China le ha metido un gol a México: le está vendiendo la misma pick-up con tres nombres y tres precios distintos
Xataka
Alberto de la Torre
13/02/2026 15:14
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Chengdu es una ciudad situada en el centro de China. No está en los focos habituales como sí suele reclamar Pekín, Shanghai o Chongqing pero estamos hablando de la capital de Sichuan, un valor recompensado con sus casi 21 millones de habitantes contabilizados en el área metropolitana.
Cuentan en Reuters que apenas un paseo por las afueras de la ciudad ofrece una imagen esclarecedora de cómo se encuentra el mercado chino del automóvil. En una rueda que gira a un ritmo endiablado, la industria automotriz china es un hamster que corre a velocidad frenética para alcanzar un horizonte que se le resiste, siempre igual de cerca. Siempre igual de lejos.
Explican en la agencia de noticias que los concesionarios de las afueras de la ciudad exhiben coches de Audi con descuentos de entre un 50 y un 60%. Precios que solo se pueden entender cuando se conoce que la empresa que allí los pone a disposición del público los compra al por mayor, en volúmenes enormes para luego revenderlos a un precio muy inferior al oficial de salida. Y, pese a ello, les saca partido.
Es una de las imágenes que nos deja una industria del automóvil con una clara sobreproducción de modelos. Los ritmos circadianos de la industria del automóvil chino lleva tiempo lanzando algunos signos de preocupación sobre su salud. El lanzamiento de nuevos modelos y tecnologías en una marca como BYD y sus continuas rebajas en precio dejan obsoletos a sus propios coches lanzados apenas uno o dos años ante. La discontinuidad del Xiaomi SU7 antes de cumplir dos años de sus primeras entregas es buen ejemplo de ello.
En Xataka
China está fabricando muchísimos más coches de los que el mundo quiere comprar. Y eso es un anticipo de graves problemas
Con este contexto, los fabricantes se han lanzado a vender coches fuera de sus fronteras. De hecho, el propio Estado ha tenido que ponerse firme con las matriculaciones fuera de China para evitar que estas ventas den mala imagen de lo que se fabrica en el país. Pero esas exportaciones también tienen que pelear con fabricantes que llevan años vendiendo sus coches fuera de sus fronteras.
Y para garantizarse las ventas, China ha encontrado una solución muy sencilla en países como México: vender el mismo producto reiteradamente a diferentes precios.
Mismo coche, diferentes precios
La historia nos la traen nuestros compañeros de Motorpasión México pero la melodía nos resulta familiar.
Explican que Changan ha puesto a la venta la Changan Hunter, una pick-up que ya es una vieja conocida del mercado. Y es que ese mismo vehículo ya se había estado vendiendo en el país con el mismo nombre hace casi seis años. Ese fue el primer paso para encontrarse la misma carrocería con diferentes nombres en reiteradas ocasiones.
Aprovechando su empresa conjunta con PSA (antes de que la compañía francesa pasara a formar parte de Stellantis), México recibió la Peugeot Landtrek, que también se vendió en otras partes del mundo pero que, en realidad, era un coche que apenas había recibido ningún cambio. El producto le permitía a Peugeot intentar entrar en un nuevo mercado, el de los vehículos de trabajo, pero tuvo poca repercusión.
En Xataka
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La alternativa llegaría ya con Stellantis encabezando el proyecto. Así, tomaron este mismo coche, plantaron el sello de RAM, marca que sí está asociada al mundo pick-up, y volvió a lanzar el mismo coche con otro nombre y un precio más atractivo. El coche se vendió como RAM 1200, con un lavado de cara estético pero el mismo producto bajo la carrocería.
Y ese mismo coche es el que ahora Changan vuelve a poner en el mercado bajo el nombre Hunter. Segunda vez que lo hace y cuarta vez que llega el modelo a los concesionarios mexicanos, en primera y última ocasión bajo el nombre de Changan y, posteriormente, con Peugeot y RAM en el frontal.
