Esta serie, que ha pasado desapercibida, consigue que quieras acompañar a sus personajes a lo largo de los años como acompañas a tus amigos
Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de la serie 'Ciclos' de Apple TV. (RC) 25/07/2026 a las 00:03h.Ahora que Apple TV se ha consolidado como la heredera del prestigio y la creatividad que durante años fueron la marca distintiva de HBO, es ... fácil que, entre títulos tan celebrados como 'Ted Lasso', 'Separación', 'Slow Horses' o 'Pluribus', 'Ciclos' haya pasado más desapercibida de lo que merece. Y, sin embargo, es una de las mejores series de la plataforma. Su quinta temporada no hace más que confirmarlo.
Lo que consigue 'Ciclos' desde su inicio es algo muy difícil: que quieras acompañar a sus personajes a lo largo de los años como acompañas a tus amigos. Nikki y Jason, interpretados por Esther Smith y Rafe Spall, dos actores cuya química en pantalla terminó trasladándose también a la vida real, desean formar una familia. Después de varios intentos fallidos de tener un hijo por fecundación in vitro, deciden iniciar un proceso de adopción. Y es ahí, con la llegada de los hermanos Princess y Tyler, cuando la serie da un paso más y explora los retos cotidianos de una familia que se está construyendo sobre la marcha. Porque formar una familia es solo el principio; mantenerla y aprender a convivir con los cambios es el verdadero desafío, que se vuelve aún más complejo cuando los niños alcanzan la adolescencia y empiezan a preguntarse por sus orígenes, especialmente Princess, que quiere descubrir quién es su madre biológica. La aparición de esta al final de la cuarta temporada sirve como punto de partida para el conflicto de la quinta.
Sí, esto es un 'spoiler' de campeonato. Pero, en realidad, no importa mucho. Porque la fuerza de 'Ciclos' reside en el modo en que sus personajes afrontan lo que les ocurre. Lo emocionante no es tanto saber qué va a pasar como ver de qué forma Nikki y Jason encaran los desafíos de la vida familiar (y también de la laboral) haciendo lo que creen correcto, con las herramientas que tienen y equivocándose cuando toca. De hecho, el título original de la serie es 'Trying' ('Intentándolo'). Y eso es exactamente lo que hacemos todos.
El secreto de la serie reside en que aborda un tema tan espinoso como la adopción con una ternura que no resulta ni empalagosa ni sentimentaloide, con un optimismo que está lejos de ser ingenuo y con un humor ingenioso, que no cínico. Por si eso fuera poco, los personajes están especialmente bien escritos. Incluso los que, de antemano, parecen más inverosímiles. Es el caso de Karen, la hermana de Nikki, y su marido Scott. Ella es rígida, casi inflexible, mientras que él es un tipo pretencioso y excéntrico. Pero las interpretaciones de Sian Brooke ('Blue Lights') y Darren Boyd, ese talento de 1,93, son una delicia, y constituyen el contrapunto más humorístico de la serie. Lo mismo sucede con el padre de Jason: Phil Davis, una institución británica, interpreta a un jubilado tosco y de pocas palabras, pero con un corazón enorme. Y, de remate, otra institución: en las dos primeras temporadas aparece Imelda Staunton.
Al final, 'Ciclos' habla, ni más ni menos, del camino de la vida: del amor y de las pérdidas, de los miedos y de las inseguridades, de las pequeñas victorias cotidianas y de la capacidad para seguir adelante tras las derrotas. Por eso, y aunque Lydia Lozano diga que prefiere los consejos en dólares, acepten uno: empiecen por la primera temporada. Es probable que, cuando lleguen a la quinta, sientan que Nikki, Jason, Princess y Tyler son parte de su propia familia.
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