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Colin Farrell es 'Sugar', el detective del neo-noir y la ciencia ficción

Colin Farrell es 'Sugar', el detective del neo-noir y la ciencia ficción
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Tras el sorprendente desenlace de la entrega anterior, la segunda temporada no se pierde en el camino y vuelve a centrar sus esfuerzos en el caso de una desaparición
Colin Farrell es 'Sugar', el detective del neo-noir y la ciencia ficción

Tras el sorprendente desenlace de la entrega anterior, la segunda temporada no se pierde en el camino y vuelve a centrar sus esfuerzos en el caso de una desaparición

Regala esta noticia Añádenos en Google Colin Farrell, como John Sugar, en un fotograma de 'Sugar'. (Apple TV)

Iker Cortés

Madrid

29/07/2026 a las 00:12h.

Los últimos compases de la primera temporada de 'Sugar', la serie protagonizada por Colin Farrell, convertían la elegante ficción neo-noir de Apple TV en ... algo aún más estimulante y complejo de lo que en un primer momento podía parecer. Quitémonos la tirita cuanto antes: el giro final destapaba que John Sugar, el detective privado enamorado del cine clásico, era en realidad un extraterrestre infiltrado en la Tierra que, además de resolver casos, buscaba a su hermana desaparecida. Y no solo eso. Había muchos más como él en el planeta, si bien la mayor parte había decidido regresar a su hogar a millones de años luz.

La segunda temporada vuelve a situar al espectador tras los pasos de John Sugar, que recibe un nuevo caso: debe encontrar a Ji Moon, el hermano, algo alocado y desnortado, de un prometedor boxeador local, mientras continúa la búsqueda de su hermana. Las primeras pesquisas llevan al sofisticado detective hasta un hospital del que Ji habría robado estupefacientes, pero pronto se destapa una trama más compleja de tráfico de drogas, en una ciudad ya muy castigada por el asunto como Los Ángeles, y en la que parece estar implicado un agente de la ley al que da vida Tony Dalton, el Lalo Salamanca de 'Better Call Saul'. Cuando la investigación se expande hacia una conspiración que se cierne sobre toda la ciudad con intenciones siniestras, Sugar debe enfrentarse a sí mismo y responder a la pregunta: ¿hasta dónde puede llegar para hacer lo correcto? ¿Debería romper sus propias reglas?

Se incorporan al reparto en la nueva temporada Sasha Calle, Laura Donnelly y Tony Dalton como el villano de la función

El nuevo caso abre la serie a un reparto completamente nuevo. Hábil calando el fondo de las personas –es una de sus habilidades sobrenaturales–, Sugar contratará a Val, una joven exconvicta interpretada por Sasha Calle a la que en un primer momento fía su querido coche. Ella le ayudará a vigilar a ciertas personas y le proveerá de más vehículos. Pero, además, Sugar contará por primera vez con un interés romántico, el de Charlotte, una misteriosa mujer que, entre viaje y viaje, se hospeda en el mismo hotel de Los Ángeles en el que vive el trajeado protagonista y a la que da vida Laura Donnelly. Inmediatamente, al verla, Sugar recuerda a la Rita Hayworth de 'Gilda' y claro el deseo va calando en un personaje hasta entonces cohibido en ese sentido.

Protosevich y Catlin han optado de forma muy inteligente por centrarse de nuevo en un caso y dejar en segundo plano el aspecto más fantástico de la producción, pero sin olvidarlo. Ahora entendemos mucho mejor la fascinación de John Sugar por el ser humano, al que observa siempre con la mente abierta y con una empatía que devuelve al espectador la idea del extraterrestre no como una amenaza sino como alguien bondadoso. «A los hombres os cuesta mostrar bondad, muchos se sienten vulnerables, pero para mí es lo contrario, es una cualidad poderosa porque el mundo necesita bondad», llega a decirle Charlotte. Pero también comprendemos mejor su pasión por el cine, su esfuerzo por imitar los comportamientos de sus héroes del celuloide –ese Humphrey Bogart metiéndose en la piel de Sam Spade en 'El halcón maltés'–, al fin y al cabo tiene que replicar a la especie humana para pasar desapercibido.

Arriba, un fotograma de la serie; debajo, Laura Donnelly y Tony Dalton..

Y mientras avanzan las pesquisas en torno al caso, se van dando pequeñas pinceladas acerca del extraño mundo del que vino Sugar, donde una nota encierra, por ejemplo, todo el espectro musical posible o donde los atardeceres son siempre exactamente iguales, y de las estrictas reglas que se dieron sus habitantes al aterrizar en la Tierra. Es decir, la investigación y la relación entre los personajes siguen siendo el meollo de la ficción, pero cada nuevo descubrimiento en torno al pasado del detective es un feliz elemento a sumar a una ecuación que traza la metáfora del migrante en buena posición que puede echar de menos su casa pero que cae presa de la fascinación al toparse con una cultura nueva.

Actores y fotografía

Interrogatorios, emboscadas, engaños y pistas falsas conforman una trama que va de menos a más y en la que el trabajo actoral destaca casi por encima de todo. Colin Farrell vuelve a construir un personaje luminoso, tomando como referencia el cine negro clásico –es genial su voz en off narrando buena parte de lo que piensa y siente el personaje–, pero llenándolo de empatía, bondad y un punto de melancolía. Juega la carta de tipo duro cuando hace falta, pero también la de sensible. Pero es que Sasha Calle y Laura Donnelly están a la altura para manejarse en esos códigos. Y qué decir de un villano de la función como Tony Dalton, que ya ha demostrado en varias ocasiones cómo se desempeña en esos papeles.

Y decíamos que el trabajo actoral destaca casi por encima de todo porque si hay un elemento que hace que 'Sugar' no sea una serie más es su exquisita fotografía, obra en gran parte del uruguayo César Charlone, colaborador habitual de Fernando Meirelles, que ha dejado su impronta en títulos 'El jardinero fiel', 'A ciegas' o 'Ciudad de Dios'. Su espectacular y cuidado trabajo ha sido después continuado por otros directores de fotografía como Richard Rutkowski, Marshall Adams o Xavier Grobet, dando lugar a una ficción natural y realista donde la luz y la composición de cada plano parece estar estudiada al milímetro. Por conseguir, consiguen hasta que Los Ángeles luzca bonita, especialmente cuando se adentra en su noche y recoge sus cines, sus hoteles y clubes.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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