- Javier Colomina (OTAN): "Si no es por Trump, Europa seguiría en un letargo estratégico"
- Trump amenaza con atacar plantas eléctricas de Irán si no abre el estrecho de Ormuz en 48 horas
"La capacidad que tiene Europa de defenderse a sí misma hoy día sin EEUU es muy pequeña", asevera el diplomático español de mayor rango en la OTAN.
"Es un momento complicado, en el que realmente el nivel de amenazas es el mayor que yo he visto, sin duda alguna, en los 25 años de mi vida profesional", admite Javier Colomina, representante especial del secretario general de la OTAN para la vecindad Sur y subsecretario general adjunto para asuntos políticos y política de seguridad. Con todo, Colomina (Madrid, 1974), el diplomático español de mayor rango en la Alianza Atlántica, se muestra razonablemente optimista y confiado en la efectividad de la respuesta transatlántica a los retos -internos y externos- del nuevo tablero geoestratégico mundial, que desgrana para EXPANSIÓN tras participar la pasada semana en su II Encuentro Industria de Defensa.
¿Cómo valora la OTAN el conflicto abierto en Oriente Próximo tras el ataque de EEUU e Israel sobre Irán y la respuesta de Teherán?Hemos sido claros con respecto a la amenaza de Irán. Hasta hace cinco años solo estábamos pendientes de su programa de proliferación nuclear, pero luego empezamos a analizar sus actividades desestabilizadoras, el programa de misiles balísticos y su participación indirecta en la guerra de Ucrania enviando sus drones Shahed a los rusos y otro tipo de cooperación militar. Eso ha puesto a Irán en el centro del debate como nunca y hemos dicho que, desde nuestro punto de vista, todo lo que implique una reducción de la amenaza iraní es positivo para la seguridad euroatlántica. Un Irán sin programa de proliferación nuclear es una buena noticia. A partir de ahí, efectivamente, es un conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, y en el que nosotros como Alianza no tenemos un papel, ni creo que lo tengamos, pero nos preocupa por su impacto en nuestra seguridad. Ha habido tres misiles que han sido interceptados mientras se dirigían a suelo turco, eso es una clara violación de nuestro espacio aéreo y hemos reaccionado. Nuestros militares están en permanente alerta en estos días.¿Cómo esperan que evolucione el conflicto?Esperamos que la guerra no tome mucho tiempo y que el impacto en las capacidades iraníes sea el que todos deseábamos desde el punto de vista de la seguridad.Los misiles sobre Turquía no han provocado respuesta de la OTAN, ¿qué la haría intervenir?No hay automatismos en la OTAN. Cuando hay una violación de seguridad importante, el país suele convocar el artículo cuarto, de consultas, y de ahí puede llegar a invocar el artículo 5 [que considera el ataque a un miembro una agresión a todos], pero solo ha ocurrido una vez: con el ataque a las Torres Gemelas. El Consejo Atlántico se reúne, negocia y define la respuesta colectiva. Para que la organización se involucrara, tendríamos que hablar de un ataque más frontal, que ahora mismo no parece una posibilidad. Indudablemente, la OTAN está preparadísima para la defensa colectiva de la alianza y si se produce un ataque de este tipo nuestra respuesta sería devastadora. Pero creemos en la disuasión, somos una alianza defensiva.Sin embargo, Donald Trump ha dicho que a la OTAN le irá mal si sus miembros no le apoyan en Irán y desbloquean el paso de Ormuz... ¿Lo harán?En lo que respecta al estrecho de Ormuz, todo el mundo coincide en que no puede permanecer cerrado. Debe reabrirse lo antes posible, ya que es crucial para la economía mundial. También es crucial porque es inaceptable que una ruta marítima clave esté cerrada o sea tan difícil de transitar debido a las amenazas iraníes. Es importante destacar la declaración conjunta de los líderes del Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, Canadá y Japón sobre el estrecho de Ormuz. Han manifestado su voluntad de contribuir a esfuerzos apropiados para garantizar el paso seguro por el estrecho.