El anuncio el domingo del alto el fuego desató la euforia en los mercados y bajó el precio el petróleo hasta poco más de 80 dólares por barril. Pero los expertos no son tan optimistas sobre el efecto a corto plazo de la reapertura del estrecho. Clausurarlo fue cuestión de horas; abrirlo hasta recuperar su actividad previa a la guerra constará meses, según analistas de Barclays.
El desminado se puede prolongar entre 40 y 50 días. Cuando en las próximas jornadas se reanude el tránsito, los barcos tendrán que circular por rutas alternativas a las habituales. Cruzarán más cerca de las costas de Irán o de Omán, como ha sucedido estas últimas semanas con los pocos cargueros que han esquivado el bloqueo. Han pasado con las señales apagadas y escoltados por navíos de guerra estadounidenses.
Teherán quiere cobrar una tasa
Costará recuperar la normalidad. Hay una treintena de instalaciones de producción energéticas dañadas por los bombardeos. Algunas necesitarán años para curar sus heridas. Aún no se sabe con detalle el total de lo perdido en infraestructuras petroleras y gasísticas. Según los datos que maneja la plataforma de negociación de futuros Kashi, sólo el 59% de los operadores cree que el tráfico marítimo se habrá normalizado en agosto. El 82% considera más probable que esa fecha llegue a finales de año, y si no hay frenazos en el proceso de paz.
Este viernes comienza un periodo de 60 días para negociar entre Washington y Teherán los puntos del acuerdo. La cuestión clave es el programa nuclear de Teherán, pero también hay asuntos de repercusión mundial como el tráfico en Ormuz. El Gobierno persa pretendía imponer un peaje, algo que va en contra de las leyes internacionales. Ahora ha rebajado el tono, pero contempla instaurar algún tipo de tasa en compensación por «servicios marítimos». La Organización Marítima Internacional (OMI) prohíbe el cobro por navegar.
Cuando los cargueros vuelvan a transitar por el estrecho, la economía mundial respirará. En algo más de cien días de conflicto, los países han tirado de sus reservas críticas de combustibles. En algunos casos están ya casi agotadas y hay, sobre todo en Asia, zonas que ya sufren el desabastecimiento. El petróleo ha bajado de precio desde el domingo, aunque sigue caro. Las tasas que quiere imponer Irán repercutirían en las gasolineras. EE UU confía en que Teherán archive esa propuesta. «Esperamos que el estrecho se vuelva a abrir sin peaje a largo plazo. Es una de las cuestiones que abordaremos en las negociaciones técnicas», declaró el vicepresidente, JD Vance, que aspira a que Ormuz sea como antes de la guerra que inició su país en colaboración con Israel.
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