadenar una crisis inmediata entre China y Taiwán. Uno de los caza J-16 chino fotografiado durante los ejercicios militares del Ejército Popular de Liberación de China mientras es monitoreado por un avión F-16V taiwanés Maniobras intimidatorias. Las acciones no se limitaron al acoso directo: cazas chinos emplearon tácticas de ocultación volando pegados a bombarderos H-6K para eludir radares, revelándose, según los medios locales de Taiwán, “de forma ostentosa” al mostrar misiles a corta distancia, en maniobras comparadas por observadores con trucos históricos de infiltración militar.  Recordaban en el Financial Times que este comportamiento, descrito por algunas fuentes como más propio de un “matón” que, de un piloto profesional, refuerza la sensación de que Pekín está probando nuevos umbrales de riesgo para medir la respuesta taiwanesa y aliada. Un patrón regional. Lo ocurrido alrededor de Taiwán no es un hecho aislado, sino parte de una secuencia de incidentes en los que la fuerza aérea china ha elevado el tono frente a vecinos como Japón y Filipinas, incluyendo bloqueos de radar y disparos de bengalas contra aeronaves de patrulla.  De hecho, los analistas advierten de que el siguiente escalón lógico en esta escalada podría ser operar de forma habitual dentro de las 12 millas náuticas del espacio aéreo territorial taiwanés, un escenario que, entonces sí, dispararía exponencialmente el riesgo de colisión o enfrentamiento armado. En Trendencias Ángela Fernández, psicóloga: “Las personas con ansiedad suelen tener tres rasgos de personalidad comunes” Presión política y riesgo de descontrol. Si se quiere también, este aumento de audacia coincide con esos cambios publicitados en la cadena de mando china y con la presión política de Xi Jinping para que las fuerzas armadas demuestren su preparación para un eventual conflicto, lo que podría estar empujando a pilotos y mandos a asumir riesgos que antes se evitaban.  Bajo ese prisma, Pekín no solo habría cruzado otra línea roja frente a Taiwán, sino que habría entrado en una fase en la que la intimidación aérea deja de ser un juego calculado y pasa a convertirse en una apuesta mucho más peligrosa, una con consecuencias potencialmente explosivas para la estabilidad regional y la aparición de “terceros” en el tablero. Imagen | 日本防衛省・統合幕僚監部, Ministry of National Defense En Xataka | China ya tiene drones capaces de disparar con precisión quirúrgica a 100 metros. No es una buena noticia para Taiwán En Xataka | El mayor riesgo geopolítico del planeta no es Groenlandia. Es una isla más pequeña con un vecino inquietante: Taiwán - La noticia China acaba de cruzar una línea roja en Taiwán. Ya no son drones, son sus cazas disparando "pegados" a los F-16 taiwaneses fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
China acaba de cruzar una línea roja en Taiwán. Ya no son drones, son sus cazas disparando "pegados" a los F-16 taiwaneses

La táctica coincide con los cambios en la cadena de mando china y con la presión política de Xi Jinpin para que las fuerzas armadas demuestren estar preparadas 

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China ha ido tensando durante años el cerco sobre Taiwán con una presión constante y calculada: incursiones aéreas cada vez más frecuentes, ejercicios navales de gran escala, cruces simbólicos de la línea media del estrecho y despliegues militares diseñados para recordar, sin disparar un solo tiro, que la isla vive bajo vigilancia permanente. Esa estrategia de desgaste, hecha de demostraciones de fuerza y ambigüedad controlada, ha marcado la relación entre Pekín y Taipéi mucho antes de que el pulso actual alcanzara niveles inquietantes.

Una (otra) línea roja. Si hace unas semanas contamos que China había dado un paso cualitativo en su presión militar sobre Taiwán al cruzar el espacio aéreo de la isla con un dron militar, ahora ha redoblado esfuerzos, pasando de maniobras intimidatorias a encuentros aéreos directos con cazas tripulados que vuelan a metros de distancia y disparan bengalas cerca de aviones taiwaneses, una escalada que multiplica el riesgo de accidente y convierte la intimidación en algo mucho más cercano a un choque deliberado. 

