- Codere eleva un 13% sus ingresos por apuestas, un 26% su ebitda y prepara su venta
- Cirsa mejora un 8,5% el ebitda y acelerará las adquisiciones
La compañía inicia los trámites para llevar a Panamá a un arbitraje de inversión tras un litigio entre los dos gigantes españoles del sector del juego.
Codere inicia un arbitraje contra Panamá tras un pleito en el país que también involucraba a Cirsa. La compañía ha comenzado los trámites formales para presentar una demanda arbitral ante el Centro Internacional de Arreglos de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi), el organismo de arbitraje del Banco Mundial. La cuantía de la reclamación ronda los 100 millones de dólares, según explican fuentes conocedoras a EXPANSIÓN.
Este procedimiento busca una compensación por el perjuicio causado por el hecho de que Cirsa, operase de forma supuestamente ilegal, varias salas de juego en la capital de Panamá desde el año 2009 hasta la actualidad. Eso daría lugar a una indemnización para Codere por lucro cesante y por el desvío de cuota de mercado sufrido. Este arbitraje no se dirige contra Cirsa, sino contra el país, que, según entiende Codere, ha incumplido una sentencia de su propia Corte Suprema de Justicia.
El conflicto nace de decisiones regulatorias que, para Codere, condicionaron la competencia en el sector dentro del mercado panameño y dieron lugar a un conflicto entre los dos gigantes españoles del sector del juego. La Junta de Control de Juegos (JCJ) de Panamá otorgó a Cirsa el derecho de operar, en determinadas zonas del país, cierto tipo de salas que eran incompatibles con la normativa vigente.
Tras años de litigios planteados por Codere, la Corte Suprema de Justicia del país emitió un fallo en 2023 que declaraba la ilegalidad de estas concesiones. Sin embargo, Panamá no aplicó esta resolución y permitió que Cirsa continuase explotando dichos locales de forma ininterrumpida desde entonces.
Tras agotar todas las vías administrativas y judiciales en Panamá, Codere opta ahora por recurrir al Ciadi. Sus argumentos se apoyan en el hecho de que Cirsa pudo operar, durante más de 15 años, ciertas salas en ubicaciones prohibidas, provocando un drenaje masivo de clientes y de cuota de mercado hacia los locales de su competidor, afectando a la rentabilidad de sus inversiones en el país.
El arbitraje se ampara en el Tratado Bilateral de Inversión entre España y Panamá, en vigor desde 1998. Asimismo, la parte demandada no es Cirsa, sino la República de Panamá, por el incumplimiento de sentencias emitidas por sus propios tribunales. La cuantía reclamada por Codere se basa en los ingresos obtenidos por Cirsa en estas doce salas durante el periodo de tiempo contemplado. El mercado panameño representa entre el 11% y el 13% de la facturación de Cirsa, que es el principal competidor de Codere en el país.
Fuentes de Codere confirman a EXPANSIÓN que han iniciado los pasos para el arbitraje. La firma lo notificó formalmente a Panamá el 9 de abril y dispone de seis meses para buscar un posible acuerdo. De hecho, no descarta la posibilidad de encontrar una salida negociada que pueda interrumpir el curso del procedimiento de arbitraje.
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