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China es una de las mayores potencias refinadoras del planeta. Y ha decidido algo: quedarse toda la gasolina que produzca

China es una de las mayores potencias refinadoras del planeta. Y ha decidido algo: quedarse toda la gasolina que produzca
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La noticia de la semana ha sido, sin lugar a dudas, el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que ha llevado a que el estrecho de Ormuz quedara prácticamente sellado. Según un informe de seguimiento de Morgan Stanley, el tráfico en el estrecho se ha desplomado más de un 95%, con apenas un petrolero logrando cruzar el pasado 3 de marzo.  Ante este escenario, la onda expansiva no ha tardado en llegar a Asia, y el primer gran efecto dominó ya está aquí. Según adelantó Bloomberg, el gobierno de China ha ordenado a sus mayores refinerías de petróleo suspender de manera inmediata las exportaciones de gasolina y diésel. No es una decisión menor. Aunque la inmensa maquinaria de refino china produce principalmente para su voraz mercado interno, el país es el tercer mayor exportador de combustible por vía marítima de Asia, solo por detrás de Corea del Sur y Singapur. Retirar de golpe su producto del mercado internacional significa, por pura ley de oferta y demanda, menos combustible disponible y precios al alza para todos. La ejecución de esta medida ha sido tan fulminante como opaca. Según fuentes del sector citadas por Reuters, no hubo un decreto oficial público. Funcionarios de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC) —el máximo órgano de planificación económica del país— se reunieron con los ejecutivos de los gigantes estatales como PetroChina, Sinopec, CNOOC y Sinochem, además de la refinería privada Zhejiang Petrochemical. La exigencia fue verbal y clara: suspender inmediatamente los envíos, dejar de firmar nuevos contratos y negociar la cancelación de los ya acordados. En Xataka La Marina de EEUU advierte al Congreso: China está levantando la mayor barrera nuclear de su historia bajo el mar De hecho, la diplomacia china ha jugado al despiste. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores negó tener conocimiento de esta suspensión al ser preguntado en rueda de prensa, según informa Euractiv. Sin embargo, hay letra pequeña en este apagón exportador. Según recoge Business Standard, se mantendrá el repostaje de combustible de aviación (queroseno) para vuelos internacionales, el combustible marino almacenado en depósitos aduaneros queda exento y el suministro vital a las regiones de Hong Kong y Macao no se verá afectado. En cuanto a los plazos, el mercado internacional sentirá el verdadero hachazo a partir de abril. Como apunta LiveMint, la mayoría de las exportaciones de marzo (estimadas en unas 3,8 millones de toneladas combinadas) ya estaban cerradas y los cargamentos son difíciles de retirar a última hora. ¿El motivo de esta drástica medida? Pura supervivencia nacional. Aunque China lleva años intentando diversificar, el 57% de sus importaciones directas de crudo por vía marítima provienen de Oriente Medio, según la firma de análisis Kpler. Si el grifo del Golfo Pérsico se cierra, Pekín prioriza que sus tanques internos no se vacíen. Asia en pánico y precios desbocados Las consecuencias de la maniobra china ya están sacudiendo la economía mundial, golpeando primero a sus vecinos. Financial Times detalla cómo las grandes potencias tecnológicas asiáticas están activando protocolos de emergencia. Taiwán, Corea del Sur y Japón —altamente dependientes del crudo de Oriente Medio— buscan desesperadamente asegurar rutas alternativas y coordinar suministros mutuos ante el miedo a quedarse a oscuras. En los mercados financieros, el pánico se traduce en dinero. Al haber menos combustible chino disponible, los márgenes de refino en Asia han tocado máximos de tres años. Según datos de fijación de precios de LSEG recogidos por APA News, el margen del diésel ha rozado los 49 dólares por barril, mientras que el del combustible de aviación (jet fuel) se ha disparado por encima de los 55 dólares. Paradójicamente, la orden de Pekín también ha calentado su mercado interno. Los mayoristas chinos, anticipando la escasez, se han lanzado a acaparar producto. Business Standard explica que el