Durante los ejercicios “Justice Mission”, aviones J-16 del Ejército Popular de Liberación no solo se aproximaron peligrosamente a F-16 taiwaneses cuando estos acudían a interceptarlos cerca de la línea media del estrecho, sino que llegaron a lanzar bengalas a corta distancia, una maniobra considerada insegura incluso en estándares militares exigentes y que marca un antes y un después frente a provocaciones previas más indirectas.

En XatakaAlemania ha tenido una idea loca para solucionar uno de los problemas de las renovables: cubrir un lago con paneles solares

De la presión simbólica al riesgo físico. En apenas 24 horas, decenas de aeronaves chinas cruzaron la línea media del estrecho y penetraron en el espacio aéreo controlado por Taiwán, mostrando un patrón de comportamiento que ya no parece buscar solo saturar radares o enviar mensajes políticos, sino poner a pilotos enemigos en situaciones límite

A diferencia de los bloqueos de radar o de la presencia de drones militares, estos encuentros a centímetros de distancia introducen un factor humano y físico mucho más peligroso, donde un error, una turbulencia o una reacción instintiva pueden desencadenar una crisis inmediata entre China y Taiwán.

Uno de los caza J-16 chino fotografiado durante los ejercicios militares del Ejército Popular de Liberación de China mientras es monitoreado por un avión F-16V taiwanés

Maniobras intimidatorias. Las acciones no se limitaron al acoso directo: cazas chinos emplearon tácticas de ocultación volando pegados a bombarderos H-6K para eludir radares, revelándose, según los medios locales de Taiwán, “de forma ostentosa” al mostrar misiles a corta distancia, en maniobras comparadas por observadores con trucos históricos de infiltración militar. 

Recordaban en el Financial Times que este comportamiento, descrito por algunas fuentes como más propio de un “matón” que, de un piloto profesional, refuerza la sensación de que Pekín está probando nuevos umbrales de riesgo para medir la respuesta taiwanesa y aliada.

Un patrón regional. Lo ocurrido alrededor de Taiwán no es un hecho aislado, sino parte de una secuencia de incidentes en los que la fuerza aérea china ha elevado el tono frente a vecinos como Japón y Filipinas, incluyendo bloqueos de radar y disparos de bengalas contra aeronaves de patrulla. 

De hecho, los analistas advierten de que el siguiente escalón lógico en esta escalada podría ser operar de forma habitual dentro de las 12 millas náuticas del espacio aéreo territorial taiwanés, un escenario que, entonces sí, dispararía exponencialmente el riesgo de colisión o enfrentamiento armado.

En TrendenciasÁngela Fernández, psicóloga: “Las personas con ansiedad suelen tener tres rasgos de personalidad comunes”

Presión política y riesgo de descontrol. Si se quiere también, este aumento de audacia coincide con esos cambios publicitados en la cadena de mando china y con la presión política de Xi Jinping para que las fuerzas armadas demuestren su preparación para un eventual conflicto, lo que podría estar empujando a pilotos y mandos a asumir riesgos que antes se evitaban

Bajo ese prisma, Pekín no solo habría cruzado otra línea roja frente a Taiwán, sino que habría entrado en una fase en la que la intimidación aérea deja de ser un juego calculado y pasa a convertirse en una apuesta mucho más peligrosa, una con consecuencias potencialmente explosivas para la estabilidad regional y la aparición de “terceros” en el tablero.

Imagen | 日本防衛省・統合幕僚監部, Ministry of National Defense

En Xataka | China ya tiene drones capaces de disparar con precisión quirúrgica a 100 metros. No es una buena noticia para Taiwán

En Xataka | El mayor riesgo geopolítico del planeta no es Groenlandia. Es una isla más pequeña con un vecino inquietante: Taiwán

Fuente original: Leer en Xataka
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