Jueves, 26 de marzo de 2026 Jue 26/03/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Tecnología

China acaba de enseñarle al mundo lo que viene después del dron de combate: 96 drones con un lanzamiento de ciencia ficción

China acaba de enseñarle al mundo lo que viene después del dron de combate: 96 drones con un lanzamiento de ciencia ficción
Artículo Completo 825 palabras
En los últimos años, el coste de muchos drones se ha reducido hasta el punto de que muchos modelos militares son infinitamente más baratos que el misil que intenta derribarlos. Al mismo tiempo, los avances en inteligencia artificial han permitido que máquinas relativamente simples ejecuten tareas que antes requerían equipos humanos completos. En China han dado un paso inédito hacia la guerra del futuro. El siguiente paso. Sí, Pekín acaba de enseñar en un vídeo algo que va mucho más allá del dron individual: un enjambre coordinado de hasta 96 unidades que funciona como un solo sistema inteligente a una velocidad endiablada.  Aquí no se trata de lanzar aparatos, sino de orquestar una fuerza aérea distribuida donde cada dron tiene un papel y todos actúan como un organismo único, marcando un salto claro hacia una guerra dominada por software, algoritmos y autonomía. La demostración, además, deja una idea clara: el futuro no será un dron más avanzado, sino muchos drones trabajando juntos como si fueran uno. En Xataka Durante años hemos asociado los drones a las hélices: en China exploran una alternativa inspirada en la naturaleza La “kill chain” convertida en un solo sistema. Como se puede observar, el sistema Atlas integra en una única secuencia todo el proceso de combate, desde la detección hasta el ataque, eliminando por el camino los pasos intermedios tradicionales.  En la prueba, el enjambre identificó un objetivo entre varios similares, tomó decisiones de forma autónoma y ejecutó un ataque preciso en pleno vuelo, mostrando una cadena de destrucción continua y automatizada. Qué duda cabe, este enfoque transforma la guerra por completo, porque ya no se trata de plataformas aisladas, sino de sistemas completos capaces de percibir, decidir y actuar sin interrupciones. Ciencia ficción. El corazón del sistema es su capacidad de despliegue: hablamos de un vehículo que puede lanzar drones a un ritmo de uno cada tres segundos, generando rápidamente una masa crítica en el aire. Este detalle técnico es clave, porque permite construir en cuestión de minutos una formación densa y coordinada, una capaz de saturar defensas o ejecutar ataques complejos.  No es, por tanto, solo velocidad, es la capacidad de convertir un lanzamiento en una avalancha controlada de unidades perfectamente sincronizadas. Un enjambre que piensa y se reorganiza. Como decíamos, cada dron está equipado con algoritmos que le permiten comunicarse, compartir información y adaptarse en tiempo real, evitando colisiones y ajustando su posición dentro del grupo.  Además, pueden reasignarse durante la misión, cambiando funciones según evolucione el combate, lo que introduce una flexibilidad inédita en conflictos. Dicho de otra forma, esta suerte de “cerebro colectivo” convierte al enjambre en algo más cercano a una inteligencia distribuida que a un conjunto de máquinas independientes. Control algorítmico. Contaban en el PLA algo que ya habíamos visto antes, que uno de los cambios más profundos tiene que ver con que un solo operador puede controlar todo el sistema, delegando en la inteligencia artificial tareas complejas como reconocimiento de objetivos, asignación de misiones o planificación de rutas.  Esto reduce la carga humana y acelera los tiempos de decisión hasta niveles difíciles de igualar por sistemas tradicionales. La guerra pasa así de depender de operadores a depender de algoritmos entrenados previamente. En Xataka Israel ha dado con la ruta secreta de la guerra en Ucrania: acaba de bombardear el “Uber de los drones shahed” entre Rusia e Irán Atacar y defender de otra forma. Plus: el sistema permite combinar distintos tipos de drones en una misma misión, desde reconocimiento hasta guerra electrónica y ataque, creando oleadas escalonadas capaces de desbordar defensas o penetrar en profundidad.  Es decir, que para cualquier bando, el avance difumina la línea entre frente y retaguardia y obliga a replantear completamente las defensas antiaéreas, las cuales ya no se enfrentan a un misil o a un dron únicamente, sino a decenas de ellos actuando de forma coordinada.  Un nuevo e inquietante escenario donde la verdadera arma ya no es el dron en sí, sino el sistema que los conecta. Imagen | CCTV En Xataka | Ucrania está cerca de lograr un hito que nadie ha conseguido: levantar la mayor industria de drones sin la ayuda de China En Xataka | 200 drones en manos de un solo soldado: China está avanzando muy rápido en un tipo de guerra que parecía ciencia ficción - La noticia China acaba de enseñarle al mundo lo que viene después del dron de combate: 96 drones con un lanzamiento de ciencia ficción fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
China acaba de enseñarle al mundo lo que viene después del dron de combate: 96 drones con un lanzamiento de ciencia ficción

