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Ciudad de Mexico busca la fórmula para frenar la gentrificación

Ciudad de Mexico busca la fórmula para frenar la gentrificación
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Los alquileres se han duplicado en la última década, los desahucios han aumentado y muchos edificios se reacondicionan para alquileres vacacionales o de temporada. Leer
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  • CIARA NUGENT/PAULA SIMÓN. Financial Times
Actualizado 22 MAY. 2026 - 10:35La presidenta de México, Claudia Sheinbaum.Felipe GutiérrezEFE

Los alquileres se han duplicado en la última década, los desahucios han aumentado y muchos edificios se reacondicionan para alquileres vacacionales o de temporada.

Una mañana del año pasado, los residentes del edificio Isabel, un complejo de viviendas en el barrio Tacubaya de la Ciudad de México, se despertaron con el sonido de martillazos. Los dueños del edificio habían comenzado a dividir las 77 viviendas de este dificio art déco en unidades más pequeñas. En noviembre, los inquilinos comenzaron a recibir correos electrónicos notificándoles que sus contratos no serían renovados.

"Somos víctimas de la gentrificación", se lamenta un inquilino que lleva diez años viviendo en el edificio y que prefirió no dar su nombre por temor a represalias por parte de los propietarios. "Quieren atraer a gente que pague mucho por espacios pequeños y se vaya al poco tiempo, no a una comunidad".

La Fundación Mier y Pesado, una organización sin ánimo de lucro que es propietaria del edificio Isabel, refutó la versión de los residentes, pero declinó hacer más comentarios. En un correo electrónico enviado a los inquilinos, al que tuvo acceso Financial Times, se indicaba que la urbanización tenía como objetivo "seguir recaudando fondos para alcanzar el objetivo social de la Fundación", que consiste en proporcionar educación para niños y vivienda para personas mayores.

Este caso es uno de los muchos conflictos que estallan en el cada vez más tenso mercado inmobiliario de Ciudad de México. Los alquileres se han duplicado en muchos distritos durante la última década, los desahucios han aumentado, algunos apartamentos se han reacondicionado para alquileres a corto plazo y, según una agencia de planificación gubernamental, unas 100.000 personas se ven obligadas a abandonar la ciudad cada año debido al aumento de los precios.

Los expertos atribuyen la limitación de la construcción de viviendas asequibles a políticas de planificación deficientes. Sin embargo, la llegada masiva de estadounidenses y otros extranjeros a la capital mexicana desde 2020, atraídos por el menor costo de vida, se ha convertido en un foco de indignación local. El verano pasado, manifestantes marcharon con pancartas que advertían: "Gringos, dejen de robarnos nuestra casa".

La alcaldesa de izquierdas, Clara Brugada, presentó recientemente una reforma de la constitución de la ciudad que propone prohibir los aumentos de alquiler superiores a la inflación, crear una oficina para la defensa de los derechos de los inquilinos y ampliar los programas de construcción de viviendas públicas. "Este es un paso histórico para que vivir en esta ciudad sea un derecho y no un privilegio", dijo.

Si bien los defensores del derecho a la vivienda han acogido con cautela las propuestas de Brugada, algunos economistas afirman que podrían resultar contraproducentes.

"Por muy bien intencionadas que sean las medidas de control de alquileres, acaban eliminando los incentivos a la inversión y deteriorando el parque de viviendas", asegura Federico Rubli Kaiser, economista de la consultora MAAT-México. "Intervenciones como esta generan más problemas de los que solucionan".

Algunas zonas del centro de la Ciudad de México se han transformado desde la pandemia del coronavirus.

Más residentes extranjeros

El número de residentes extranjeros se duplicó entre 2020 y 2025, y ahora representan cerca del 10% de los habitantes de Cuauhtémoc, el municipio central que incluye los barrios más cotizados de Condesa, Roma y Juárez. La zona también recibe a muchos de los 4 millones de turistas internacionales que visitan anualmente la Ciudad de México.

Mientras los propietarios de los edificios se adaptan a los nuevos residentes, los vecinos de toda la vida se quejan de que las tiendas de comestibles, las carnicerías y las cerrajerías han sido sustituidas por tiendas y restaurantes caros.