precio del diésel al por mayor saltó un 13,5% y la gasolina de 92 octanos un 11% en apenas una semana. En este río revuelto, las refinerías independientes (conocidas como "teteras" en la provincia de Shandong) están aprovechando para exprimir los márgenes. "Estamos ocupados subiendo los precios, con la esperanza de maximizar nuestros beneficios", confesaba un comerciante a la publicación financiera. Aun así, la falta física de materia prima es innegable. Al menos dos grandes plantas —Zhejiang Petrochemical y la refinería de Sinopec en Fujian— ya han comenzado a reducir su volumen de procesamiento este mes. La jugada maestra de Pekín Para entender la posición de fuerza de China hoy, hay que mirar al pasado reciente. Como analizamos en Xataka, el gigante asiático no está improvisando. En 2025, mientras el mundo temía un exceso de oferta, Pekín gastó 10.000 millones de dólares en comprar petróleo fuertemente sancionado y barato (ruso, venezolano e iraní) que no necesitaba de forma inmediata. Gracias a ello, sus Reservas Estratégicas de Petróleo (SPR) se calculan entre 1.100 y 1.400 millones de barriles, suficientes para cubrir unos 140 días de demanda interna. Además, el cierre de Ormuz forzará un nuevo realineamiento geopolítico. Según Financial Times, el gobierno de Xi Jinping se apoyará aún más en la Rusia de Vladímir Putin. Ya se registran incrementos en los envíos de crudo ruso, y Pekín planea resucitar refinerías en el noreste (como Dalian) para procesarlo, además de acelerar la construcción del gasoducto Siberia Power 2. Por otro lado, la verdadera póliza de seguro china no es fósil, sino renovable. Como analiza el profesor Hussein Dia en The Conversation, la masiva apuesta del país por los vehículos eléctricos (que supusieron el 50% de las ventas de coches nuevos el año pasado) y la energía solar es, en el fondo, una estrategia de seguridad nacional. Mientras tanto, en el resto del mundo, el colapso físico es una realidad. El encarecimiento de la logística es salvaje. El flete de un superpetrolero en la ruta hacia China ha subido un 600%, tocando los 200.000 dólares diarios, y las aseguradoras han elevado las primas por riesgo de guerra hasta un 50%. Y el problema de que los barcos no naveguen es que el petróleo se acumula en origen. Irak ya se ha visto obligado a recortar su producción en 1,2 millones de barriles diarios simplemente porque sus inventarios han llegado a un nivel crítico y no tiene dónde almacenar el crudo. En este contexto, las promesas de la OPEP+ de inyectar 206.000 barriles diarios adicionales son, como califica el experto John Kemp en el Financial Times, un espejismo: esa capacidad excedente está dentro del Golfo Pérsico; si los barcos no salen, ese petróleo no existe para el resto del planeta. En Xataka El año pasado China se gastó 10.000 millones de dólares en petróleo que no necesitaba. Ahora hemos descubierto por qué Mientras Occidente hiperventila ante la posibilidad de un barril a 100 dólares y se asoma al terror atávico de revivir la crisis inflacionaria de 1973, la realidad demuestra que la interdependencia ha cambiado de bando. Estados Unidos ha logrado sus objetivos militares inmediatos en Irán, pero la tiranía de la geografía impone sus reglas. Las sanciones redactadas en despachos chocan con el cuello de botella de la infraestructura física. La decisión de China de prohibir las exportaciones de combustible no es un acto de guerra comercial, sino el frío pragmatismo de quien sabe proteger sus reservas. Mientras el resto del mundo pelea por los pocos barriles que logran esquivar los drones en Ormuz, Pekín ha demostrado que las verdaderas guerras energéticas se ganan en silencio, llenando los tanques mucho antes de que se dispare el primer misil.  Imagen | Freepik Xataka | China tiene algo de lo que carece EEUU en su lucha por la supremacía en IA: cada vez está más cerca de la independencia total - La noticia China es una de las mayores potencias refinadoras del planeta. Y ha decidido algo: quedarse toda la gasolina que produzca fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .
China es una de las mayores potencias refinadoras del planeta. Y ha decidido algo: quedarse toda la gasolina que produzca
  • Pekín ordena a sus gigantes energéticos detener la salida de gasolina y diésel para blindar su mercado interno

