Cuando uno piensa en granjas de cerdos lo que se le viene a la cabeza son explotaciones amplias con cochiqueras, zonas de cría, silos con pienso… Todo esto (por supuesto) en horizontal. La cosa cambia si estamos en China. Allí llevan años pensando en vertical y apostando por granjas en edificios de varias alturas, incluidos auténticos rascacielos, como las dos torres de 26 pisos levantadas en Ezhou (Hubei) y que son capaces de criar 1,2 millones de cerdos cada año.
Ahora China ha empezado a 'internacional' el modelo.
¿Qué ha pasado? Que China ha empezado a exportar su modelo de macrogranjas verticales de cerdos. Aunque hace unos años las 'torres granja' sonaban a ciencia ficción e incluso había ganaderos extranjeros que enarcaban las cejas al leer sobre ellas, la apuesta parece haberle funcionado a Pekín. Al menos lo suficiente como plantearse llevarla a Vietnam, donde la firma china Muyuan Foods se ha aliado con la local BAF para levantar un complejo en la provincia de Tay Ninh, al sureste de país. Su principal peculiaridad: la cría en altura.
¿Qué quieren hacer? La idea es desarrollar un complejo de gran altura dedicado a la ganadería porcina, una infraestructura que se sacará adelante con una inversión de algo más de 450 millones de dólares e integrará una granja de 64.000 cerdos con una fábrica capaz de producir cerca de 600.000 toneladas de piensos cada año. En septiembre Vietnam Investment Review señalaba que el proyecto ha recibido el visto bueno de las autoridades de la provincia de Tay Ninh, en la que se levantará el complejo, y de las autoridades estatales.
¿Qué tiene que ver con China? Que uno de los impulsores del proyecto es Muyuan Foods, el mayor criador de cerdos de China y un peso pesado del sector a nivel internacional. Además de por su enorme capacidad de producción, la firma destaca por su apuesta por la cría de cerdos en edificios de hasta seis plantas.
"Hemos reemplazado las granjas porcinas tradicionales de una sola planta por otras de varios pisos para mejorar la eficiencia y el uso de la tierra, promover el reciclaje de estiércol y los desechos y garantizar la bioseguridad", explicaba la compañía durante su salida a bolsa en Hong Kong, hace unas semanas.
¿Qué está haciendo China? Aunque en otros países las macrogranjas de cerdos en torres puedan resultar chocantes, en China llevan tiempo implantando el modelo. Para entenderlo hay que remontarse a 2018, cuando el país vio cómo la peste porcina minaba sus piaras. La American Society for Microbiology calcula que en total el brote mató u obligó a sacrificar a 225 millones de cerdos. El país es el mayor productor y consumidor de carne de cerdo del mundo y se calcula que antes del brote de 2018 acogía la mitad de la población porcina del planeta.
En 2019 el Gobierno permitió formalmente el uso de edificios de varias plantas para la ganadería y apenas un año después Muyuan estrenaba un macrocomplejo en Nanyang, con una veintena de bloques de varias plantas capaces de producir más de dos millones de cerdos cada año. Poco a poco China ha ido pasando de un modelo en el que la cría de cerdos era una práctica habitual en los hogares (aún sigue siéndolo en parte del país) a otro basado en granjas comerciales en las que resulta más fácil gestionar los desechos y enfermedades como la peste porcina.
¿Por qué granjas en rascacielos? Hace unos años The New York Times charlaba con un experto del mercado porcino estadounidense que reconocía que los ganaderos de EEUU "miran las fotos de las granjas chinas y sencillamente se rascan la cabeza mientras dicen: 'Nunca nos atreveríamos a hacer eso'". Lo cierto es que construcciones como las de Muyuan o las torres de 26 plantas impulsadas por Hubei Zhongxin Kaiwei Modern Farming en Ezhou tienen sus ventajas.
Así lo defienden al menos sus promotores, que lo presentan como un paso más hacia la agricultura industrial. La misma que ha apostado también por las granjas de cultivo vertical. Al pensar en vertical, en vez del modelo horizontal de toda la vida, buscan básicamente una mayor bioseguridad y gestión más eficiente.
¿Y eso, por qué? En los rascacielos de Ezhou presumen por ejemplo de incorporar miles de punto de alimentación automática y un sistema capaz de recolectar, analizar y aprovechar las heces del ganado. Eso sin contar con que al apostar por modelos en altura, macrogranjas como las de Muyuan, Zhongxin o Guangxi Yangxiang permiten afrontar uno de los grandes problemas del sector: la disponibilidad de terrenos es limitada, sobre todo en áreas pobladas.
Por supuesto, el modelo en altura también tiene riesgos importantes. El principal: que las enfermedades se propaguen de forma más rápida a través de los sistemas de ventilación. Ahora y a medida que Pekín intenta estabilizar la cabaña ganadera china para evitar excedentes y apuntalar los precios, el país se plantea llevar las macrogranjas verticales más allá de sus fronteras.
Imágenes | China-Singapur Kaiwei Modern Animal Husbandry WeChat
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La noticia
China tiene tan claro que el futuro del porcino pasa por las 'granjas rascacielos' que está haciendo algo: llevarlas a otros países
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
.