¿Ha quedado ya neutralizado el programa nuclear iraní?No me corresponde hacer esa evaluación militar. Durante décadas, Irán ha supuesto una amenaza para la seguridad euroatlántica, y todos los aliados han dejado claro que Irán no puede poseer armas nucleares. La OTAN también reconoce desde hace tiempo la amenaza que el programa de misiles de Irán supone para los aliados y sus intereses.La OTAN no tiene rol en esta guerra pero si Irán realiza un ataque frontal, nuestra respuesta sería devastadora
¿Y ahora mismo, es Oriente Próximo el mayor foco de preocupación de la OTAN?Todo lo que afecta a la zona euroatlántica nos preocupa: el norte de Europa, donde los rusos tienen en la península de Kola submarinos nucleares; el Sahel, posiblemente el foco de inestabilidad y de amenazas mayor a día de hoy en el mundo; y, por supuesto, Oriente Medio, porque está afectando a socios nuestros, los cuatro que tenemos en el Golfo, Jordania, e incluso territorio aliado en Turquía y porque amenaza la estabilidad económica, política y de seguridad global. Pero, a fin de cuentas, lo que nos afecta más directamente es la guerra de Ucrania, que está en Europa, en la frontera de varios de nuestros aliados, con una dimensión que no es comparable, con casi 50.000 bajas militares al mes entre los dos lados y de la que ya se han cumplido cuatro años. Nos impacta de manera enorme a todos los niveles: el social, en industria de Defensa, en la economía y la defensa colectiva. Por tanto, en nuestro orden de prioridades el apoyo a Ucrania sigue estando muy alto.¿Qué plan tienen en Ucrania?, ¿Le ven fin a la guerra?Solo hay dos vías a día de hoy: una es seguir apoyando los esfuerzos negociadores para la paz de Estados Unidos, por una solución duradera y justa para los intereses ucranianos. La segunda es, que mientras no avance de manera consistente, y no es el caso, seguir apoyando a Ucrania en todo lo que sea posible: hemos puesto en marcha una misión de entrenamiento, y un proceso de compra de armamento norteamericano (PURL, en inglés) que supone el 90% de los misiles antiaéreos que utiliza Ucrania.¿Qué lecciones deja la guerra en Ucrania?Trabajamos con ellos en ámbitos como la lucha antidrones o la innovación tecnológica. Estamos aprendiendo mucho del frente ucraniano. Hay muchas lecciones a sacar para nuestra propia industria de defensa, la europea y la española.El Sahel es el foco de inestabilidad y de amenazas mayor que hay a día de hoy en el mundo
¿Pasa el futuro de Ucrania por entrar en la OTAN?Todo puede ocurrir, pero la adhesión de Ucrania a la OTAN es uno de los elementos que las partes negociadoras están de acuerdo en que no debe estar encima de la mesa a día de hoy. Lo importante es que se alcance un acuerdo de paz cuanto antes, justo y duradero para los intereses ucranianos.En paralelo a la guerra, ha habido incursiones de aviones y drones rusos sobre países de la OTAN, ¿está testando Putin los límites?Hemos tenido ataques híbridos que no hemos sido capaces de atribuir a Rusia y otros incidentes como la entrada de los [cazas] MIG 31 en el espacio aéreo de Estonia, que interceptamos inmediatamente y sacamos de nuestro espacio aéreo. Efectivamente hay un intento de testar la voluntad política. La militar posiblemente no, porque saben que la OTAN tiene una determinación y una capacidad militar abrumadora. Rusia nunca debería de ser un rival militar para Occidente, aunque es una potencia nuclear con un ejército muy numeroso. El mensaje es claro: la defensa del espacio euroatlántico está en buenas manos, que hoy día solo pueden ser las transatlánticas.Los negociadores de paz están de acuerdo en que la adhesión de Ucrania a la OTAN no esté sobre la mesa