  • Con unas reservas de crudo para 140 días y el salvavidas de las energías renovables, el gigante asiático se aísla de la crisis en Oriente Medio mientras los fletes logísticos se encarecen un 600%

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Alba Otero

Editora - Energía

Alba Otero

Editora - Energía Linkedintwitter772 publicaciones de Alba Otero

La noticia de la semana ha sido, sin lugar a dudas, el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que ha llevado a que el estrecho de Ormuz quedara prácticamente sellado. Según un informe de seguimiento de Morgan Stanley, el tráfico en el estrecho se ha desplomado más de un 95%, con apenas un petrolero logrando cruzar el pasado 3 de marzo. 

Ante este escenario, la onda expansiva no ha tardado en llegar a Asia, y el primer gran efecto dominó ya está aquí. Según adelantó Bloomberg, el gobierno de China ha ordenado a sus mayores refinerías de petróleo suspender de manera inmediata las exportaciones de gasolina y diésel.

No es una decisión menor. Aunque la inmensa maquinaria de refino china produce principalmente para su voraz mercado interno, el país es el tercer mayor exportador de combustible por vía marítima de Asia, solo por detrás de Corea del Sur y Singapur. Retirar de golpe su producto del mercado internacional significa, por pura ley de oferta y demanda, menos combustible disponible y precios al alza para todos.

La ejecución de esta medida ha sido tan fulminante como opaca. Según fuentes del sector citadas por Reuters, no hubo un decreto oficial público. Funcionarios de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC) —el máximo órgano de planificación económica del país— se reunieron con los ejecutivos de los gigantes estatales como PetroChina, Sinopec, CNOOC y Sinochem, además de la refinería privada Zhejiang Petrochemical. La exigencia fue verbal y clara: suspender inmediatamente los envíos, dejar de firmar nuevos contratos y negociar la cancelación de los ya acordados.

En XatakaLa Marina de EEUU advierte al Congreso: China está levantando la mayor barrera nuclear de su historia bajo el mar

De hecho, la diplomacia china ha jugado al despiste. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores negó tener conocimiento de esta suspensión al ser preguntado en rueda de prensa, según informa Euractiv.

Sin embargo, hay letra pequeña en este apagón exportador. Según recoge Business Standard, se mantendrá el repostaje de combustible de aviación (queroseno) para vuelos internacionales, el combustible marino almacenado en depósitos aduaneros queda exento y el suministro vital a las regiones de Hong Kong y Macao no se verá afectado. En cuanto a los plazos, el mercado internacional sentirá el verdadero hachazo a partir de abril. Como apunta LiveMint, la mayoría de las exportaciones de marzo (estimadas en unas 3,8 millones de toneladas combinadas) ya estaban cerradas y los cargamentos son difíciles de retirar a última hora.

¿El motivo de esta drástica medida? Pura supervivencia nacional. Aunque China lleva años intentando diversificar, el 57% de sus importaciones directas de crudo por vía marítima provienen de Oriente Medio, según la firma de análisis Kpler. Si el grifo del Golfo Pérsico se cierra, Pekín prioriza que sus tanques internos no se vacíen.

Asia en pánico y precios desbocados

Las consecuencias de la maniobra china ya están sacudiendo la economía mundial, golpeando primero a sus vecinos. Financial Timesdetalla cómo las grandes potencias tecnológicas asiáticas están activando protocolos de emergencia. Taiwán, Corea del Sur y Japón —altamente dependientes del crudo de Oriente Medio— buscan desesperadamente asegurar rutas alternativas y coordinar suministros mutuos ante el miedo a quedarse a oscuras.

En los mercados financieros, el pánico se traduce en dinero. Al haber menos combustible chino disponible, los márgenes de refino en Asia han tocado máximos de tres años. Según datos de fijación de precios de LSEG recogidos por APA News, el margen del diésel ha rozado los 49 dólares por barril, mientras que el del combustible de aviación (jet fuel) se ha disparado por encima de los 55 dólares.