China tiene tan claro que el futuro del porcino pasa por las 'granjas rascacielos' que está haciendo algo: llevarlas a otros países
La compañía china Muyuan Foods se ha aliado con BAF para trasladar el modelo a Tay Ninh, en Vietnam
Cuando uno piensa en granjas de cerdos lo que se le viene a la cabeza son explotaciones amplias con cochiqueras, zonas de cría, silos con pienso… Todo esto (por supuesto) en horizontal. La cosa cambia si estamos en China. Allí llevan años pensando en vertical y apostando por granjas en edificios de varias alturas, incluidos auténticos rascacielos, como las dos torres de 26 pisos levantadas en Ezhou (Hubei) y que son capaces de criar 1,2 millones de cerdos cada año.
¿Qué ha pasado? Que China ha empezado a exportar su modelo de macrogranjas verticales de cerdos. Aunque hace unos años las 'torres granja' sonaban a ciencia ficción e incluso había ganaderos extranjeros que enarcaban las cejas al leer sobre ellas, la apuesta parece haberle funcionado a Pekín. Al menos lo suficiente como plantearse llevarla a Vietnam, donde la firma china Muyuan Foods se ha aliado con la local BAF para levantar un complejo en la provincia de Tay Ninh, al sureste de país. Su principal peculiaridad: la cría en altura.
¿Qué quieren hacer? La idea es desarrollar un complejo de gran altura dedicado a la ganadería porcina, una infraestructura que se sacará adelante con una inversión de algo más de 450 millones de dólares e integrará una granja de 64.000 cerdos con una fábrica capaz de producir cerca de 600.000 toneladas de piensos cada año. En septiembre Vietnam Investment Reviewseñalaba que el proyecto ha recibido el visto bueno de las autoridades de la provincia de Tay Ninh, en la que se levantará el complejo, y de las autoridades estatales.
¿Qué tiene que ver con China? Que uno de los impulsores del proyecto es Muyuan Foods, el mayor criador de cerdos de China y un peso pesado del sector a nivel internacional. Además de por su enorme capacidad de producción, la firma destaca por su apuesta por la cría de cerdos en edificios de hasta seis plantas.
"Hemos reemplazado las granjas porcinas tradicionales de una sola planta por otras de varios pisos para mejorar la eficiencia y el uso de la tierra, promover el reciclaje de estiércol y los desechos y garantizar la bioseguridad", explicaba la compañía durante su salida a bolsa en Hong Kong, hace unas semanas.
¿Qué está haciendo China? Aunque en otros países las macrogranjas de cerdos en torres puedan resultar chocantes, en China llevan tiempo implantando el modelo. Para entenderlo hay que remontarse a 2018, cuando el país vio cómo la peste porcina minaba sus piaras. La American Society for Microbiology calcula que en total el brote mató u obligó a sacrificar a 225 millones de cerdos. El país es el mayor productor y consumidor de carne de cerdo del mundo y se calcula que antes del brote de 2018 acogía la mitad de la población porcina del planeta.
En 2019 el Gobierno permitió formalmente el uso de edificios de varias plantas para la ganadería y apenas un año después Muyuan estrenaba un macrocomplejo en Nanyang, con una veintena de bloques de varias plantas capaces de producir más de dos millones de cerdos cada año. Poco a poco China ha ido pasando de un modelo en el que la cría de cerdos era una práctica habitual en los hogares (aún sigue siéndolo en parte del país) a otro basado en granjas comerciales en las que resulta más fácil gestionar los desechos y enfermedades como la peste porcina.
¿Por qué granjas en rascacielos? Hace unos años The New York Timescharlaba con un experto del mercado porcino estadounidense que reconocía que los ganaderos de EEUU "miran las fotos de las granjas chinas y sencillamente se rascan la cabeza mientras dicen: 'Nunca nos atreveríamos a hacer eso'". Lo cierto es que construcciones como las de Muyuan o las torres de 26 plantas impulsadas por Hubei Zhongxin Kaiwei Modern Farming en Ezhou tienen sus ventajas.
Así lo defienden al menos sus promotores, que lo presentan como un paso más hacia la agricultura industrial. La misma que ha apostado también por las granjas de cultivo vertical. Al pensar en vertical, en vez del modelo horizontal de toda la vida, buscan básicamente una mayor bioseguridad y gestión más eficiente.
¿Y eso, por qué? En los rascacielos de Ezhou presumen por ejemplo de incorporar miles de punto de alimentación automática y un sistema capaz de recolectar, analizar y aprovechar las heces del ganado. Eso sin contar con que al apostar por modelos en altura, macrogranjas como las de Muyuan, Zhongxin o Guangxi Yangxiang permiten afrontar uno de los grandes problemas del sector: la disponibilidad de terrenos es limitada, sobre todo en áreas pobladas.
Por supuesto, el modelo en altura también tiene riesgos importantes. El principal: que las enfermedades se propaguen de forma más rápida a través de los sistemas de ventilación. Ahora y a medida que Pekín intenta estabilizar la cabaña ganadera china para evitar excedentes y apuntalar los precios, el país se plantea llevar las macrogranjas verticales más allá de sus fronteras.