Un “cerebro colectivo” convierte al enjambre en algo más cercano a una inteligencia distribuida que a un conjunto de máquinas independientes

Sin comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-03-26T17:00:13Z

Miguel Jorge

Editor

Miguel Jorge

Editor Linkedintwitter1456 publicaciones de Miguel Jorge

En los últimos años, el coste de muchos drones se ha reducido hasta el punto de que muchos modelos militares son infinitamente más baratos que el misil que intenta derribarlos. Al mismo tiempo, los avances en inteligencia artificial han permitido que máquinas relativamente simples ejecuten tareas que antes requerían equipos humanos completos.

En China han dado un paso inédito hacia la guerra del futuro.

El siguiente paso. Sí, Pekín acaba de enseñar en un vídeo algo que va mucho más allá del dron individual: un enjambre coordinado de hasta 96 unidades que funciona como un solo sistema inteligente a una velocidad endiablada. 

Aquí no se trata de lanzar aparatos, sino de orquestar una fuerza aérea distribuida donde cada dron tiene un papel y todos actúan como un organismo único, marcando un salto claro hacia una guerra dominada por software, algoritmos y autonomía. La demostración, además, deja una idea clara: el futuro no será un dron más avanzado, sino muchos drones trabajando juntos como si fueran uno.

En XatakaDurante años hemos asociado los drones a las hélices: en China exploran una alternativa inspirada en la naturaleza

La “kill chain” convertida en un solo sistema. Como se puede observar, el sistema Atlas integra en una única secuencia todo el proceso de combate, desde la detección hasta el ataque, eliminando por el camino los pasos intermedios tradicionales. 

En la prueba, el enjambre identificó un objetivo entre varios similares, tomó decisiones de forma autónoma y ejecutó un ataque preciso en pleno vuelo, mostrando una cadena de destrucción continua y automatizada. Qué duda cabe, este enfoque transforma la guerra por completo, porque ya no se trata de plataformas aisladas, sino de sistemas completos capaces de percibir, decidir y actuar sin interrupciones.

Ciencia ficción. El corazón del sistema es su capacidad de despliegue: hablamos de un vehículo que puede lanzar drones a un ritmo de uno cada tres segundos, generando rápidamente una masa crítica en el aire. Este detalle técnico es clave, porque permite construir en cuestión de minutos una formación densa y coordinada, una capaz de saturar defensas o ejecutar ataques complejos. 

No es, por tanto, solo velocidad, es la capacidad de convertir un lanzamiento en una avalancha controlada de unidades perfectamente sincronizadas.

Un enjambre que piensa y se reorganiza. Como decíamos, cada dron está equipado con algoritmos que le permiten comunicarse, compartir información y adaptarse en tiempo real, evitando colisiones y ajustando su posición dentro del grupo. 

Además, pueden reasignarse durante la misión, cambiando funciones según evolucione el combate, lo que introduce una flexibilidad inédita en conflictos. Dicho de otra forma, esta suerte de “cerebro colectivo” convierte al enjambre en algo más cercano a una inteligencia distribuida que a un conjunto de máquinas independientes.

Control algorítmico. Contaban en el PLA algo que ya habíamos visto antes, que uno de los cambios más profundos tiene que ver con que un solo operador puede controlar todo el sistema, delegando en la inteligencia artificial tareas complejas como reconocimiento de objetivos, asignación de misiones o planificación de rutas. 

Esto reduce la carga humana y acelera los tiempos de decisión hasta niveles difíciles de igualar por sistemas tradicionales. La guerra pasa así de depender de operadores a depender de algoritmos entrenados previamente.

En XatakaIsrael ha dado con la ruta secreta de la guerra en Ucrania: acaba de bombardear el “Uber de los drones shahed” entre Rusia e Irán

Atacar y defender de otra forma. Plus: el sistema permite combinar distintos tipos de drones en una misma misión, desde reconocimiento hasta guerra electrónica y ataque, creando oleadas escalonadas capaces de desbordar defensas o penetrar en profundidad. 

Es decir, que para cualquier bando, el avance difumina la línea entre frente y retaguardia y obliga a replantear completamente las defensas antiaéreas, las cuales ya no se enfrentan a un misil o a un dron únicamente, sino a decenas de ellos actuando de forma coordinada. 

Un nuevo e inquietante escenario donde la verdadera arma ya no es el dron en sí, sino el sistema que los conecta.

Imagen | CCTV

En Xataka | Ucrania está cerca de lograr un hito que nadie ha conseguido: levantar la mayor industria de drones sin la ayuda de China

En Xataka | 200 drones en manos de un solo soldado: China está avanzando muy rápido en un tipo de guerra que parecía ciencia ficción



Fuente original: Leer en Xataka
Compartir