La estrategia le ha permitido a estas compañías ir vendiendo un coche a lo largo de seis años con precios que van desde algo más de 300.000 pesos mexicanos (algo menos de 15.000 euros) a más del doble. El coche, sin embargo, siempre ha sido el mismo en esencia.
En este caso, no hablamos exactamente de lo que hacen los grupos automovilísticos como la propia Stellantis o Volkswagen poniendo en la calle un coche con una misma plataforma y compartiendo elementos. En este caso, el volumen de lanzamientos siempre proponen un coche nuevo que se van escalando en el mercado, aquí hablamos de reutilizar exactamente el mismo coche.
En España tenemos el caso de Santana. La marca venderá un producto que, en realidad, es chino y tiene su origen en Dongfeng. Esta vez no es que traiga un coche que se trae de China y se adapta al mercado europeo, como está haciendo el Grupo Chery con Omoda y Jaecoo renovando algunos componentes de coches que venden en Latinoamérica para subir la percepción de calidad. Lo mismo que está sucediendo con Ebro.
El caso del pick-up de Dongfeng es distinto porque su última evolución es casi mínima sobre la última Nissan Navara, un vehículo que fue desarrollado sobre una base... nacida en 2005. Sí, pasados 20 años veremos un coche con emblema español que tiene su embrión y sustento en un producto concebido hace más de dos décadas pese a que se haya renovado estéticamente.
En Xataka
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Este tipo de movimientos son más sencillos cuanto más sencillo, también, es el producto. Por eso no es casual que esto mismo esté sucediendo en el mercado de la moto. Explican en Motorpasión Moto que el mismo caso de Santana y el mismo caso de México y sus pick-up es el que se están encontrando con la Jedi K750 Pro. "Diseño italiano, fabricación china y varios logos: la K750 cambia de nombre según el país, pero no de moto", resumen en el medio.
Y dada la situación del mercado, con China metida en una sobreproducción que cada vez parece más problemática, no sería de extrañar que esta forma de actuar se repita. China tiene un buen arsenal de modelos a exportar y hay muchos mercados ansiosos de recibir automóviles a un precio más asequible al que estamos acostumbrados.
España es un buen ejemplo de que, para China, hay vida más allá de sus fronteras. Y no solo con coches eléctricos.
Foto | Changan
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China le ha metido un gol a México: le está vendiendo la misma pick-up con tres nombres y tres precios distintos
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Alberto de la Torre
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China le ha metido un gol a México: le está vendiendo la misma pick-up con tres nombres y tres precios distintos
China tiene una sobreproducción de vehículos a los que trata de dar salida
Sus pick-up y sus coches con motores de combustión son claves para ganar cuota de mercado
Chengdu es una ciudad situada en el centro de China. No está en los focos habituales como sí suele reclamar Pekín, Shanghai o Chongqing pero estamos hablando de la capital de Sichuan, un valor recompensado con sus casi 21 millones de habitantes contabilizados en el área metropolitana.
Cuentan en Reuters que apenas un paseo por las afueras de la ciudad ofrece una imagen esclarecedora de cómo se encuentra el mercado chino del automóvil. En una rueda que gira a un ritmo endiablado, la industria automotriz china es un hamster que corre a velocidad frenética para alcanzar un horizonte que se le resiste, siempre igual de cerca. Siempre igual de lejos.
Explican en la agencia de noticias que los concesionarios de las afueras de la ciudad exhiben coches de Audi con descuentos de entre un 50 y un 60%. Precios que solo se pueden entender cuando se conoce que la empresa que allí los pone a disposición del público los compra al por mayor, en volúmenes enormes para luego revenderlos a un precio muy inferior al oficial de salida. Y, pese a ello, les saca partido.
Es una de las imágenes que nos deja una industria del automóvil con una clara sobreproducción de modelos. Los ritmos circadianos de la industria del automóvil chino lleva tiempo lanzando algunos signos de preocupación sobre su salud. El lanzamiento de nuevos modelos y tecnologías en una marca como BYD y sus continuas rebajas en precio dejan obsoletos a sus propios coches lanzados apenas uno o dos años ante. La discontinuidad del Xiaomi SU7 antes de cumplir dos años de sus primeras entregas es buen ejemplo de ello.