Paradójicamente, la orden de Pekín también ha calentado su mercado interno. Los mayoristas chinos, anticipando la escasez, se han lanzado a acaparar producto. Business Standardexplica que el precio del diésel al por mayor saltó un 13,5% y la gasolina de 92 octanos un 11% en apenas una semana. En este río revuelto, las refinerías independientes (conocidas como "teteras" en la provincia de Shandong) están aprovechando para exprimir los márgenes. "Estamos ocupados subiendo los precios, con la esperanza de maximizar nuestros beneficios", confesaba un comerciante a la publicación financiera.

Aun así, la falta física de materia prima es innegable. Al menos dos grandes plantas —Zhejiang Petrochemical y la refinería de Sinopec en Fujian— ya han comenzado a reducir su volumen de procesamiento este mes.

La jugada maestra de Pekín

Para entender la posición de fuerza de China hoy, hay que mirar al pasado reciente. Como analizamos en Xataka, el gigante asiático no está improvisando. En 2025, mientras el mundo temía un exceso de oferta, Pekín gastó 10.000 millones de dólares en comprar petróleo fuertemente sancionado y barato (ruso, venezolano e iraní) que no necesitaba de forma inmediata. Gracias a ello, sus Reservas Estratégicas de Petróleo (SPR) se calculan entre 1.100 y 1.400 millones de barriles, suficientes para cubrir unos 140 días de demanda interna.

Además, el cierre de Ormuz forzará un nuevo realineamiento geopolítico. Según Financial Times, el gobierno de Xi Jinping se apoyará aún más en la Rusia de Vladímir Putin. Ya se registran incrementos en los envíos de crudo ruso, y Pekín planea resucitar refinerías en el noreste (como Dalian) para procesarlo, además de acelerar la construcción del gasoducto Siberia Power 2.

Por otro lado, la verdadera póliza de seguro china no es fósil, sino renovable. Como analiza el profesor Hussein Dia en The Conversation, la masiva apuesta del país por los vehículos eléctricos (que supusieron el 50% de las ventas de coches nuevos el año pasado) y la energía solar es, en el fondo, una estrategia de seguridad nacional.

Mientras tanto, en el resto del mundo, el colapso físico es una realidad. El encarecimiento de la logística es salvaje. El flete de un superpetrolero en la ruta hacia China ha subido un 600%, tocando los 200.000 dólares diarios, y las aseguradoras han elevado las primas por riesgo de guerra hasta un 50%.

Y el problema de que los barcos no naveguen es que el petróleo se acumula en origen. Irak ya se ha visto obligado a recortar su producción en 1,2 millones de barriles diarios simplemente porque sus inventarios han llegado a un nivel crítico y no tiene dónde almacenar el crudo. En este contexto, las promesas de la OPEP+ de inyectar 206.000 barriles diarios adicionales son, como califica el experto John Kemp en el Financial Times, un espejismo: esa capacidad excedente está dentro del Golfo Pérsico; si los barcos no salen, ese petróleo no existe para el resto del planeta.

En XatakaEl año pasado China se gastó 10.000 millones de dólares en petróleo que no necesitaba. Ahora hemos descubierto por qué

Mientras Occidente hiperventila ante la posibilidad de un barril a 100 dólares y se asoma al terror atávico de revivir la crisis inflacionaria de 1973, la realidad demuestra que la interdependencia ha cambiado de bando.

Estados Unidos ha logrado sus objetivos militares inmediatos en Irán, pero la tiranía de la geografía impone sus reglas. Las sanciones redactadas en despachos chocan con el cuello de botella de la infraestructura física. La decisión de China de prohibir las exportaciones de combustible no es un acto de guerra comercial, sino el frío pragmatismo de quien sabe proteger sus reservas.

Mientras el resto del mundo pelea por los pocos barriles que logran esquivar los drones en Ormuz, Pekín ha demostrado que las verdaderas guerras energéticas se ganan en silencio, llenando los tanques mucho antes de que se dispare el primer misil. 

Imagen | Freepik

Xataka | China tiene algo de lo que carece EEUU en su lucha por la supremacía en IA: cada vez está más cerca de la independencia total

Fuente original: Leer en Xataka
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