¿No ve factible una autonomía estratégica en defensa puramente europea?Estamos viendo un rearme europeo, que debe ocurrir y hemos aplaudido, pero en el marco transatlántico. La capacidad que tiene Europa de defenderse a sí misma ahora mismo sin Estados Unidos es muy pequeña. Esa es la realidad. No hay capacidades militares suficientes. La UE sigue comprando el 70% de nuestro equipamiento militar a EEUU, que sigue teniendo 80.000 soldados en Europa. Una autonomía estratégica de la UE dejaría además fuera a Canadá, Turquía, Reino Unido... El 96% de la población de la Unión Europea reside en territorio OTAN. Lo que debemos hacer es reforzar el pilar europeo dentro de la OTAN. A día de hoy, no hay alternativa.La OTAN tiene una capacidad militar abrumadora. Rusia nunca debería ser rival
¿Qué papel debe jugar el sector europeo de Defensa?Europa tiene que convivir con una industria de Defensa norteamericana potente, pero hay que buscar un equilibrio en las cifras de dependencia. Para llegar a ese mayor equilibrio, Europa tiene que ponerse a trabajar, tomar decisiones de industria de Defensa, políticas y económicas. Las económicas ya se han tomado, las políticas están en el proceso, pero seguimos viendo mensajes disonantes en la cúpula de la Unión Europea. Si de lo que estamos hablando es de que compita realmente en industria defensa con Estados Unidos tiene que haber una visión europea por encima de los intereses nacionales. Ese largo caminar les va a ser más fácil dentro del marco transatlántico.¿Qué supone el acuerdo de la Cumbre de La Haya para elevar el gasto en Defensa de la OTAN al 5% del PIB?Es un acuerdo histórico. En primer lugar reacciona a actores geoestratégicos que nos amenazan, como Rusia; a retos securitarios, como China; al terrorismo, los tráficos ilícitos o la inestabilidad en el sur. Retos que teníamos que enfrentar con una óptica de 360 grados y para ello necesitas más dinero y más inversión. En segundo lugar, habla de la fortaleza de la organización y del compromiso político encima de la mesa. Y en tercer lugar, es un mensaje muy claro a nuestra industria de Defensa: no va a tener un problema de flujo de dinero y de capital. El problema es cómo se organizan para producir más y producir lo que necesitamos en términos de munición y de equipamiento militar, donde todavía estamos muy lejos de donde tendríamos que estar. A día de hoy, en determinados calibres, Rusia sigue multiplicando por tres la producción de todo Occidente, incluido EEUU y toda la OTAN. Hay mucho que hacer.Ha habido un despertar geopolítico, el empujón final al pacto para gastar un 5% en Defensa lo dio Trump
"España no debe temer a invertir en Defensa, tiene mucho que ganar"
- ¿El incremento general del nivel de gasto militar público ha venido para quedarse?
Yo diría que sí. Es verdad que la guerra en Ucrania antes o después terminará y tendrá un impacto electoral, que los políticos miran mucho, con lo que es posible que en algún momento haya una cierta recogida de velas. Pero, en general, el cambio ya se ha dado y no vamos a volver a las a los 0,8% y 0,9% en los que estábamos hasta hace 4 o 5 años. Nos vamos a mover ya en unos niveles de inversión en Defensa muy superiores. Quizás el 5% no sea necesario para toda la historia de la Alianza, ya que en 2029 habrá una evaluación en función del contexto estratégico. Pero en todo este proceso, España es de los seis o siete países en la Alianza que solo tiene que ganar, porque veníamos de unos parámetros muy bajos. Tenemos un Estado de bienestar muy sólido y una industria de Defensa muy potente, con lo cual la inversión en Defensa a España no tiene que dar miedo. Al revés, es generadora de empleos, de tecnología, de política exterior y soberanía nacional. Su industria de Defensa ha avanzado mucho, es el octavo o noveno exportador mundial de armamento, pero tiene un margen de crecimiento que otros países europeos no tienen no tienen.
- ¿La resistencia de España a alcanzar el 5% del gasto en Defensa, que tanto denuncia Donald Trump, genera tensiones dentro de la OTAN?
