La tributación de los negocios familiares se ha convertido en un aspecto clave para su supervivencia. Los asesores fiscales reclaman cambios normativos.
El régimen tributario que aplica la empresa familiar está dificultando el relevo generacional de las mismas. Así lo aseguran los asesores fiscales, quienes cuestionan la aplicación práctica de los beneficios fiscales para este tipo de sociedades debido a su complejidad y a la variante interpretación por parte de la Administración Tributaria.
Se trata de una cuestión principal, teniendo en cuenta que las empresas familiares representan alrededor del 90% del total de sociedades en el tejido productivo español, y que generan hasta el 70% del empleo privado, según el Instituto de la Empresa Familiar (IEF). Además, "uno de los elementos más definitorios de la empresa familiar es su orientación natural hacia la continuidad intergeneracional", por lo que la tributación en impuestos como Patrimonio, Sucesiones y Donaciones, el IRPF o el Impuesto sobre Sociedades se convierte en un aspecto clave para garantizar su supervivencia en el futuro.
En este sentido, la longevidad de los negocios familiares es más elevada -33 años de media- que la del conjunto de las sociedades que se crean en España, según el IEF.
En este marco, la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf) ha presentado un informe en el que señala necesidad de "dotar de seguridad jurídica y claridad a todas las normas que inciden en el régimen fiscal de la empresa familiar". El documento recoge una serie de reclamaciones alrededor de todos los impuestos que afectan a este tipo de negocios, si bien "la mayoría de las medidas propuestas no suponen ninguna rebaja fiscal ni privilegio, sino que tienen que ver con algo mucho más importante: mejorar la calidad normativa, reforzar la coherencia técnica y reducir la conflictividad tributaria", afirma su presidente, Bernardo Bande.
Patrimonio
La Aedaf argumenta que la regulación actual del Impuesto sobre el Patrimonio (IP) es confusa y genera conflictos constantes entre las empresas familiares y el Fisco. Especialmente, alrededor de los bienes exentos.
Por ello, proponen la equiparación de los requisitos de exención sobre las participaciones con los de la actividad empresarial individual. Asimismo, ante la dificultad para probar qué activos son "necesarios" para la actividad a efectos del IP, se propone introducir criterios objetivos para considerar afectos ciertos niveles de capital circulante, "reduciendo la discusión sobre la tesorería ociosa".
Por otro lado, los asesores fiscales reclaman ampliar hasta el cuarto grado de consanguinidad -los primos- y a las parejas de hecho la consideración de "grupo familiar" que permite acceder a determinadas ventajas fiscales, reconociendo además que las funciones directivas puedan ser ejercidas por cualquier miembro.
Sucesiones y Donaciones
En el apartado del Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), el documento recoge la conveniencia de reducir de diez a cinco años el requisito de mantener la empresa adquirida tanto tras el fallecimiento del empresario como si la donación se produce en vida a sus descendientes. En este último caso -las donaciones inter vivos-, se propone eliminar la exigencia de que el donante tenga 65 o más años para aplicar la reducción fiscal, así como garantizar que esta sea "un derecho del contribuyente, no una opción tributaria que se pierde si no se marca una casilla".
IRPF
Respecto al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, los asesores fiscales reclaman adaptar asimismo el plazo de mantenimiento de los fondos de la empresa, reduciéndolo de diez a cinco años, en línea con la propuesta para Sucesiones y Donaciones.
En este sentido, la reforma presentada al Ministerio de Hacienda urge a "clarificar el carácter de exención con diferimiento del régimen y evitar asimetrías e inseguridad jurídica en la coordinación entre el IRPF, el ISD y la normativa autonómica" ante los problemas identificados, por ejemplo, cuando "un incumplimiento sobrevenido puede no tener consecuencias en ISD para el donatario y, sin embargo, proyectar incertidumbre sobre la posición del donante en IRPF".
Sociedades
Por último, en el ámbito del Impuesto sobre Sociedades, la Aedaf propone adaptar la normativa a la del IRPF y unificar el criterio para establecer qué se considera actividad económica, sobre todo en determinadas áreas que han sido objeto de batalla en los tribunales, como el arrendamiento de inmuebles.
Además, en donaciones de empresas familiares, la normativa que debería aplicarse, según los asesores, sería "únicamente la de la comunidad autónoma del donatario, evitando la complejidad actual cuando hay inmuebles situados en diferentes territorios", algo que dificulta de forma importante la planificación del relevo generacional en este tipo de negocios.
Mayor peso del protocolo familiar
Durante la planificación del relevo en la empresa familiar, uno de los documentos más importantes es el Protocolo Familiar, donde se definen cuestiones clave para los herederos al tomar las riendas. Por ello, los asesores han pedido a Hacienda estudiar la posibilidad de modificar la Ley de Sociedades de Capital para que estos pactos cobren más peso, así como mejorar su acceso en el Registro Mercantil "para darles publicidad material y efectos ante terceros".
Respecto a los dividendos, la Aedaf propone permitir que el derecho de separación por falta de reparto pueda ser modulado o renunciado por la vía del Protocolo Familiar para proteger la caja de la empresa familiar ante uno de los problemas más frecuentes tras la sucesión.
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