Con este contexto, los fabricantes se han lanzado a vender coches fuera de sus fronteras. De hecho, el propio Estado ha tenido que ponerse firme con las matriculaciones fuera de China para evitar que estas ventas den mala imagen de lo que se fabrica en el país. Pero esas exportaciones también tienen que pelear con fabricantes que llevan años vendiendo sus coches fuera de sus fronteras.
Y para garantizarse las ventas, China ha encontrado una solución muy sencilla en países como México: vender el mismo producto reiteradamente a diferentes precios.
Mismo coche, diferentes precios
La historia nos la traen nuestros compañeros de Motorpasión México pero la melodía nos resulta familiar.
Explican que Changan ha puesto a la venta la Changan Hunter, una pick-up que ya es una vieja conocida del mercado. Y es que ese mismo vehículo ya se había estado vendiendo en el país con el mismo nombre hace casi seis años. Ese fue el primer paso para encontrarse la misma carrocería con diferentes nombres en reiteradas ocasiones.
Aprovechando su empresa conjunta con PSA (antes de que la compañía francesa pasara a formar parte de Stellantis), México recibió la Peugeot Landtrek, que también se vendió en otras partes del mundo pero que, en realidad, era un coche que apenas había recibido ningún cambio. El producto le permitía a Peugeot intentar entrar en un nuevo mercado, el de los vehículos de trabajo, pero tuvo poca repercusión.
La alternativa llegaría ya con Stellantis encabezando el proyecto. Así, tomaron este mismo coche, plantaron el sello de RAM, marca que sí está asociada al mundo pick-up, y volvió a lanzar el mismo coche con otro nombre y un precio más atractivo. El coche se vendió como RAM 1200, con un lavado de cara estético pero el mismo producto bajo la carrocería.
Y ese mismo coche es el que ahora Changan vuelve a poner en el mercado bajo el nombre Hunter. Segunda vez que lo hace y cuarta vez que llega el modelo a los concesionarios mexicanos, en primera y última ocasión bajo el nombre de Changan y, posteriormente, con Peugeot y RAM en el frontal.
La estrategia le ha permitido a estas compañías ir vendiendo un coche a lo largo de seis años con precios que van desde algo más de 300.000 pesos mexicanos (algo menos de 15.000 euros) a más del doble. El coche, sin embargo, siempre ha sido el mismo en esencia.
En este caso, no hablamos exactamente de lo que hacen los grupos automovilísticos como la propia Stellantis o Volkswagen poniendo en la calle un coche con una misma plataforma y compartiendo elementos. En este caso, el volumen de lanzamientos siempre proponen un coche nuevo que se van escalando en el mercado, aquí hablamos de reutilizar exactamente el mismo coche.
El caso del pick-up de Dongfeng es distinto porque su última evolución es casi mínima sobre la última Nissan Navara, un vehículo que fue desarrollado sobre una base... nacida en 2005. Sí, pasados 20 años veremos un coche con emblema español que tiene su embrión y sustento en un producto concebido hace más de dos décadas pese a que se haya renovado estéticamente.
Este tipo de movimientos son más sencillos cuanto más sencillo, también, es el producto. Por eso no es casual que esto mismo esté sucediendo en el mercado de la moto. Explican en Motorpasión Moto que el mismo caso de Santana y el mismo caso de México y sus pick-up es el que se están encontrando con la Jedi K750 Pro. "Diseño italiano, fabricación china y varios logos: la K750 cambia de nombre según el país, pero no de moto", resumen en el medio.
Y dada la situación del mercado, con China metida en una sobreproducción que cada vez parece más problemática, no sería de extrañar que esta forma de actuar se repita. China tiene un buen arsenal de modelos a exportar y hay muchos mercados ansiosos de recibir automóviles a un precio más asequible al que estamos acostumbrados.