Tensiones hemos tenido siempre la OTAN. Es una organización intergubernamental entre 32 países con posiciones muy distintas. Imaginaos en la guerra de Irak de 2003 cuando las posiciones eran antagónicas. Ahora, efectivamente, ha habido tensiones internas, como respecto a Groenlandia y las hemos gestionado buscando la defensa colectiva, con la que todos nuestros aliados siguen muy comprometidos. Es el caso de España, que es un aliado con un enorme compromiso con la organización, con más de 2.000 soldados desplegados en frentes tan alejados como el rumano, el estonio o el eslovaco. Al mismo tiempo, efectivamente ha planteado una discrepancia sobre la cifra que necesita para cumplir con los objetivos de capacidades [militares pactadas], que nosotros estimamos que es un 3,5% [del PIB] y ellos en un 2,1%. En el 2029 se reevaluarán las cifras de inversión y veremos quién está en lo cierto.
- ¿En qué consistirá ese examen a realizar en 2029?
Lo que se valorará de aquí a 2029 es dónde están los aliados en el cumplimiento de todos sus objetivos de capacidades y qué porcentaje de implementación ha alcanzado. Estos procesos tienen una parte muy matemática, con el envío de nuestros expertos, que vienen a las capitales se reúnen con el Ministerio de Defensa y miran exactamente el número de tanques y de hospitales de campaña, etc. Es muy específico, muy detallado y muy técnico. Y luego, hay una parte política, las decisiones finales las va a tomar el Consejo Atlántico, que son embajadores que defienden las posiciones nacionales. Veremos dónde estamos en 2029, pero el proceso es un análisis riguroso.
- Dijo usted que a Europa la han despertado del letargo, ¿ha sido Rusia o EEUU?
Se ha producido por un despertar geopolítico por la guerra [en Ucrania], pero el que le dado el empuje final ha sido la llegada del presidente Trump a la Casa Blanca, puesto que en 12 meses más tarde de su llegada los 32 invierten ya el 2% en Defensa y han acordado alcanzar el 5%. El impulso final a este proceso lo da la llegada de una Administración norteamericana que para el mantenimiento de una relación transatlántica sólida exige unos porcentajes de inversión más altos.
- ¿No torpedean ese marco transatlántico las amenazas de Trump a los aliados, como su pretensión de anexionarse Groenlandia?
Los comentarios de Groenlandia no gustaron, pero Trump puso sobre la mesa la necesidad de aumentar la seguridad en el Ártico, que es algo hemos creído durante años, por la presencia rusa, más militar, y china, más económica y comercial. Eso es una realidad y le hemos dado respuesta con el lanzamiento de una misión (Artic Sentry) que nos permite movilizar militares de manera muy flexible por seguridad dando respuesta a esa necesidad de incrementar nuestra seguridad en el Ártico. Al margen de esto, existe una negociación trilateral entre Groenlandia, Dinamarca y EEUU, que están ahora mismo negociando, y en la que no entramos.
- ¿Mantendrán la Cumbre de julio en Turquía pese a los ataques de Irán?
Sí, la mantenemos y no tengo duda de que tendrá lugar a principios de julio
- ¿Cuáles los principales objetivos de la Cumbre de la OTAN de este año?
Las tres prioridades actuales de la OTAN son: inversión en Defensa, seguir en la línea ascendente en la que estamos; industria de Defensa, que va a ser un claro objetivo de la Cumbre, porque estamos en una fase en la que ya hay dinero y lo que necesitamos es producir más; y el apoyo a Ucrania, mientras siga la guerra y después, para la reconstrucción, su seguridad y Defensa. Lo más parecido a una cuarta prioridad sería la dimensión sur, siendo además una cumbre en Turquía. A ver dónde estamos dentro de tres meses y cómo está el mundo, pero yo diría que es bastante probable que se plantee en la cumbre de Ankara. La guerra de Ucrania terminará de una manera o de otra, sin embargo, no veremos en los próximos años el final de los problemas que hay en el Sahel, que es verdaderamente una región donde se concentran todas las maldades del mundo de la manera más atroz. En algún momento hay que empezar a pensar cómo le metemos mano a ese problema.
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