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ARCHIVO Cien años de prisión para la 'madame' que usaba el vudú para prostituir a menores en MálagaLa Audiencia Provincial condena a los once integrantes de la red criminal a penas que suman 439 años por explotar a adolescentes y jóvenes nigerianas en el polígono del Guadalhorce bajo amenazas de magia negra
Sábado, 7 de marzo 2026, 10:17
... en Málaga, cuyos integrantes las obligaban a prostituirse sin descanso en el polígono del Guadalhorce. Así ha quedado probado para la Audiencia Provincial, que ha condenado al grupo criminal a penas que en total suman 439 años de prisión.La trama llevaba operando en Málaga desde antes de 2016, para lo que contaba con ramificaciones en otras provincias españolas, como Madrid y Barcelona, así como en Nigeria. Allí eran captadas las víctimas bajo la promesa de acceder a «un trabajo digno y remunerado» en España. Todas procedían de entornos empobrecidos y atravesaban situaciones de necesidad, sostiene la sentencia.
Antes de partir, la red las sometía a una ceremonia de vudú. Así las comprometían a que pagarían los costes del viaje y se aseguraban su lealtad. Aunque ese ritual, una vez que llegaban a Málaga, se convertía en una auténtica maldición; era el látigo con el que las coaccionaban para que ejercieran la prostitución porque tenían una deuda que saldar.
Cinco menores y diez jóvenes fueron captadas en Nigeria bajo la promesa de un trabajo digno y remunerado; hasta su llegada a Málaga, no sabían que se dedicarían a la prostitución
La investigación, como apunta la sentencia, comenzó con una serie de denuncias anónimas a la Policía Nacional en la que se alertaba de la presencia de jóvenes con clara apariencia de ser menores de edad prostituyéndose en el Polígono Industrial Guadalhorce. El caso fue asumido por el Grupo III de la UCRIF de la Comisaría Provincial de Málaga. Tras varias gestiones y vigilancias, los agentes confirmaron dicho extremo.
Al frente de la organización se situaba una mujer, también nigeriana -como el resto de la trama-, que regentaba una tienda en La Palmilla. La 'madame' era quien tomaba todas las decisiones. Con la colaboración de personas próximas a su familia se encargaba de reclutar a las víctimas para su posterior explotación sexual, además de decidir cómo trasladarlas a Málaga.
Jornadas «maratonianas»
También decretaba con qué miembros de la banda vivirían las chicas. Así, de acuerdo con la Sala, la acusada se aseguraba de su total control para explotarlas sexualmente. Según recoge la resolución, lo hacía aprovechando la situación de «infortunio y pobreza» de las perjudicadas, quienes se encontraban en un país desconocido, sin conocimiento del idioma y sin redes familiares cerca.
Las chicas estaban obligadas a prostituirse todos los días «en jornadas maratonianas» y todo lo que ganaban estaba controlado por la organización. La principal encausada, de hecho, llegó a exigir a una de las menores que consiguiera mil euros en solo una semana, siempre según la sentencia. Asimismo, decidía si iban al polígono del Guadalhorce, a un prostíbulo o una casa de citas.
Si desobedecían a la 'madame', las víctimas se enfrentaban a castigos y represalias que llegaron a incluir agresiones físicas, además de prohibiciones de que llamaran a Nigeria o retiradas del teléfono. También las tenía atemorizadas con el daño que podían sufrir sus familiares, a los que alguna vez la procesada llamó para quejarse de que estas le entregaban poco dinero de la deuda.
La sentencia detalla el «pésimo trato» que recibió una de las adolescentes, de quien la jefa de la banda ordenó su traslado de Málaga a Madrid porque no estaba contenta con su actitud. La menor continuó bajo el control de la organización, que la alojó con un matrimonio en Leganés. Allí, si no estaba trabajando, la dejaban encerrada en un cuarto con un cerrojo en el exterior.
Miedo de las víctimas
Además de las amenazas y los golpes a la víctima, la red tomó represalias contra su padre, quien fue agredido en Nigeria por personas enviadas por la propia organización criminal. Aun así, la presión psicológica a la que sometieron era tal que, tras ser derivada a un centro de menores después de recibir una paliza cuando ejercía la prostitución, se escapó y volvió con sus explotadores.
Al menos otras dos perjudicadas también fueron trasladadas a un centro de menores tras ser detectadas por la Policía en Málaga. En ambos casos, recoge la sentencia, las adolescentes igualmente huyeron y regresaron a la tienda de la procesada tras haberlas convencido así la propia organización, de la que sentían miedo. La amenaza de la magia negra las tenía atrapadas.
Los propios agentes se encontraron con reticencias por parte de las víctimas a hablar por miedo a sus explotadores. Aun así, fruto de las vigilancias y las escuchas telefónicas, entre otras pesquisas, pudieron determinar la existencia de la organización criminal, en la que la principal sospechosa contaba con la colaboración de otras diez personas.
Entre ellos estaba su marido y su hermanastro, así como otra mujer, que era de su máxima confianza y el cónyuge de esta. De acuerdo con la resolución, también participaron en la trata y prostitución coactiva al seguir las indicaciones de la principal investigada. Al igual que a esta última, a otros siete les imputan también delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Málaga ha impuesto a la principal cabecilla un total de 104 años de prisión, mientras que a su marido se le ha condenado a 60 años. Otro de los encausados, encargado de alojar a las víctimas y de controlar el ejercicio de su prostitución, tendrá que cumplir 87 años de cárcel.
Para una mujer, que era la mano derecha de la 'madame', se ha fijado la pena en 60 años, y para su pareja, en 40. La condena más baja que ha impuesto el tribunal ha sido de diez años de ingreso penitenciario para tres de los acusados, mientras que solo uno ha sido absuelto.
Denunciar la trata, clave:
La colaboración ciudadana y los avisos anónimos fueron claves para desmantelar esta red criminal y liberar a sus víctimas. Cabe recordar que, ante la sospecha de trata y de explotación sexual, la Policía Nacional cuenta con la línea telefónica 900 10 50 90 y el correo electrónico trata@policia.es. La denuncia es anónima y confidencial, sin que la llamada quede reflejada en la factura telefónica.
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