Airbnb se ha expandido de forma constante y ya representa aproximadamente el 10% de las viviendas de alquiler en Cuauhtémoc. En 2024 se anunció una prohibición para ofrecer alojamientos de Airbnb en alquiler por más de 180 noches al año, pero no se está aplicando.

El año pasado Airbnb afirmó que sus propiedades representaban "menos del 1%" del total de viviendas en la Ciudad de México y servían como "un canal para la activación económica de miles de negocios de barrio".

Sin embargo, los defensores de la vivienda afirman que cada vez se desalojan y rehabilitan o demuelen más edificios enteros para dar paso a propiedades inmobiliarias más rentables. "Los datos a nivel de ciudad son escasos, pero recibimos cada vez más informes de desalojos o negativas a renovar contratos", revela María Silvia Emanuelli, coordinadora de la Coalición Internacional Hábitat.

Sergio González, que reside en Juárez desde 2006, afirma que lo han desalojado de dos apartamentos desde 2019 debido a las renovaciones de todo el edificio. Ahora vive con compañeros de piso por 20.000 pesos (unos 1.150 dólares) al mes: "El doble de lo que pagaba antes por vivir solo", se lamenta.

El sector inmobiliario mexicano afirma que la indignación por la gentrificación es exagerada. "En la década de 1980, nadie quería vivir en estos lugares y ahora estamos presenciando un proceso natural de renacimiento urbano", explica Gene Towle, director general de la consultora Softec. Añade que los aumentos de alquileres han sido moderados si se ajustan a la inflación, con un incremento del 16 % en Condesa durante la última década. Explica, además, que Brugada esta "utilizando la gentrificación como herramienta política para atacar a los políticos de la oposición que gobiernan municipios que han recibido mucha inversión".

Yesua Martínez Torres, especialista en el mercado inmobiliario de la universidad Colegio de México, no está de acuerdo; afirma que "los alquileres están subiendo más rápido que los ingresos de muchos mexicanos", aunque la afluencia de extranjeros a zonas de moda no es la causa principal. "La mayor parte de la demanda proviene de mexicanos adinerados... el verdadero problema es la excesiva atención que el mercado presta a las viviendas de lujo", opina.

La escasez de viviendas asequibles ha incrementado la competencia en barrios obreros como Doctores, donde el coste por metro cuadrado ha subido un 115% en la última década, o un 37% ajustado a la inflación, según un análisis de la plataforma inmobiliaria Propiedades.com.

Según los expertos, la escasez de viviendas para personas de bajos ingresos se debe en gran medida a las decisiones políticas tomadas durante las últimas tres décadas. Los gobiernos redujeron los programas de construcción de viviendas públicas y, a principios de la década de 2000, incentivaron fuertemente el desarrollo en los barrios céntricos en detrimento de otras zonas para aprovechar la infraestructura subutilizada en esos lugares.

Según David Navarrete Escobedo, profesor de la Universidad de Guanajuato, los promotores privados suelen desviar los proyectos de vivienda social "a los terrenos más baratos de las zonas periféricas que carecen de transporte e infraestructura", y añade que esta dinámica ha contribuido al abandono de cientos de miles de viviendas en todo el país.

Este mes, Brugada se comprometió a construir unas 4.500 viviendas asequibles en el centro histórico. Sin embargo, la alcaldesa aún no ha detallado cómo se pondrá en marcha su plan para limitar los alquileres a la inflación y proteger a los inquilinos.

El código municipal ya se reformó en 2024 para limitar los alquileres a la inflación, pero los defensores de los inquilinos afirman que los propietarios eluden la restricción al no renovar los contratos existentes, que solo duran 12 meses. En el edificio Isabel, las autoridades suspendieron las obras de remodelación en febrero, alegando falta de permiso de obras. Los residentes manifestaron que no estaba claro qué implicaciones tendría esto para sus contratos. Un residente, que lleva nueve años viviendo allí, expresó su preocupación de que la normativa vigente hubiera influido en la decisión de rescindir su contrato después de que se redujera su aumento anual de alquiler para cumplir con las normas.

"Si no pueden subir el alquiler, nos obligan a irnos», declaró. "Necesitamos leyes mucho más completas... Espero que esta vez lo hagan bien".

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Fuente original: Leer en Expansión
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